
Se cumplen cincuenta años desde la aparición de uno de los discos de referencia del progresivo nacional, y Warner ha procedido a recuperarlo de nuevo.

Ambiciosa obra realizada gracias a la unión de talentos superlativos, estos Andares del Alquimista surgieron de la mano del incasable activista Gonzalo García Pelayo, cabeza pensante del sello Gong que agitó la escena creativa de la década de los 70. Carrión, arreglista con conocimientos y dominio de los sonidos sinfónicos, había coincidido con Teddy Bautista, líder de Canarios, en la versión teatral de Jesucristo Superstar, y acabó ejerciendo de productor de un álbum dividido en dos partes en las que se alternan las voces de María Aragón y otro músico vinculado a Canarios y la banda Franklin, Antonio de Diego, solventes ambos como cantantes, transitando del folk progresivo a pasajes realmente sinfónicos.
Cuatro temas en la cara A, que arrancan con la evocadora “Espejo sumergido”, y una extensa pieza de dieciséis minutos en el reverso, la canción que da título al disco, misteriosa y subyugante. Súmenle un diseño gráfico discreto, casi esquemático y que recuerda a la faceta más inclasificable de Moebius, y obtendrán un ejemplo de hasta donde puede conducir la imaginación. Alquimia pura.
Texto: Alfred Crespo






