
Jennifer Finch, bajista, compositora y una de las figuras esenciales del movimiento riot grrrl con L7, ha fallecido a los 59 años tras una rápida lucha contra un agresivo cáncer cerebral. La noticia nos ha azotado apenas unos días después de que la propia banda anunciara públicamente su enfermedad y confirmara que no podría participar en la gira de despedida de la formación.
L7 confirmó su muerte a través de un comunicado en el que sus compañeras la definieron como «una verdadera precursora» y destacaron que su espíritu, creatividad y personalidad fueron decisivos para construir la identidad del grupo. «Estamos destrozadas por la pérdida de nuestra compañera, hermana y amiga Jennifer Finch», escribieron.
Finch se incorporó a L7 en 1986 y permaneció en la banda durante una década, participando en los discos que consolidaron al cuarteto californiano como una referencia del rock alternativo de los noventa. Su bajo y su actitud fueron piezas clave en álbumes como Smell the Magic (1990), Bricks Are Heavy (1992) y Hungry for Stink (1994), trabajos que situaron a L7 entre los nombres imprescindibles de la explosión del movimiento riot grrrl sin renunciar a una identidad propia, más cercana al punk y al hard rock que a las etiquetas de la época.
Tras abandonar la banda en 1996, se embarcó una intensa actividad como fotógrafa, diseñadora y artista visual, antes de regresar a L7 en 2014 para la reunión del grupo. También participó en Scatter the Rats (2019), el primer álbum de estudio de la banda tras casi dos décadas de silencio.
Su fallecimiento supone la desaparición de una de las grandes referentes del rock alternativo de los noventa, cuya influencia trascendió escenas ayudando a abrir camino para generaciones posteriores de bandas lideradas por mujeres. DEP.
EI






