
Nile Rodgers, líder fundador de Chic y productor de las más rutilantes estrellas del pop (Diana Ross, Sister Sledge, Madonna, David Bowie, Beyonce o Daft Punk), tocará esta noche en un escenario flotante, instalado sobre las aguas del puerto de Barcelona. Por unas horas, la puesta de sol (la más larga del año), las luces eléctricas del recinto y el glamour del artista van a convertir este rincón de la ciudad en Sunset Strip. Ni los casinos de Las Vegas podrían ofrecernos, esta noche, un espectáculo musical más atractivo.
Rodgers llega al escenario desde un acceso lateral, rodeado de sus músicos, y los espectadores que lo han visto contagian al resto con sus exclamaciones de sorpresa y excitación. Antes de que los músicos tomen posición frente a sus instrumentos suena orgullosa y a todo volumen “You Are Beautiful”. No es necesariamente la canción más conocida de Chic, pero no por ello menos memorable.

El grupo abre el set con alguno de los temas más antiguos de Chic, como “Le Freak”, de 1978, o “Everybody Dance”, de 1977. Hay muchas canciones potentes que reivindicar, así que alguno de ellas sonarán tan sólo en parte, agrupadas en un medley, como en el caso de “Dance, Dance, Dance” y “I Want Your Love”. Pero todas parecen recién estrenadas, el Funk o Rythm & Blues de Chic no envejece, y desde la pista, cuesta entender cómo algunos de los que ocupan las gradas siguen sentados. Cuando llega el momento de repasar temas que Rodgers compuso para otros artistas, el resultado es un poco más desigual. Las coristas Audrey Martells and Naomi Rodgers, que están en un estado de forma impresionante, interpretan convincentemente “I’m Coming Out” de Diana Ross, o “We Are Family” de Sister Sledge, mientras que Russell Graham, el teclista, sufre más de la cuenta cuando le toca hacer de Bowie en “Modern Love”, “China Girl” o Let’s Dance”.
El bolo culmina con un nuevo medley, formado por “Rapper’s Delight” de Sugarhill Gang y “Good Times” de Chic. Ha sido una velada de éxtasis, pero también de mucha nostalgia. Nostalgia de David Bowie o de Bernie Edwards, el bajista de Chic que murió demasiado joven en Japón. De Diana Ross o del Estudio 54, aunque sean lugares o personas que nunca tuvimos ocasión de visitar o ver en concierto. Cuando el grupo se retira del escenario, nos consuela y acompaña un último tema producido por Rodgers, el fantástico “Roam” de B’52, que suena por megafonía mientras nos encaminamos hacia la salida. Muy buena idea ésta de abrir y cerrar las actuaciones con temas de los propios protagonistas de los conciertos. Decían recientemente las componentes de Larkin Poe en una entrevista para el Ruta que la música consigue unir todo lo que la política divide o envenena. En estos tiempos tan convulsos, dejemos entonces que sean Quincy Jones o Nile Rodgers, y no otros, quienes hablen en nombre de su país.
Texto: Alex Fernández de Castro
Fotos: Marina Tomás Roch

21-6-2026
FOTO: MARINA TOMAS ROCH






