Vivos

Elliott Murphy & Band – La (2) Apolo (Barcelona)

 

Algunos se preguntarán el por qué (siempre existen impulsos), después de poco más de tres meses, desde la última crónica sobre Elliott Murphy & Band, volvamos a escribir sobre el trovador neoyorquino y su gira titulada “The Miracle Zone”. La respuesta es muy simple: después del órdago montado en la (2) de Apolo (poco antes de que el sonido primaveral nos invada) sólo nos queda decir que, pasadas pocas jornadas, desde aquel memorable concierto en El Siglo de Sant Cugat del Vallés y añadiendo únicamente un apoyo acompasado, el excelso Elliott volvió a sentar cátedra, demostrándonos que, faltando escaso tiempo para ser octogenario (no queremos ser maléficos), en cada show siembra nuevas semillas y parece mejor; el síndrome Benjamin Button o el de Baby Boomer, como él mismo afirmó, sorprende, dejándonos anonadados. Lo suyo es prodigioso.

No cabe la menor duda que la inclusión de Aurélien Barbolosi en el bajo (inmejorable novedad), reforzó la potencia rítmica del habitual terceto integrado por, el reiteradamente inmenso Olivier Durand (guitarra), Alan Fatras (batería) y Melissa Cox (violín), fortaleza que se dejó notar en “Make It Real” (Murphy y Fatras desafiándose), “Baby Boomers Lament” (especie de homenaje light a The Velvet Underground), “Deco Dance” (habitual evocación a Lou Reed) y la colosal “A Touch Of Kidness”, pieza de 2006, demostrativa (a pesar de que hayan devenido solamente dos décadas desde su creación) que la creatividad de Murphy sigue intacta y si no que le pregunten a “The Miracle Zone”, canción encuadrada en el EP “The Tree of Life” (2025), lo más reciente que pudimos encontrar en el merchandising.

Comentando la jugada con el amigo Siscu Campos (en voz baja, prudencia generosa respetada, en general, durante toda la velada), nos percatamos de lo bien que habían envejecido versos como los de “Last of the Rock Stars”, “Green River”, la mayúscula “Visions of the Night”, “You Never Know What You’re in For, “On Elvis Presley’s Birthday”, “Just a Story from America” o esa inconmensurable despedida con “Rock Ballad”; ensueño ofuscado, por desgracia.. Hablamos de baladas o medios tiempos (modelos en los que mejor se mejor maneja  nuestro idolatrado rapsoda) sin olvidarnos de la facilidad con la que cambia el ímpetu rockero a ese fraseo lento y preciso característico; escuchen “The Enough Time”, “The Lion in Winter”, “Something Consequential” o “Come On Louann” y percibirán de lo que estamos platicando.

Elliott se benefició de una sonoridad intachable y de un público (no demasiado copioso) que sabía por los mares dónde nadaba; no resulta excesivamente frecuente. Entre todos formamos una familia entregada al completo artista que canta, recita, domina los tempos como nadie (su faceta de escritor resulta patente), se desmelena (el pañuelo y el sombrero, reinantes. no corren peligro de mudarse a otros lares), y magnetiza con tan solo decir una frase.

Según nos comentó el familiar e idolatrado Elliott, mientras firmaba discos y se fotografiaba con una paciencia ilimitada, quizá tardemos en reencontrarnos. Su periplo por nuestros pagos parece, en principio, finiquitado. Aunque verificadas la calidad y pujanza  de sus riquezas  vocales y esa infinita facilidad empática atesorada, nadie puede jurar un reencuentro no demasiado lejano. Si eso no sucede, nos puede dar un síncope. Lo que él nos proporciona, no se halla ni escarbando un sinfín de terrizos. No hay otro como Elliott Murphy. Con él hasta el remate.

Texto: Barracuda

Fotos: Meritxell Rosell

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda