
En una estrella que se precie como tal, tan importante es la aptitud como la actitud, Chris Isaak conjuga las dos cualidades de modo admirable. Aun sabiéndose el capo de la formación, saluda a todos los componentes, uno por uno, al aparecer en escena (como si de su propia familia se tratara) y también se une a los espectadores, que le idolatran, paseando junto a ellos por la platea del atiborrado recinto e incluso sube a los pisos superiores cantándoles al oído para compartir momentos que no olvidarán jamás.
A pesar de seguir sin grabar canciones nuevas, cada presencia del californiano en nuestro país es un acontecimiento único, acompañado, en ocasiones por circunstancias significativas. En 1995 presentó, en la misma sala Paral·lel 62 (anteriormente Chic Studio 54) el emblemático “Forever Blue”, en julio de 2023 fue estilete de la 1ª edición del ALMA Festival Jardins Pedralbes en el Poble Espanyol y ahora llegaba celebrando su 70 aniversario, festejo en que los fieles cantaron el típico “Happy Birthday” y le regalaron una preciosa guitarra en miniatura; agradeciendo el gesto la intentó tocar, lo dicho: buenas y sinceras formas por encima de todo.
Hemos hablado de talante, agradecimiento y capacidad, vocablo en el que destaca soberanamente. Sabíamos que estaba en plena forma y las noticias que llegaban de Bilbao (la anterior parada de la gira española) quedaron confirmadas en Barcelona con otra actuación portentosa e imperecedera donde también le ayudó el impecable sonido (obviando el rugoso arranque con “Beautiful Homes). Escudado por Rowlland Salley (41 años tocando el bajo a su lado), Christopher Powell (batería), Michael Webb (teclados y acordeón) y el energético guitarrista J.D. Simo (substituto de Hershel Yatovitz), Isaak se marcó la enésima exhibición, mostrando que su garganta sigue estando en perfecto estado y ese excelente gusto que siempre ha tenido para elegir a los miembros de su banda, en este caso un auténtico rodillo, preciso en el rock and roll, las baladas o en versiones de clásicos, todo ello sin fisura ninguna. Un regalo para nuestros estropeados tímpanos y los sonidos orgánicos.

Sí, fue un catálogo de éxitos, pero al igual que en el caso de Nile Rodgers (genial en el Blaumarí hace unos días), cada uno de los incluidos en él, constituyó un auténtico blanco, celebrado y canturreado por los presentes que se desgañitaron con el “Oh Pretty Woman” (Roy Orbinson, piedra filosofal), el “Can’t Help Falling in Love! de Elvis o un furioso cover de “I’ll Go Crazy” (James Brown).
No se equivoquen. Es evidente que todos los mortales nos dejamos llevar por lo más conocido, pero el jolgorio no se ausentó en las canciones más emblemáticas de su autoría. En las dos horas de concierto aparecieron unas 30 filigranas de las que emergieron con fuerza inusitada, “Somebody’s Crying”, “Waiting”, “Don’t Leave Me on My Own” (caderazo a lo Elvis en el final”, “Go Walking Down There”, “Speak of the Devil” (coreografía con las guitarras), “Baby What You Want Me to Do”, “San Francisco Days” (ya liberado de su elegante americana), el bluesazo “Big Wide Wonderful World” o la magnífica despedida con “The Way Things Really Are”. Para acabar la tinta del bolígrafo, les pusimos asterisco, cómo no, a “Wicked Game”, “Forever Blue· (de llorar), “Blue Hotel” y a la portentosa “Baby Did a Bad Bad Thing” (notas del “James Bond Theme”) con el escenario invadido de improvisadas bailadoras. No queremos olvidarnos de Salley interpretando, con soltura, “Killin’ the Blues”, de creación propia.
Se quedan cosas en el tintero porqué lo de Chris Isaak es una cascada emocional que pide tomar notas constantemente. Lo dejamos aquí con el deseo de que siga pensando que tocaría sin pagar (nos lo creemos a pie juntillas) y de que pronto podamos pasar una velada en un hotel azul.
“No reason left for living, still there’s a lot to do. New tears to cry, old songs to sing. And feel forever blue. And be forever blue” (Chris Isaak, 1995)
Texto: Barracuda
Fotos: Marina Tomás Roch








Tampoco hay que olvidar su memorable concierto del 30 de junio de 2010 en L’Auditori, con featuring del fotógrafo Flowers al final del show.