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BBK Legends – Bilbao Arena (Mirabilla)

 

Cumpleaños, esa palabra que despierta una sonrisa inconsciente en quién sabe que se aproxima el suyo, en la mayoría de los casos, claro. Y en este que nos incumbe hablamos de dos, por una parte el décimo aniversario de un festival diferente pero consolidado y cada vez con más predicamento, de esos que la gente saca el abono antes de conocer la composición del mismo, y por otra parte el setenta cumpleaños de uno de los dos cabeza de cartel, Chris Isaak, que volvía al Legends con el recuerdo de su enorme concierto de hace tres años.

Pero a veces las cosas (y los cumpleaños) se tuercen. El otro gran reclamo del festival, Tom Morello, se cayó del cartel horas antes del inicio del mismo, por enfermedad de su madre Mary, y ya sabemos que lo primero siempre es lo primero, lo entendemos y le deseamos una pronta recuperación. Así que el cartel se quedó cojo pero se solventó y de qué manera. Hay que convertir el inconveniente en oportunidad, y se puede decir que Beat levantó la segunda jornada y Chris Isaak dio lo que se esperaba, así que misión cumplida.

La reducción de grupos (fuera del cartel los locales, que solían tocar en la zona exterior del pabellón, se comentó que hay vecinos que no son tan melómanos) dejó en tres el primer día, viernes. Dea Matrona, el dúo irlandés conformado por Mollie McGinn y Orláith Forsythe ya visitaron el Azkena Rock Festival en 2024. Y si entonces llamaron la atención por su energía, aquí ocurrió todo lo contrario. Sonido muy limpio pero parece que estábamos en un pub con un grupo tocando de fondo cuando no se le presta ninguna atención. Hablando de cumpleaños a eso sonaban, a grupo invitado a tocar en el de alguien sin más pretensiones.

Dea Matrona

Destacaron la inicial “Red Button” y “Glory Glory (I´m free)” pero poco más. Su aparente apatía no ayudó nada. Acto seguido Cracker levantó un poco el ánimo. En forma de sexteto, con una violinista que le daba empaque al sonido tocaron una hora, sonando muy limpios (el sonido en este festival siempre es espectacular) pero tampoco fueron un cascabel. “Euro-Trash Girl” junto a “Teen Angst (What the world needs now)” movieron más a una audiencia asada por el calor, buen sonido dentro del pabellón pero la temperatura no ayudaba nada, la verdad.

Y para elevarla (o bajarla, o hacer lo que quisiera porque eso hizo) llegó Chris Isaak, en su setenta cumpleaños (con tarta y felicitación incluida, la banda tocando del “Happy Birthday” y el público el “Zorionak zuri”, lo mismo pero adecuado al lugar) y volvió a reinar. Su show es previsible pero es que es tan bueno… quizás no llegó a la excelencia absoluta de 2023 pero se volvió a salir. Hora y cincuenta minutos de clásicos, versiones y carisma a raudales. Empezando con “Beatiful homes” y “Somebody´s crying” y ya tenía a la audiencia en el bolsillo. Más aún cuando se dio el paseíto de turno en plan enamorante con “Waiting” y “Don´t leave me on my own”, aquí tirando de su perfecto falsete (no sabe nada el señor Isaak), para bien pronto soltar el esperado “Wicked game” y poco después la versión del “Oh, Pretty Woman” de Roy Orbison, que a veces parece que la mejora, y perdonen por la blasfemia musical.

Así, ¿qué puede salir mal? Nada, y nada salió. “Forever Blue”, “Two Hearts”, “Dancin´”, y sorpresitas en forma de guiño en otros temas como “Suzie Q”, el soundtrack principal de las películas de James Bond… y más canciones sólidas y perfectamente ejecutadas, guiño con “Blue Spanish Sky”, el “Can´t help fallin´ in love” de Elvis (qué ganas de enamorar a la gente tiene este hombre), “Blue Hotel”, “San Francisco Days”, “Baby did a bad thing”, ya con el traje de espejos y una pléyade de féminas del público bailoteando sobre el escenario, porque la sensualidad y el rollo malote también tiene hueco en el amor. Y final con una ranchera, “La tumba será el final”, dos versiones, “I´ll go crazy” (James Brown), “Shake your hips” (The Rolling Stones) y el último tema “The way things really are”. Este hombre sabe lo que hace y por eso siempre triunfa.

Y el sábado más que cartel de festival era concierto de sala. Dos grupos, Graveyard y Beat, y estos tuvieron el detalle de interpretar su largo show completo (con intermedio) para paliar la ausencia de Tom Morello. Primeramente Graveyard. Los suecos o te ofrecen un show poderoso, basado en el rock setentero proto metalero o se van por paisajes oníricos más lisérgicos. En esta ocasión un poco de todo. Más contundentes de inicio (la inicial “Please don´t”, la más progresiva “Walk on” y la acelerada “Ain´t fit to live here”) para ir bajando de contundencia y entregarse a momentos más pausados (“Hisingen Blues”). Correctos, aunque les hemos visto más intensos.

Beat

Y Beat llegaba defendiendo el legado de King Crimson, con dos componentes (Adrian Belew, guitarra y voz, y Tony Levin al bajo) junto al baterista de Tool (Danny Carey) y el super guitarrista Steve Vai, unos de los genios a las seis cuerdas. Todo el repertorio se basó en temas de los discos ochenteros de King Crimson y, por ello, lo puedes amar u odiar. O te subes a su avión o agradeces quedarte en tierra. Porque fue un concierto de sonido superlativo, sin ningún fallo, pero para los muy muy y los más más, como diría Evaristo. Sus fans fliparon, el resto no tanto. Dos pases de nueve y ocho temas más un bis de dos. Sonido perfecto, actitud también, localización dudosa (ese “Barcelonaaa” de Belew al inicio del segundo tema no pareció broma, corrección de Vai, “Bilbaooo”, porque al día siguiente sí tocaban en Barcelona) y al lío. Iniciando con “Neurotica”, guitarreando fuerte con “Neil and Jack and me” y desarrollos muy marcianos para los no entendidos como “Dig me” e “Industry”. Sí gustó mucho “Satori In” con toques arábigos y parón para descansar y asimilar.

Graveyard

Vuelta al lío con más protagonismo de un excelso Steve Vai (a los que somos más de riffs nos cuesta, pero es que es muy bueno, joder) en “Waiting man”, “The sheltering sky”, cera de la buena con “Sleepless” y “Elephants talk”. Despedida pero regalito de bis con “Red” (Vai riffeando como un poseso) y el final con “Thela Hun Ginjeet”. Una experiencia sonora diferente pero de alto nivel, salvando con nota el cojo segundo día. BBK Legends sobrevive de la mejor manera posible, demostrando que el que tuvo retuvo y que siempre hay que confiar en los veteranos. Siempre.

Texto: Michel Ramone

Fotos: Dena Flows

Un comentario

  1. amateur blues

    «Satori in Tangier», el título correcto de ese tema en cuestión… Lo de BEAT ha sido de los mejores conciertos que se hayan visto en el botxo en esta década. 2 horazas, y aún me quedé con ganas de más -algún tema del «Thrak» de 1995-.

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