
Alex Dugan (cantante), Caleb Contreras y Josh Stirm (guitarras), Dillon Randolph (bajo) y David Grayson (batería) formaron Culture Wars en 2017. Durante un par de años ensayaron duramente y actuaron en su natal Austin y alrededores, sin recibir apenas influencia de las diversas escenas que activan la capital musical de Texas. Sus bandas favoritas no eran nombres de culto underground, sino grupos llena estadios como U2, Oasis o The Killers.
Culture Wars fusionan su propia versión de un pop moderno y accesible con la potencia épica del rock alternativo, siempre impulsados por la fuerza de las guitarras. En 2021, sin esperarlo, el éxito de su tema «Leave Me Alone» les puso en el mapa. Este año han publicado su primer álbum Don’t Speak (Awal-Sony) que vienen a presentar en dos conciertos: 26 de junio, Razzmatazz 3, Barcelona, y 27, Sala Nazca, Madrid. Hablamos con Alex Dugan.
¿Cómo os conocisteis y qué os atrajo de hacer música juntos?
Me mudé a Austin para ir a la universidad con la intención de formar una banda. Nos conocimos a través de amigos en común, excepto Caleb, que estaba haciendo prácticas en el estudio cuando grabábamos las maquetas, y Josh, que era becario en otro estudio cuando grabábamos nuestro primer EP. Todos tenemos una motivación muy específica para esta banda, que es el grupo en el que queremos estar. Y todos también tenemos algo en la sesera que está estropeado.
Lleváis casi diez años en activo, ¿por qué habéis tardado tanto en editar vuestro primer álbum?
Siempre dije que no quería sacar un álbum hasta que hubiera un público que lo quisiera. Pasamos mucho tiempo buscando nuestro sonido, tocando en bares, en malos conciertos, componiendo malas canciones, haciendo malas grabaciones, etc. Empezamos a ver que teníamos un álbum entre manos a partir de la grabación de «Heaven». Nuestro objetivo era lanzar un álbum con material que fuese verdaderamente valioso.
¿Por qué el nombre Culture Wars? ¿Qué es para vosotros una guerra cultural?
Somos personas muy diferentes, con distintos orígenes, religiones, razas, ideologías políticas, etc., pero nos unimos para hacer música. No coincidimos en muchas cosas, pero sí en la banda y en nuestra música. Unirnos para crearla es, en cierto modo, una guerra cultural.
Siempre habéis ido por libre, aislados del resto, pero ¿cuánto os ha influenciado la escena de Austin y su festival SXSW?
Para mí, personalmente, la escena de Austin siempre fue un antagonista de la banda y de nuestro crecimiento musical. Nunca encajamos del todo y ese rechazo me dejó definitivamente una espina clavada que nos impulsó a expandirnos globalmente en lugar de quedarnos estancados en casa.
Tuvisteis un éxito al principio con «Leave Me Alone». ¿Os facilitó o dificultó seguir creciendo como banda?
Creo que fue una pequeña validación que nos mantuvo en marcha. No fue un gran punto de inflexión en nuestra carrera, pero fue algo a lo que aferrarnos y sobre lo que construir.

Vuestro objetivo es jugar en las grandes ligas, no solo tocar en clubes. ¿Os ha causado algún problema con los medios más puristas?
La verdad es que no lo sé ni me importa. Hacemos lo nuestro… y a quien le interese, genial.
Don’t Speak es un álbum con un sonido orgánico, hecho por humanos para humanos. Es toda una declaración de intenciones en estos tiempos de algoritmos y redes sociales. ¿Cómo fue el proceso creativo?
Tenemos un proceso de composición muy estricto: solo escribimos canciones con voz y guitarra, dos elementos. Si no funciona así, no seguimos adelante. Esto facilita mucho que la banda se adapte a una canción que pueda valerse por sí misma y, en cierto modo, nos da mucha libertad para no tener que pensarlo demasiado ni complicarlo en exceso.
Las canciones del álbum abordan el arrepentimiento («Typical Ways»), el crecimiento emocional («Lies»), la pérdida de la inocencia («Bittersweet») y la vulnerabilidad («In the Morning»). Pero vuestra música es una afirmación vitalista. ¿Cómo equilibrar ambas facetas?
Simplemente creo que la vida siempre es así: luz y oscuridad, alegría y tristeza, yin y yang. Creo que esa creencia se refleja de forma natural en la música y el mensaje.
¿Qué bandas actuales consideras que están próximas a Culture Wars?
Sinceramente, no estoy seguro de quiénes serían esas bandas… Me cuesta juzgarnos externamente. Sin embargo, algunos grupos que admiramos son Red Hot Chili Peppers, Oasis, The Strokes, U2, The 1975, Third Eye Blind, The Killers o Kings Of Leon.
Tocáis en España por primera vez. ¿Qué esperáis del público español?
Mucha energía. Somos una banda de rock potente y con mucha energía, y esperamos que nos la devuelvan. Estamos emocionados de venir a tocar y poder visitar el Museo del Prado.
Texto: Dr. Rawk







