
Recuperamos esta entrevista publicada hace unos años como anticipo a sus conciertos dentro del 10º aniversario del BBK Legends Bilbao (https://musiclegendsfestival.com/) el próximo 26 de junio y en Paral.lel 62 de Barcelona el 27.
De él dijo dijo Roy Orbison, poco antes de morir: “Cuando oyes las canciones de Chris Isaak piensas que son de un cantante de los 50, pero no lo son”. John Foggerty le comparó con “un rascacielos que destaca por encima de un horizonte de casas”. Sus dos primeros discos (“Sivertone” en 1985, y “Chris Isaak” en 1987) deslumbraron en unos años en que el Nuevo Rock Americano golpeaba con fuerza.
Entre los sonados trabajos de debut de REM, Violent Femmes, Long Ryders, Marshall Crenshaw o Jason and the Scorchers, él sonaba como un cantante de rockabilly de los 50 pero mucho más melódico y melancólico, siempre acompañando de un grupo que parecía haber sintetizado y refinado el legado de Sun Records. Era como una versión sofisticada y amable de Carl Perkins o Elvis Presley, pero sin llegar a empalagar. Un milagro de equilibrio y buen gusto. Pese a todo, el éxito se le resistía. En 1989 Warner Bros publicó su tercer trabajo, “Heart Shaped World”, en mi opinión más flojo que los anteriores. Y justo cuando su sello estaba a punto de deshacerse de él, ocurrió lo impensable. David Lynch decidió incluir en “Wild At Heat” una versión instrumental de uno de los temas incluidos en el tercer disco (“Wicked Game”), y con eso bastó.
En 1991, tocaba en el Wiltern Theater (Hollywood, LA), e impresionaba el elenco de celebridades que intentaban añadir su nombre a la lista de invitados: de Bruce Springsteen a Madonna, pasando por Mickey Rourke, Sean Penn o Ricky Lee Jones. Desde entonces, Chris Isaak ha conseguido mantener el rumbo a velocidad de crucero, sin recuperar nunca los índices de popularidad de la época de “Wild At Heart”, pero sin parar mucho por casa, ya que los años se le escurren entre giras o sesiones de estudio. En más de una entrevista, él ha asegurado que eso es lo que le ha mantenido soltero.
Alguien le preguntó qué opinaba de la paternidad, a lo que él contestó: “los niños son como los veleros. Vistos desde la playa, en un soleado día de verano, parecen muy bonitos y atractivos, pero todo el mundo sabe que requieren demasiado trabajo y mantenimiento”. Poco antes de volver a España a tocar en directo, Isaak accedió a una nueva entrevista.

¿Cómo fue crecer en Stockton (California), qué tipo de localidad es?
Stockton y Barcelona se parecen mucho. Ambos lugares tienen casas, habitantes, restaurantes y coches… Ahora en serio, el lugar donde nací y crecí está en una zona rural, tiene puerto, y la población en su mayoría se emplea en labores agrícolas. No tengo nada malo que decir al respecto, en alguna votación ha aparecido como el peor lugar donde vivir en los Estados Unidos, pero yo siempre lo defiendo, porque mi familia ha vivido allí desde hace tres o cuatro generaciones.
Parece que fuiste un estudiante brillante en Amos Alonzo High School, fuiste el primero de la clase, delegado de curso… sorprende ver algo así en la biografía de un músico de rock…
Me encantaba ir a la escuela secundaria, mi padre solía llevarme en coche a las cinco de la mañana, cuando todavía era de noche, porque entraba a trabajar muy pronto, así que yo ya estaba en el instituto antes de que los conserjes abrieran la escuela.
También me interesa que cuentes algo sobre tu intercambio en Japón como estudiante universitario. ¿Qué recuerdos tienes de esa experiencia? ¿Tienes muchos fans en Japón? ¿Has ido a tocar allí alguna vez?
Iba a clases en la universidad y boxeaba. Fui un componente del equipo de boxeo en la categoría de semipesados en la Aoyama Gakuin University, y fue maravilloso vivir en Japón. Me encanta la gente y la cultura, pero a veces, aunque ames algo con todas tu fuerzas tu amor no es correspondido, y resulta que Japón es el único lugar donde siempre he querido tocar, y donde nunca he dado un solo concierto. Hasta he grabado un tema en japonés, pero sigo sin haber ido nunca de gira. He tocado muchas veces en Europa, varias veces en Australia, pero nunca en Japón, aunque sigo sin dar la batalla por perdida.
¿Cuáles fueron tus primeras influencias musicales? ¿Escuchabas mucho rockabilly en casa de tus padres cuando eras niño?
Escuchaba todo el tiempo la colección de discos de mis padres, se componía de 15 o 20 discos, la mayoría de artistas de la Sun Records de Memphis: Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Roy Orbison, Johnny Cash, Elvis Presley.
En 2011, aportaste una versión de Buddy Holly a un álbum tributo, ¿le consideras uno de tus artistas favoritos de los 50?
¡Sin duda! ¿Hay alguien a quien no le guste Buddy Holly? Fue uno de los primeros artistas capaces de cantar, tocar la guitarra, componer, grabar discos en condiciones… lo hacía todo bien.
¿Recuerdas algún momento clave en el que decidiste dedicarte a la música y emprender una carrera como cantante de rock?
Sí, estaba boxeando en Japón, un día fui a dar una vuelta cerca del gimnasio, en una tienda de discos compré un disco de Elvis, “The Sun Sessions”, y cuando puse ese disco al llegar a casa todo cambió. Yo tenía que llevar el pelo muy corto para boxear, pero fui a hablar con mi entrenador y le dije “Me tengo que dejar el pelo largo como Elvis”. Él me dijo “déjatelo tan largo como quieras, mientras no pierdas un solo combate”. Así que cada vez que peleaba, pensaba “¡no puedo perder, no quiero que me corten el tupé¡”.
En 2011 también lanzaste “Beyond The Sun”, un álbum de versiones de canciones de los 50. ¿Fue una experiencia distinta entrar en el estudio para grabar adaptaciones de Carl Perkins, Charlie Feathers o Johnny Cash, o te planteaste el disco como cualquiera de los anteriores?
Noté la responsabilidad. Ese tipo de música me gusta tanto, que quería estar a la altura. Grabamos esas canciones en los estudios de Sun Records, donde habían sido grabadas originalmente. Y no quería hacerlo tan sólo para poder contarlo después, sino que nos propusimos reproducirlas tal y como habían sido grabadas la primera vez: en directo, y en una sola toma, con todos los músicos tocando simultaneamente. Fue muy divertido, pero también daba mucho miedo pensar que o lo hacías bien, o había que grabar de nuevo desde el principio, no había vuelta atrás. Así que les dije a mis músicos que no se preocuparan si cometían algún error. Si yo conseguía cantar bien, dábamos la toma por buena.
Tu primer disco fue publicado por Warner Bros, ¿cómo conseguiste debutar de la mano de una multinacional? ¿Te presionaron mucho para que tu disco se vendiera en grandes cantidades?
Tuve ofertas de otras compañías, pero Warner Bros se mostró más comprometida que ninguna otra a dejarme hacer lo que yo quería. También en Sun Records me dan toda su confianza, y demuestran entender perfectamente el tipo de música que quiero hacer.
Tus primeros discos coincidieron en el tiempo con los de una gran hornada de bandas o solistas americanos, protagonistas de un movimiento que en España se conoció como NRA (Nuevo Rock Americano). Yo asocio tus dos primeros discos con lanzamientos de REM, del Fuegos, Dream Syndicate, Long Ryders, Marshall Crenshaw, Violent Femmes, Jason and the Scorchers, Los Lobos…. ¿Te identificas con ese tipo de artistas?
Bueno, si alguien me compara con Los Lobos, yo encantado, ¡esos tipos son buenísimos!
Tu canción más conocida, “Wicked Game”, se hizo popular al ser incluída en “Wild At Heart”, la película de David Lynch. Una vez entrevisté a Ryuichi Sakamoto, que también se hizo célebre por sus bandas sonoras, y me dijo que su música para películas había tenido mucho más éxito que sus otros discos porque en su opinión, la industria cinematográfica es mucho más poderosa que la musical. ¿Estás de acuerdo?
No, yo creo que no hay ninguna disciplina de arte más poderosa que la música. Las películas son maravillosas, y los videos son divertidos cuando acompañan a una canción, pero puedes poner un disco en una habitación a oscuras y te llevará de viaje a los lugares más insospechados. Nada, ni la escultura, ni la pintura al óleo, ni un tapiz, ni una película, superan el poder de la música.
¿Ha habido algún momento en el que te hayas planteado dejar de cantar y dedicarte en exclusiva a la actuación?
¡Ni hablar! Como alguien dijo una vez, “yo no soy actor, y ahí están mis 30 películas para probarlo!
¿Qué te motiva a seguir componiendo nuevas canciones y grabando discos, después de tantos años?
Cuando me despierto, sigo cogiendo mi guitarra y componiendo nuevos temas, llevo haciéndolo desde los doce años. Todavía hay canciones que quiero cantar, y cosas sobre las que quiero escribir en mis letras. Hace poco participé en un concierto benéfico en un hospital infantil con Joan Baez y Taj Majal, ambos tienen 80 años de edad, y pensé que ambos están mejor que nunc cuando se suben a un escenario Así que soy optimista, tengo el convencimiento de que podré seguir trabajando y mejorando, los músicos no estamos obligados a tener treinta años para hacer lo que hacemos.
¿Qué te gusta más, grabar discos o tocar en directo?
Me gusta mucho hacer ambas cosas. Hacer un álbum es muy divertido y creativo, pero tocar en directo es como celebrar una fiesta con mis amigos. Me encanta la sensación de salir al escenario y mezclarme entre mi público. Me gusta tener a la gente lo más cerca posible. No me gusta que estar lejos, siempre pido que, en la medida de lo posible, se eliminen los obstáculos que pueda haber entre el público y el escenario.
Texto: Alex Fernández de Castro






