
19 de junio, cinco y media de la tarde. El ARF 2026 abría las puertas para celebrar su segunda jornada, sobre las tablas la banda madrileña Black Maracas salía a desplegar su potente directo. Un fuerte viento arrancó la lona del escenario, que acabó envuelta en los altavoces, haciendo tambalear el equipo y generando una situación de peligro.
Poco después llegó una fuerte tormenta y el público tuvo que abandonar la pista para buscar refugio. La actuación quedó suspendida a los pocos minutos de su inicio.
El contratiempo fue significativo, ya que coincidía con la publicación de su nuevo álbum, “Dilly Child Early Mournings”, una fecha señalada que terminó marcada por la meteorología.
Estar ofreciendo vuestra música en un escenario como el del Azkena Rock Festival y que, de repente, todo se detenga por la meteorología. ¿Cómo se vive un momento así?
De primeras es un shock porque vienes ilusionado a tocar en un gran festival y de repente se corta, entonces de primeras da un poco shock pero no lo veo mal porque al final dimos un buen concierto, la gente lo disfrutó, lo único que me jode es una canción que me hubiera gustado haber tocado y ya está, el resto me fui con buen sabor de boca y confío en que el año que viene nos dejen volver para acabar el concierto.
¿Cuál es esa canción que no pudiste interpretar?
Laugh At Me
¿Te quedaste con la sensación de una oportunidad perdida o prefieres verlo como una anécdota más dentro de la historia de la banda?
Prefiero verlo como una anécdota, oportunidad perdida como tal no hay porque pudimos tocar veinticinco minutos pero con el resquemor de esa canción que quería haber tocado, lo veo como una anécdota y lo que te he dicho antes una oportunidad para intentar volver el año que viene y poder ofrecer el show completo.
Hablemos de vuestro nuevo trabajo, “Dilly Child Early Mournings”. ¿Cómo definirías este álbum?
Es un álbum más sosegado, es como una aceptación de música y cosas que tenía dentro, que se resuelven de una manera más modesta y se plasman en el disco. Hablaría de un disco de aceptación, es como me gusta definirlo.
Es un disco que se diferencia claramente de vuestros anteriores trabajos, más íntimo y profundo, con influencias que transitan entre el folk, el country… ¿La composición de este álbum fue una evolución natural de la banda o una decisión de explorar nuevos territorios?
Fue una evolución natural porque este disco es un conjunto de temas que iba teniendo ahí en la cabeza en los últimos dos o tres años. En las fiestas o en los afters a veces cogía la guitarra y tocaba alguna, a la gente le encantaba, de hecho había gente que lloraba con algunas, fue como un punto de inflexión para decidir sacar el álbum adelante.
Me parece un disco muy valiente. Demostráis que domináis diferentes estilos y cuando teníais construido una identidad propia, con un sonido que os estaba abriendo muchas puertas a nivel internacional decidís alejarnos de esa fórmula. ¿En algún momento sentiste que abandonar ese camino podía suponer un riesgo?
La verdad que sí porque veníamos de una identidad dura y si que hubo un momento como que igual deberíamos sacarlo con otro nombre más personal pero al final dije que Black Maracas también es eso. Al final esto es lo que hacemos, es una evolución o una doble cara que también sabemos hacer. Tampoco es el rumbo que estamos haciendo ahora mismo, esto es algo que ha salido paralelo pero lo que estamos componiendo para el siguiente disco vuelve a la tralla, que la gente no se preocupe.

¿Cómo fue el proceso de composición del disco?
Este disco fue bastante natural porque no hubo una idea de sacar un disco. Un día me levantaba de resaca, cogía la guitarra y me salía algo, otro día tenía un problema me ponía a componer y salían cosas, entonces se iban acumulando y ese fue el proceso de composición. Al final es un poco como siempre vivencias, malas sensaciones porque nunca se compone feliz.
¿Hubo algún artista, disco que os acompañará especialmente durante el proceso de creación?
Varios artistas como Lightning Hopkings o Towenes Van Zandt. Lo que quería un poco de este disco era menos producción y transmitir lo que era entrar a un garito, encontrarte a tres tipos tocando en la esquina del bar en acústico, sin amplificar ni nada, eso es un poco la idea que tenía del disco. Sin complicarse y que fuera lo más natural posible.
El propio título del álbum tiene una carga emocional muy fuerte. ¿Qué historias hay detrás de ese nombre?
Son vivencias, desamor, desengaños o fastidios pero desde un punto más humilde. Como te decía antes menos enfado y más aceptación.
Texto: Ignacio Elcano






