
A menos de una semana para encontrarnos nuevamente con Mr Nice Guy en el Azkena Rock Festival, continuamos explorando su discografía. Escribir un artículo de este tipo con el Alice Cooper Group de protagonista es muy complicado, casi imposible diría yo ¿Cómo se supone has de colocar en un ranking cuatro obras maestras inapelables? La formación original de Alice Cooper es, sin duda, una de las bandas más originales, inusuales y poderosas que jamás haya existido; un monstruo de cinco cabezas donde cada una de ellas, era tan importante como las demás. Juntos crearon magia, siendo capaces de llegar a lo más alto sin hacer una sola concesión y situando su macabro concepto como un modelo a seguir. ¿Cuántas bandas y artistas siguieron sus recursos escénicos en el futuro? ¿Cuantos grupos se empaparon de sus discos clásicos para cimentar ellos mismos un estilo propio? La lista sería interminable.

Sin contar The Revenge Of Alice Cooper (EarMusic, 2025), fueron siete discos en cinco años hasta la ruptura que sirvió para que Vincent Damon Furnier se lanzara en solitario. Hasta entonces, Alice Cooper era una banda, a partir de ahí, ese apelativo paso a ser de propiedad exclusiva del vocalista, que como apuntó Sergio Martos en la primera parte del artículo, nos deparó muchas más alegrías en el futuro. La magia no se fue, se transformó; pero sin los ligados de guitarra de Glen Buxton, la imaginación percusiva de Neil Smith, los imaginativos bajos de Dennis Dunaway y el genio compositivo de Michael Bruce, todo fue muy diferente. Algo se había perdido irremediablemente por el camino.
He de decir que esta es una lista viva; las cuatro primeras posiciones hoy son las que se apuntan, pero mañana podrían ser otras. A veces realizas estos rankings pensando en la importancia histórica del álbum, en la influencia que ha podido tener o en el éxito cosechado. En esta ocasión el criterio escogido ha sido otro. Lo único tenido en cuenta han sido los gustos personales y el impacto causado por el descubrimiento de unos discos, cuya calidad y concepto tardaron tiempo en ser asimilados y disfrutados por el que escribe estas líneas. No podría definir con palabras, lo que sentí cuando me enfrenté por primera vez a cosas como: «Billion Dollar Babies», «Halo Of Flies», «Ballad Of Dwight Fry», «I Love The Dead» o «Levity Ball». Toparte con estos discos no fue como cuando descubrí Sticky Fingers o Highway To Hell. Aquellos trabajos, clásicos imperecederos también, entraban como un tiro en pocas escuchas; con el Alice Cooper Group sin embargo, necesité un extra de paciencia, cariño e insistencia; no eran nada fácil de asimilar, pero dejémonos de preámbulos y vayamos a lo que realmente importa.
8.- EASY ACTION (1970/Straight)

Se podría decir que con Easy Action, quisieron estandarizar un tanto su marciana propuesta y se quedaron un poco a medias. Tenían cierta presión y las horribles críticas recibidas por su disco de debut, hizo que la banda se encontrara casi sin tiempo y en la obligación de presentar un nuevo álbum que pudiera agradar más. David Briggs, productor habitual de Neil Young, se encargó de producirlos pero no fue una buena idea, además, el grupo tampoco se sentía confiado de tener buen material preparado. Aun así, Easy Action funciona como un perfecto puente entre su debut y la inminente obra maestra que estaba a punto de llegar y, todavía pienso que canciones como «Lay Down And Die Goodbye» o «Return Of The Spiders» son más que meritorias. Era como si estuvieran afinando una puesta a punto que hicieron con demasiadas prisas y sin apenas tiempo para encontrar el sonido que andaban buscando. Había excelentes ideas en canciones como «Shoe Salesman» con sus influencias beatlenianas o «Below Your Action» pero todo sonaba todavía algo deslavazado y sin un rumbo concreto. Los hay quien consideran este título una mejora con respecto a su debut; no estoy yo dentro de este grupo. Necesitaban un elemento extra que les ordenase todos esos locos conceptos y les ayudase a sacar todo el potencial que se les intuía. Bob Ezrin sería el ingrediente que faltaba para que la pócima fuese perfecta.
A menudo, he fantaseado con el hecho de que Bob Ezrin hubiera llegado un poco antes y se hubiera puesto a los controles de esta grabación ¿Os imagináis como hubiera podido sonar algo como «Refrigerator Heaven» con los conocimientos de Ezrin?
7.- MUSCLE OF LOVE (1973, Warner)

Muchas razones se aliaron para que Muscle Of Love no acabara siendo una nueva obra maestra. El grupo estaba agotado mental y físicamente tras giras interminables y grabaciones agotadoras. Las fricciones hacía tiempo que se habían instalado en el seno de la banda, Michael Bruce aunque todavía estaba involucrado de manera importante en la composición, da un paso al atrás; Glen Buxton anda ya perdido en su mundo alcoholizado y para acabar de rematarlo, Bob Ezrin, su gran mentor, desaparece para que Jack Richardson acompañado de un joven Jack Douglas ocupen su lugar. Esa conjunción de talento y actitud se estaba desmenuzando poco a poco en una lucha de egos cuyo gran damnificado seria el disco, el último de esa formación hasta el pasado 2025.
¿Significa eso que Muscle Of Love era un mal álbum? Para nada, posee la suficiente calidad para que podamos decir que es un auténtico bombazo de hard rock, pero faltaba ese punto freak que sí tenían sus predecesores; era, por decirlo de alguna manera, demasiado genérico para ser del Alice Cooper Group. Para cualquier banda en aquellos años, Muscle Of Love hubiera sido otro solido paso adelante, pero para ellos, que venían de cuatro obras maestras incontestables fue demasiado discreto. Y esto nos abre un interrogante ¿Estaría mejor valorado este trabajo si no viniera precedido de tan descomunal catálogo de joyas? Probablemente la respuesta debería ser afirmativa, pero debemos insistir en el hecho de la pérdida de un factor básico a la hora de definir el estilo de la banda: el factor sorpresa.
Todavía escucho temas como «Man With The Golden Gun» con ese aire cinematográfico, el rock & roll clásico de «Never Been Sold Before», el dramatismo de «Teenage Lament´74» o la fuerza de «Muscle Of Love» y pienso que son canciones al alcance de pocos elegidos, pero escuchado en conjunto, había demasiados estribillos reiterativos y muchas ideas que no acaban de funcionar.
6.- PRETTIES FOR YOU (1969, Straight)

Reconozco que es un disco difícil, pero no puedo evitar adorar ese amalgama de psicodelia, garaje y desquiciado rock acido imposible de clasificar. Yo escucho Pretties For You de la misma manera que disfruto a los Pink Floyd de Syd Barrett, los devarios de Frank Zappa o las locuras sónicas de Captain Beefheart. Un álbum para disfrutar como un todo en su marciano concepto, sin tener en cuenta la precariedad de la mezcla o ese sonido aullante que en ocasiones te puede desquiciar.
No me extraña que personajes tan inusuales como Greg Prevost, Lux Interior o Rudi Protudi tengan este disco en un pedestal, la crudeza de su sonido emparenta estas “canciones” con el garaje más estrambótico y si vamos un poco más lejos, también podemos encontrar los ecos californianos de grupos como The Doors o Love. Un enjambre de sonidos inclasificable que no gustó a casi nadie y que en mi opinión, todavía suena tremendamente rompedor. Si antes hemos entrecomillado la palabra “canciones” ha sido por la imposibilidad de encontrar algo mínimamente reconocible como canción pop y, por supuesto, la comercialidad brilla por su ausencia. Es como un reto atreverte a sumergirte en esta pesadilla y siempre me hizo gracia la cita de un amigo que decía: “Es uno de los discos esenciales de mi colección pero casi nunca lo escucho”. Conozco a muchos supuestos fans de Alice que no han pasado de los diez minutos de audición.
Enfrentado a una nueva audición, nos encontramos la complejidad de «Sweet Cheerio» y nos volvemos a preguntar como hubiera evolucionado un tema así con las talentosas indicaciones de Bob Ezrin. Imagino a la banda grabando lo que le venía en gana sin un guía mínimamente cuerdo que pudiera extraer algo de sentido en unos pasajes por otro lado, muy interesantes. Decía Lenny Kaye que seguramente fue el único al que le gustó en la época un disco tan revolucionario. Imagino que escuchó «Living» y le recordó en cierto modo, el primitivo concepto de MC5 o Stooges, que es a lo que suena. Esos sí, pasado por el tamiz de los Beatles más psicodélicos. Un debut tan extraño, oscuro y desafiante como la misma banda.
5.- THE REVENGE OF ALICE COOPER (2025, EarMusic)

Aparte de colaboraciones aquí y allá, casi cincuenta años habían transcurrido desde que el Alice Cooper original separara sus caminos. Que volvieran a encontrarse después de tanto tiempo podía ser complicado, pero que lo hicieran y, además, grabaran un disco tan sólido como este fue milagroso. Glen Buxton, a pesar de que todavía se incluyen algunas de sus guitarras, ya había partido a otra dimensión, pero los demás, incluido el maestro Bob Ezrin, estaban allí. Listos para dejarnos con la boca abierta.
Como consiguieron recuperar la magia perdida cinco décadas atrás es un misterio, pero lo cierto es que toda esa retorcida personalidad continuaba imperturbable como si el tiempo no hubiese pasado. Desde «Blood On The Sun» hasta «Kill The Flies», pasando por «Intergalactic Vagabond Blues», «Wild Ones» o «Up All Night», el álbum es un compendio de todas esas virtudes que hicieron de esta banda algo especial. Alice sigue mostrándose como el rey del shock rock, y aunque su voz se muestra pletórica y misteriosa, hay momentos que queda incluso eclipsada por el talento de unos músicos, los OG´s, por los que parece no haber pasado el tiempo. Dennis Dunaway se muestra sublime componiendo, Michael Bruce recupera ese toque tan personal y Neil Smith… la batería de este tipo se erige por momentos en el amo y señor de la grabación.
Imposible imaginar la cadencia rítmica tan característica de canciones como «What A Syd» o «Black Mamba» sin el preciso e imaginativo toque de Smith. El mejor y más sorprendente disco de retorno desde A Different Kind Of Truth de Van Halen y de nuevo nos volvemos a plantear la cuestión ¿Cómo demonios consiguieron recuperar toda la extraña singularidad de su estilo después de cinco décadas de separación?
4.- SCHOOL´S OUT (1972, Warner)

Para los fans generalistas del Coop, este es el álbum de «School´s Out», el sencillo más exitoso y reconocible de toda la carrera de Alice Cooper. Un himno generacional comparable a cualquier rock anthem que tengáis en mente por grande que sea. Por eso, es injusto no reconocer School´s Out, el álbum, como un trabajo en el que la banda se vacía jugueteando con varias influencias y experimentando con toda clase de estilos para llegar a rozar la excelencia. Quizás no tenga tantos temas reconocibles como otras de las obras maestras que grabaron, pero hay que poner en valor un repertorio tan contundente como ecléctico. Que el hit no os engañe, «School´s Out» es una canción perfecta, un himno maravilloso dirigido directamente a todos los adolescentes de América donde la banda conseguía seguir siendo provocadora y exitosa a la vez, pero ojo, aquí hay mucho donde escoger.
Bob Ezrin encaja de nuevo las piezas de un puzzle sonoro que a pesar de su gran versatilidad, suena como un puño cerrado. Entre los barrocos arreglos de «Luney Tune», el jazz de «Blue Turk», la épica sofisticada de «My Stars», la epopeya cinematográfica de «Gutter Cat Vs The Jets», el ataque suicida de «School´s Out» o esa maravillosa instrumental que cierra el álbum de manera majestuosa, la banda funciona a pleno rendimiento y eso que el cansancio acumulado ya comenzaba a hacer estragos entre algunos de los miembros del grupo. Siempre pensé que la crudeza de su sonido emparentaba este álbum con los orígenes de la banda, quizás no sonaba tan orgánico y oscuro como Love It To Death, pero se mostraba más agresivo y directo.
Para la historia, esa caratula imitando un pupitre escolar marcado a navaja con las iniciales de los miembros de la banda y en cuyo interior se escondían además del vinilo, unas bragas de papel. Una idea grafica genial que transmite la inocencia y rabia adolescente de manera perfecta. No me digas que tú no tienes una copia con las bragas dentro ¡Esa es una de las copias originales que hay que poseer obligatoriamente!
3.- BILLION DOLLAR BABIES (1973, Warner)

El ritmo era frenético, aprovechaban cualquier hueco entre giras para grabar y componer y, sorprendentemente, ese infernal ritmo de trabajo influía positivamente hacia una creatividad que parecía no tener fin. La guitarra de Glen Buxton apenas si aparece en la grabación de Billion Dollar Babies, pero Ezrin se llevó unos cuantos colaboradores que lo bordaron. A Dick Wagner, que ya había colaborado anteriormente con la banda, se le sumaron Reggie Vincent y Steve Hunter; todos ellos junto a Michael Bruce hicieron un trabajo de guitarras antológico. Cuando pienso en Billion Dollar Babies, siempre me viene a la cabeza su abrumador sonido de guitarras. El álbum suena deliciosamente excesivo a todos los efectos, la banda estaba viviendo a fondo el estatus que significaba ser estrellas del rock y el disco se contagia de esa glorificación del exceso que viene aparejada con la fama ¿Eran los miembros del Alice Cooper Group los chicos del billón de dólares? Sin duda alguna, con todo lo bueno y malo que ello conlleva.
Musicalmente había momentos de pura magia; «Elected» (con la misma melodía de la composición «Reflected» incluida en Pretties For You y con un riff escandalosamente parecido al de «Dolly Dagger» de Hendrix), te daba la alternativa de elegir a un candidato que de verdad te representara. ¡Que astucia la de Alice! Eran momentos convulsos en América tras el escándalo del Watergate y, ahí estaba el Coop, vociferando aquello de: “Los chicos necesitan un salvador y no un mentiroso”. Seguía mostrándose provocador pero también muy inteligente. ¿Alice Cooper ocupando la presidencia? ¿Dónde había que firmar?
«No More Mr Nice Guy» se movía entre el power pop y el hard rock con suma facilidad, otro de esos súper sencillos que parecían sacarse de la manga con pasmosa facilidad. «Generation Landslide» es una delicatesen semi acústica donde el selvático ritmo de Neil Smith (alguien debería reivindicar la figura de este increíble baterista), acompaña los versos de Alice de manera maravillosa. «I Love The Dead» siempre fue una de mis favoritas, una carta de amor a la necrofilia donde una vez más, la tétrica voz de nuestro hombre parece tornarse en la de un oscuro narrador a lo Edgar Allan Poe ¿Cómo olvidar ese antológico verso?: “Me encantan los muertos antes de que queden fríos…”. El tema título funcionaba como un cañón, una sinuosa composición de hard rock donde la banda se vanagloriaba orgullosa de su condición de estrellas decadentes y dejadme acabar con «Sick Things», otra obscena pieza dedicada a todos aquellos fans que se identificaban con la parte más enferma de la banda. Abrumador de principio a fin.
2.- LOVE IT TO DEATH (1971, Warner)

La aparición de Bob Ezrin en ese momento de la historia del grupo fue crucial; les ayudó a pulir su sonido, a mejorar como músicos y a que cogieran confianza en sí mismos. Su figura fue como la de un instructor que trataba de reorganizar el batiburrillo de ideas que la banda llevaba dentro, pero que no sabía cómo sacar al exterior de una manera lúcida. Ezrin extrajo orden del caos, involucrándose al 100% con la banda y convirtiendo largas demos de experimentación, en nuggets de tres minutos preparados para ser éxitos inmediatos. No se trataba de perder su excéntrica personalidad, se trataba de reordenarla y dirigirla hacia algo concreto ¿Fue Bob Ezrin algo más que un productor? Por supuesto y la prueba fue Love It To Death.
Se dice con toda la razón que con la aparición del single «I´m Eighteen», Alice Cooper no solo consiguen un hit, también logran mutarse en una genuina banda de rock en lugar de ser solo un combo en experimentación constante. «I´m Eighteen» fue la punta del iceberg, pero bajo el agua había un trabajo descomunal de composición donde todos aportaron lo mejor de sí mismos.
«Is It My Body» era una preciosa tonada glam con un riff de Michael Bruce absolutamente maravilloso. Bruce, de hecho, comenzó a erigirse en este álbum como el compositor principal de la banda aportando alguno de los momentos más inspirados del disco. «Caught In A Dream» es otro de esos maravillosos temas del guitarrista donde su infeccioso ritmo y la melodía vocal de Alice te embaucan sin remedio; una manera perfecta de comenzar el álbum. Ese mismo concepto se repite en «Long Way To Go», una composición que te deja sin aliento, y es que parecía mentira que fueran la misma banda que habían grabado las herejías sonoras anteriores. Seguían sonando oscuros, lascivos y macabros, pero también había un elemento comercial que les sentaba de maravilla. El personaje de Alice Cooper con el maquillaje y su lado teatral, también nació y se comenzó a desarrollar por aquel entonces y era cuestión de poner banda sonora a esas fantasías. «Black Juju» o «Sunrise» casan a la perfección con ese concepto tan teatral y melodramático. Luego está la angustiosa locura que se narra en la historia de «The Ballad Of Dwight Fry» (el nombre nos retrae al actor que encarnaba a Renfield en el Drácula de Tod Browning) de cuyo texto nacería el número de la camisa de fuerza que pasaría a ser uno de los momentos más trágicos del show. Imposible que no enamore ese áspero rasgueo de guitarra que da paso a la narración del enfermo que escapa del hospital mientras Alice, embutido en su camisa de fuerza, grita aquella desesperada frase: “I wanna get out of here”. Se improvisó en el estudio una jaula hecha de sillas para que el cantante enfatizase la sensación de encierro y abandono y ahí está el resultado, una de las piezas más bellas y desgarradoras del catálogo del grupo.
Quizás había más riesgo en Billion Dollar Babies y más crudeza en School´s Out, pero es en Love It To Death donde la banda comienza a encontrar su camino y a cimentar una leyenda que a partir de ahí, ya se antojaba imparable.
1.- KILLER (1971, Warner)

Tan solo ocho meses después de Love It To Death llega un nuevo álbum. El éxito del anterior disco fue de cocción lenta, pero le dio una sólida reputación a la banda refrendada por la buena aceptación del single «I´m Eighteen». Se abría un nuevo escenario ante ellos en el que no tendrían que luchar con la audiencia y la prensa para poder ser escuchados; tenían un nuevo estatus y no estaban dispuestos a desaprovechar la oportunidad. A esas alturas su compenetración era total, habían encontrado su camino transitando por ese shock rock macabro que también podía ser tremendamente arrebatador y Killer fue la constatación de que esa senda escogida era la correcta.
Que en los últimos años, las canciones contenidas en Killer hayan estado presentes de manera recurrente en todos los shows de Alice Cooper, es la prueba de que probablemente, de entre todos los álbumes del Alice Cooper Group, Killer sea el más inspirado de todos. «Be My Lover» por ejemplo, nos vuelve a retraer al power pop más melódico con un ligero aroma a los años cincuenta. Sus acordes iniciales marcados por el bombo de Neil Smith, la infecciosa melodía vocal de Alice y ese estribillo rubricado por coros doo woop son absolutamente irresistibles. «Under My Wheels» en cambio, es estridente, sucia, garajera y con un aire stoniano que tira de espaldas. Hay quien dice que este es el verdadero himno del grupo, por encima de «I´m Eighteen», «No More Mr Nice Guy» o «School´s Out»; el debate está abierto, pero no seré yo quien niegue tal afirmación.
«Halo Of Flies» merecería por sí sola todo un artículo. Una suite de ocho minutos donde todo encaja a la perfección. Si en los comienzos la experimentación sin control podía llegar a desesperarte, aquí nos presentan un viaje alucinógeno donde cada momento encaja con el siguiente de un modo natural y nada forzado. Escuchar los toques percusivos de Neil Smith junto a los impredecibles fraseos vocales de Alice que parece pasar de un estado anímico a otro a la velocidad de la luz, es toda una experiencia. Una obra maestra dentro de una obra maestra que en mi opinión, representa uno de los momentos culminantes de toda la historia de la banda. Escuchad ese apoteósico final con las guitarras de Bruce y Buxton echando fuego. Inigualable.
«Dead Babies» suena como si fueran unos Beatles satánicos y Alice se saca de la manga un polémico texto sobre la negligencia que puede llegar a exhibir algunos padres. Algún día haremos un artículo sobre los mejores letristas del rock y ahí estarán sin duda los escritos de un Vincent Furnier que comenzaba a destacar como un escritor de mucha categoría. Killer, mostraba a una banda totalmente asentada y cohesionada en una manera de componer muy definida donde se sentían muy cómodos. Habían dado con la clave y Ezrin había sido pieza fundamental para que ocurriera. Sabíamos que eran unos músicos excepcionales y unos compositores talentosos que Ezrin moldeo para convertirlos en una leyenda. El productor cogió a una extraordinaria banda de rock & roll y les ayudó a ser algo mucho más grande: Una experiencia sonora inteligentemente elaborada y, Killer, fue seguramente la rúbrica de todo ese abstracto y maravilloso concepto.
La portada con la amenazante cabeza de Kachina, la serpiente de Neil Smith, sobre un fondo de rojo sangre, es la guinda de un álbum que los convirtió en un referente a seguir. Este álbum, como Love It To Death, Billion Dollar Babies o School´s Out es otro de esos discos imprescindibles, especiales y absolutamente necesarios.
Texto: Andrés Martínez
Lee la primera parte aquí:
https://www.ruta66.es/2026/05/articulos/de-menos-a-mas-alice-cooper-parte-1/







«The revenge of AC» es un muy buen disco pero no lo pondría por encima de «Muscle of Love».