
La estadounidense ha trabajado muy duro para alcanzar el estatus del que goza actualmente. Nada más y nada menos que ser uno de los nombres punteros dentro de la escena contemporánea del blues rock, tal y como pudimos comprobar en su última visita a Barcelona, donde congregó a una nutrida parroquia con motivo de la gira de presentación de su último disco, Paper Doll. Y dado que en su ya extensa discografía faltaba el obligado álbum en vivo, no cabe duda de que este era el momento adecuado para editarlo, documentando, de cara a la posteridad, el excelente estado de forma que atraviesan Samantha y sus acompañantes: el bajista Ron Johnson, el teclista Mickey Finn y el batería Jamie Douglas. Engrasados y precisos, ejerciendo de soporte ideal para que la de Kansas City despliegue todo su poderío guitarrero y vocal.
Paper Doll Live (Rounder Records) se abre con «Kick Out the Jams», de MC5, puede interpretarse como una declaración de intenciones: romper el hielo, despertar a la audiencia y lanzar un mensaje muy claro: aquí estoy, os voy a pasar por encima. La lectura de «Paper Doll» supera ampliamente a la versión enlatada; el clásico «I Put a Spell on You» cobra vida en sus manos mediante una interpretación a cámara lenta que estalla en un solo tenso y crujiente, capaz de echar chispas. Los riffs más cercanos al blues se adueñan de «I’m Done Runnin’» y «Bulletproof»; la slide sujeta «Lose You», realzada por los coros de las McCrary Sisters —que aparecen como invitadas en varios temas más—, y remata «Sweet Southern Sounds» con una soberbia intervención solista.

El boogie salta a la palestra en el pulso acelerado de «Miles to Go», y es una gozada comprobar cómo maneja el lenguaje más puro de la música del diablo echando mano del repertorio de R. L. Burnside y su «Poor Black Mattie». Más de siete minutos con el hipnótico trote del Hill Country blues seduciendo a la audiencia del Bijou Theatre de Knoxville (Tennessee) y la Fish desbocada a las seis cuerdas.
En definitiva, una artista que no ha dejado de evolucionar desde sus inicios, con una progresión constante como intérprete y vocalista; curtiéndose a base de bien sobre las tablas y que, en directo, se muestra más cruda y visceral que en sus pasos por el estudio de grabación. No cabe duda —al menos para quien firma estas líneas— de que es ahí donde muestra su mejor cara: sobre las tablas.
Manel Celeiro
Foto 1: Denis Carpentier
Foto 2: Manny Manson






