
Si no lo impidieran los cánones, muchas veces marcados, estaríamos hablando del concierto o de la gira del año. El músico, cantante y productor escocés Edwyn Collins (Nu- Sonics /Orange Juice) se ha embarcado en un viaje (prácticamente irreal) llamado “The Testimonial Tour. A Last Lap Around Spain”. Una locura compuesta por diez fechas que nos invita a despedirnos de un héroe que después de superar dos ictus, todavía tiene pujanzas para defender su impecable cancionero con una dignidad fuera de serie.
Ya sabíamos, por lo acontecido en las cuatro fechas precedentes, que el acontecimiento poseía una altura colosal; después de haberlo vivido en La Nau del Poble Nou barcelonés, más que grandioso, nos ha parecido casi quimérico. No tan solo por la impecable calidad musical percibida, sino por el titánico esfuerzo de un Collins (muy mermado físicamente) que resiste, solamente, en pos de satisfacer su mayor anhelo: engrandecer los sonidos que le han hecho legendario y, sobre todo, para ganarle la partida a los obstáculos padecidos, esos que han estado a punto retorcerle la pasión musical, único motivo de supervivencia.

Aupado por Carwyn Ellis (bajo), Andy Hackett (guitarra), Patrick Ralla (guitarra), Jake Hutton (batería) y Sean Read (teclado y saxo), impecable combo, tan apto para las piezas más ligadas al legado Orange Juice como al tono roquero, el entrañable Edwyn, fue lanzando hit tras hit con un poderío vocal mejorado según iba avanzando el show.
Diecisiete proezas (bises incluidos) formaron un set lujoso, de aquellos donde no existe el despojo, notas de aúpa, el milagro sonoro. Imposible detenerse en la decisión de cual era mejor. El inicio con “Falling And Laughing” y “Dying Day” (cosecha Juice) valió un imperio, aunque incluso lo superó con “Make Me Feel Again” (rock en ebullición), “The Campaign For Real Rock” (ecos de Cohen), “Knowledge” (gran trabajo de Read al saxo), “In Your Eyes”, “Don’t Shilly Shally” o “A Girl Like You”, formidable e inevitable cierre precedente a las propinas de rigor.
Si hubo algún debate, se centró en el repertorio Orange Juice versus trayectoria posterior. Complicado decidir entre los aires a lo Velvet de “Felicity”, la espectacular “Low Expectations”, “Home Again” (sigo insistiendo en las resonancias al grandioso Leonard) o el notorio cierre con “Blue Boy”. Aquí el que se pelea es porque le da la gana. Porfía cerrada.

5-5-2026
FOTO: MARINA TOMAS ROCH
La velada empezó algo desangelada, frialdad sufrida por Glass Cheques, banda procedente de Glasgow muy a tener en cuenta. Poseen un ímpetu poderoso que sacude y reclama la primera traslación en disco. Más protegido estuvo el trio liderado por Will Collins, hijo de la estrella principal, notoria entrada para que su patriarca apareciera con toda la sala repleta.
Esta gira será histórica, única, irrepetible. Los que hemos podido asistir a uno de sus fragmentos, quedamos extasiados, privilegiados de vislumbrar la despedida de una etapa vital del pop-rock. Estas tierras le dicen adiós al señor Edwyn Collins, aunque a su inmensa aportación todavía le quedan años de vida bella. Inolvidable.
Texto: Barracuda
Fotos: Marina Tomás






