
A El Molino (al menos con la dirección desde que volvió a encantarnos) le quedan pocas semanas de vida. No es el momento ni tenemos todos los datos del doloroso motivo del cierre, lo único que podemos hacer, nosotros y el extraordinario elenco que nos ha mimado en este corto e impecable trayecto, es disfrutar de las últimas actuaciones; no queda otra opción.
En una semana dónde Escocia ha sido protagonista (vía Edwyn Coillins), la presencia de Callum Beattie era un epílogo joven y apetecible. Lo de lozano es discutible (lleva veinte años en el oficio), cumplirá en octubre 37 años y su aguerrido sonido pop, deudor de los 90’s, tampoco resuena a innovador De todos modos, su perenne sonrisa, la empatía desprendida o el empuje sostenido con el que nos regaló, le rebajan la edad, empujándolo hacia un futuro prometedor, aunque el presente ya ostenta bastante miga.
Encantado de poder tocar en un club elegante como el del Paral·lel de Barcelona, exprimió su garganta quebrada (mix entre Rod Stewart y Bryan Adams) para ofrecer lo mejor de un talento que podría explotar todavía más. Tan solo con su guitarra acústica, el complemento del batería Nairn Milne, y las bases grabadas, el impacto quedó corto (sólo le faltó la inesperada ausencia de su teclista), dificultando el desarrollo de todas las posibilidades atesoradas.
Esto no quiere decir que se desdibujaran, excesivamente, las potencialidades de unas creaciones que huelen a hits desde larga distancia y sino que le pregunten a la parroquia escocesa que le bailó y aplaudió cualquiera de las canciones, expresiones o movimientos. El Molino no se llenó, pero sus colegas animaron el cotarro una barbaridad; los lugareños se quedaron en casita. Antes de finiquitar el concierto, de 75 minutos de duración, con la intensa “Vandals”, dedicó, a su amigo John, un pedazo de la balada “Tears in My Eyes”, leal reconocimiento al genuino afecto.

Seguramente, Beattie prefiere tocar con su banda habitual (nosotros también lo agradeceríamos), aunque tampoco pareció decaído por la apreciable ausencia. Al de Musselburgh le va la caña y para no trastocar la esencia de ese pop agresivo y pegadizo que le distingue, subió los decibelios de la maquinaria preconcebida hasta límites ensordecedores, nada molestos; no desviemos el centro de la diana.
Su última faena la ha titulado INDI (2026), notable obra (Top 5 en Reino Unido) de la que extrajo “The Pretenders”, “Pins and Needles”, “Eyes on You”, “Fireproof” y “Sound of Sirens” (deferencia a Fleetwood Mac), suficiente muestra definitoria de su juego: la pegada conjuntada con el medio tiempo; infalible travesura melódica si se ejecuta con juicio, en este sentido, no pueden haber vacilaciones de criterio.
A juzgar por la algarabía de los fans (nos unimos a su guía), deberíamos señalar a “25 Seconds”, “Heart Stops Beating”, la tradicional “Caledonia” (traducida como “Catalonia”) o “Always Rains in Glasgow” (Beattie manejando las abandonadas teclas) en el podio triunfal, pedestal en el que no podemos situar a la épica “Salamander Street ni al pobre cover de “You Got It” (a Roy Orbison mejor dejarlo en paz).
Callum Beattie atesora feeling, temas pegajosos, ritmo endiablado y carisma, posiblemente le falta alguna sorpresa de estilo, detalle que tampoco creemos le impedirá dormir. Él desea volver pronto a España (el tour ha incluido siete fechas) con el deseo de seguir incrementando el fuego rítmico. El Molino no parece una de las plazas futuras. Lástima.
Texto: Barracuda
Fotos: Víctor Parreño







¿Quién ha enseñado a escribir a este personaje? Texto mal escrito, sin ningún sentido, no se entiende nada, faltas de ortografía y puntuación. Y perdonad, pero no sé qué concierto vio este tipo. Lo de ayer en El Molino fue épico. Más lugareños que escoceses. Y el teclista se tuvo que ir a acompañar a su mujer en el pérdida de un ser querido. Señor Barracuda, menuda basura de crónica.
Y esta reseña? El señor Barracuda estuvo realmente en el concierto? Para empezar, con todos mis respetos, se dijo al principio del concierto que Gus (el teclado) se tuvo que ausentar en el último momento por asuntos familiares urgentes. De hecho, trabajó toda la noche sin dormir para tener los arreglos listos para que su ausencia no se notara. Lo de anoche fue pura magia. Cualquiera con un poco de gusto o conocimiento musical lo reconocería al instante. Callum es una fusión de Bruce, U2 y muchos de los grandes. Tiene todos los ingredientes perfectos para hacer la receta del éxito mundial. Y la gente lo dice en cada concierto. Además, la mitad de los presentes eran lugareños. Es que no puedo creer tanta información errónea e incorrecta. Pero en fin, también en su día a Queen le dijeron que Bohemian Rhapsody iba a ser un desastre total sin éxito de masas. Imagino que la industria de la música también debe contar con esta clase de personas, las que no tienen talento para apreciar las futuras estrellas. Espero que el señor Barracuda se de cuenta pronto.
I manage Callum.
We can handle bad reviews, but in this case it seems to be a very poorly written piece. I’m happy to be criticised, but maybe the journalist should spend a bit more time on grammar and punctuation.
We have been universally welcomed to Spain with loving and open arms and we have had an amazing time.
Something both Callum and I are very, very grateful for.
Fortunately for us, the public choose whether or not to show up to gigs and buy our music, rather than music “journalists”
❤️