
Músico polivalente y de largo recorrido, miembro de Napoleón Solo, y colaborador de diversos artistas, entre ellos Soleá Morente, José Ubago, alias José Bonaparte, recupera su carrera como solista tras unos años de espera, pero con experiencias acumuladas, y centrándose en su ciudad, Granada, rica en sonidos, magia y poesía. Al habla sobre su nuevo disco.
Se te conoce básicamente por compartir aventuras musicales con Napoleón Solo o Soleá Morente, pero este no es tu primer disco como solista, cuentas con un Ep previo. ¿Qué puedes contarnos de él y del motivo por el que haya transcurrido tanto tiempo hasta la grabación del nuevo álbum?
Casi desde que empecé con Napoleón Solo tenía la idea de desarrollar mi proyecto en solitario, pero con la dinámica de giras y discos de Napoleón Solo y luego con Soleá Morente no terminaba de hacerlo del todo. Saqué un EP llamado Al otro lado en 2019 y luego hice canciones para otro proyecto con Soleá: Prado Negro. El parón de estos años con Napoleón me ha dado el tiempo que necesitaba. Construí un estudio de grabación profesional, Bumbac Espacio Creativo, y me puse a hacer mi disco. Ahora siento que todo puede volver a empezar.
Lo de Bonaparte es un buen guiño a tus andanzas con Napoleón, donde tocabas el bajo…
Napoleón Solo es un proyecto del que me siento muy orgulloso, forma parte de mi identidad y de la forma que he tenido de aprender el oficio de músico. Es normal que algo que te marca tanto se refleje de muchas formas en mi vida y en mi proyecto más personal.
El título es bastante orientativo sobre su contenido, Aires, Romanzas y Canciones, pero las texturas musicales presentes son ricas, variadas y en muchos casos sorprendentes… ¿Cómo escogiste qué sonidos debían servir como base para el contenido literario?

Buscaba la identidad de cada canción y ser lo más libre posible a la hora de gestionar el proceso. Está grabado casi todo por mí con los instrumentos que puedo manejar: guitarras, bajos, sintes, piano clásico y voz, principalmente. Luego he escrito arreglos de cuerda, vientos y percusión orquestal para lo que sí he necesitado músicos de apoyo. Baterías también tiene, pero más bien elementos sueltos, mezclados con cajas de ritmos analógicas. Creo que es un sonido muy de autor, no de banda de rock o pop exactamente. El tratamiento del texto ha sido muy importante para mí. Me encanta la interdisciplinariedad de las artes: la pintura, la poesía, la música. Construyo mucho desde lo visual, desde las proporciones de las estructuras, sean poemas o ideas musicales. Las armonías muchas veces vienen inspiradas en el color de cada acorde, más que de las relaciones funcionales de las notas en una tonalidad.
Destaca la utilización de textos con fuerte carga poética, con presencia en las letras de escritores de Granada como Elena Martín o José Heredia Maya…
El disco tiene un hilo conductor que es el folklore granadino y andaluz. Y dentro de esa raíz de la que he partido, la poesía de Granada para mí está dentro también. A veces inspirarte en un material preexistente te hace sentirte apoyado a la hora de crear en solitario. Un grupo lo siento distinto, hay muchas ideas de varias personas. Y eso en el fondo siempre hace falta de un modo u otro.
Todo el disco es un canto precisamente a Granada, a sus calles, su arte, viajando en el tiempo. La riqueza de la tradición musical de la ciudad es inabarcable, ¿cómo realizaste la selección de estilos y momentos concretos que debían servir de hilo conductor del álbum?
Me fui dando cuenta poco a poco de lo que estaba haciendo. Y cuando lo tuve claro, empecé a potenciarlo y a profundizar más. Ahí descubrí el concepto de Aires, Romanas y Canciones. Porque el disco no es de estribillos repetitivos y pegadizos, ni tampoco buscaba un estilo que quisiera replicar. A veces solo es una voz que te cuenta una historia y conforme viene se va. Son textos cantados y a veces efímeros. Me gustaba que el título del disco reflejara esa idea abierta de lo que puede o no ser una canción. Me parecía estimulante explorar esos límites. Me hacía sentir libre.
Podemos hablar de un trabajo muy personal: te encargas de prácticamente todos los instrumentos, lo produces junto a Rocío Morales y creo que te encargas del sello discográfico que lo publica, Bumbac Music, ¿correcto?
Sí. Rocío también fue parte de la banda de Soleá Morente durante unos años y también del proyecto Prado Negro que te comentaba antes. Ella tiene una visión muy clara y global de las cosas. Y eso me ha aportado muchísimo. El sello lo hicimos juntos. Con él hemos sacado además de lo mío, el disco Las Mimbres de Prado Negro, Siempre Libre de la artista francesa Cathy Claret, y los trabajos musicales de Arturo Muñoz, un escritor y músico granadino.
Por último, se anuncian primeros conciertos de presentación. ¿Cómo vas a trasladar los cuidados matices del disco sobre un escenario? ¿Planes próximos donde se pueda escuchar en directo?
Trabajo con unos músicos fabulosos y con mucha experiencia. Es importante centrarse en lo esencial y en lo verdaderamente representativo. Una vez que se da con ello es fácil sonar y compenetrarse. El resultado es como el disco en su concepto. No resulta en un sonido de banda clásica, sino en algo distinto y que a mí me motiva mucho. Creo que es una experiencia interesante escuchar este disco en directo. Acabamos de presentar el proyecto en el festival Música de los Mundos el pasado 17 de abril con muy buena acogida. Próximamente vamos a estar el 7 de mayo en el Bar Picnic en Madrid y el 23 de mayo en Marbella, en el Hotel Lima. Os esperamos allí a toda la gente que os apetezca. Será genial veros alguno de esos días.
Texto: Alfred Crespo






