
Resulta complicado de creer, pero hubo un tiempo en el que Fischer-Z podían ser los siguientes, tras Police y antes que U2, en conquistar el mundo. Si esto no sucedió es porque su líder y cabeza pensante, John Watts, decidió separar al grupo en la cúspide de su éxito y se apeó de ese autobús. Pero sí, Going Deaf For Living, el segundo álbum de la banda, fue un exitazo y Fischer Z giró con Dire Straits, Bob Marley y los propios Police. Yo los recuerdo como una de las bandas más antiguas que habitan en mi psique, junto a los propios Police, Burning, Kiss y AC/DC. Y si sirve de ejemplo, en la revista Vibraciones alucinaban con ellos. Hasta que se acabó.
Fischer-Z entrarían dentro de lo que se denomina art rock. Por así decirlo, podrían pasar por ser la versión punk de Be Bop Deluxe. Siendo realistas, echo al cubo del art rock todo lo inclasificable y, en eso, Fischer-Z son maestros. Tienen la energía de la new wave, el power pop y el punk, pero lo aderezan todo con un elegante pop y, en muchas ocasiones, reggae. La voz de John Watts es tan inconfundible, aguda y en modo falsete (y nasal) que es lo que convierte a la banda en algo único. Él es a Fischer-Z lo que David Byrne a Talking Heads.

Son tres cd’s que contienen los tres discos de la era en la que el grupo perteneció a la factoría United Artists, sello que compartían con Dr. Feelgood, Buzzcocks y Stranglers. Cada uno de ellos aparece con singles de la época y cortes adicionales, convirtiendo este cofre en algo muy, muy potente. El primer álbum, Word Salad, tiene el encanto y el punto ingenuo del debut, con temas ya bastante poderosos como «Headlines», «Remember Russia» o «Pretty Paracetamol».
Es, sin embargo, con el mencionado Going Dead For A Living, que la cosa sube enteros. Es tal la cantidad de canciones memorables que habitan en él que parece que estemos antes un “grandes éxitos”. Dios, qué material: «So Long», «No Right», «Room Service», «Crank», «Crazy Girl»… Vendieron discos, triunfaron en toda Europa e incluso rascaron la superficie estadounidense, pero dado el cancionero que habita en él, debió ser un éxito mayor.
Red Skies Over Paradise es casi igual de bueno que su antecesor, pero es mucho más agresivo, tanto en la intensidad de la música como en la tesitura de los textos, encarados hacia los peligros de la famosa guerra fría imperante entonces. Quizás por ello el disco no dio ningún éxito real, más allá de la propia inercia que sugería un grupo en su juventud. Y eso que las dos primeras piezas, tanto «Berlin» como «Marliese», huelen a single de éxito de haber hecho la disquera el trabajo como debía. Huelga decir que el álbum fue un exitazo en Holanda y Portugal, pero no fue suficiente para que la primera y más famosa formación de Fischer-Z siguiera adelante.
Hoy día, John Watts sigue al frente de la banda. Al final, siempre fue su bebé. La banda, incluso, tiene programada su primera gira en España después de mucho tiempo. Tocarán el 18 de septiembre en Barcelona (Hospitalet, para ser concretos) y el 19 en Madrid, dentro del marco de su gira 50 aniversario. Pero, de momento, toca disfrutar de Word Paradise y rememorar aquellos maravillosos años, 79/81, en los que Fischer-Z fueron una de las bandas más excitantes surgidas de Inglaterra.
Texto: Sergio Martos






