Encuentros

Elena Carat, artesana de composiciones adictivas

Su flamante y reciente Mi Deseo Es Transparente (Raso, 2026) contiene material altamente adictivo. Un 12” lleno de composiciones arropadas de una producción exquisita, la que ha logrado aliándose con David Baldo, y que con su música y sus letras te transportan lejos, te despegan los pies de la tierra y te levantan entre nubes a territorios insospechados. Elena Carat ya se estrenó en solitario hace unos años con Madrugada, una pieza mucho más intimista y de acabado más sencillo, y se le puede escuchar como voz de Patronato, de los que nos avisa tendremos noticias dentro de poco. Aún conmocionado por el contenido de esta nueva entrega que la coloca sin duda en una posición inmejorable para consolidar este proyecto personal, acudo ilusionado a la terraza de una madrileña plaza a mitad de camino entre su casa y la mía con un buen puñado de preguntas acerca del nuevo disco.

Por situarme cronológicamente ¿es Patronato tu primer proyecto musical?

No, yo siempre he hecho música sola, pero hace cosa de dos años, un grupo de amigos buscaba integrantes y me uní a ellos. Es un proyecto que gira en torno a las canciones de Juanma y Javi, los dos guitarristas de la formación. Sería más bien una línea en paralelo a mi labor individual, no es que una surja de la otra o así.

¿Cómo se inicia entonces tu carrera musical, cuál sería el minuto cero de la misma?

Empiezo simplemente como melómana pero enseguida se me empieza a ir un poco la cabeza y quiero hacer cosas yo. En mi casa siempre ha habido mucha cultura de hacer música, y enseguida se convirtió en un lugar en el que me refugio y me siento bien. Lo de hacer un proyecto musical no, porque es algo más elaborado, pero la intención de querer aprender a tocar la guitarra, a cantar, escribir una letra que rime con otra … fue mucho más genuino. De ahí el querer luego parecerte a tus referentes salió de manera natural. Con veintipocos años grabé unas canciones en inglés con otro nombre que tuvieron poco recorrido y luego ya hice el cambio a Elena Carat para ir introduciendo el castellano progresivamente. Creo que todo surge por querer hacer como los músicos a los que admiras.

¿Esos artistas influyen luego igualmente en el tipo de música que haces?

Me pasa muchas veces que puedo escuchar géneros tan distintos y lo que encuentras es algo que te conmueve, sin que tenga que ser una referencia formal para hacer exactamente ese mismo género, pero te pone más perceptiva de cara a hacer tú las cosas.

Si bien Madrugada fue autoeditado, con Mi Deseo Es Transparente has contado con el apoyo de Raso ¿cómo se produjo el contacto con el sello?

Con Madrugada ya se habló de editarlo con Raso, pero finalmente no salió. Es verdad que nos quedamos con el contacto y le pasé a Alan lo que llevaba hecho con “El nudo”, mucho antes de tener nada del resto del disco. Le llamó la atención y aquí estamos.

Entonces, tras la escucha de ese primer tema ¿la grabación del disco fue algo rodado?

La verdad es que no, el disco se elabora un poco a matacaballo. Al principio, no había una idea de sacar nada en concreto. Grabé “El nudo”, luego preparé otras canciones que tenía y se trabajó con David Baldo que hizo de arreglista y productor para ir dando a todas ellas una coherencia. Con toda la experimentación que hicimos con ese primer tema, nos quedó mucho tiempo para darle varias vueltas de tuerca a la producción con unos resultados que nos gustaron mucho y que nos animaron a seguir adelante con todo el resto.

Ahora que hablamos de David, ¿el hecho de trabajar con él te ha acercado de alguna manera a grupos que haya producido él antes como Aiko El Grupo?

No, no conscientemente. El disco está empezando a rodar como quien dice y aún es pronto, pero tampoco sé si soy yo la mejor artista para definirse dentro de ninguna escena. Con Patronato quizás, donde cada uno venimos de algún grupo, tienes más contacto porque tocas en un ambiente de grupos.

¿Cómo haces para incluir todos los instrumentos en tu proyecto individual?

Además de cantar yo toco sobre todo guitarra y piano. Como dato anecdótico decir que de pequeña también el clarinete, aunque no lo haya utilizado en este disco. David ha metido mucha caña con arreglos de guitarra, algún bajo. Ha enriquecido el proceso. José Bruno grabó las baterías. Además, es fundamental tener a alguien al lado que te diga, no sólo que las cosas están bien, sino que vigile. Si el proceso de grabación se alarga, una siempre tiene ciertos vicios de repetir cosas inconscientemente y vuelves a los mismos lugares. Si logras complicidad con esa otra persona consigues que te saque de esos errores y que te lleve a probar otras cosas.

Lo que me ha llamado poderosamente la atención de este disco es que consigues atrapar al oyente con propuestas sonoras muy diferentes.

Pues eso que me dices fue en un principio un arma de doble filo porque durante mucho tiempo yo estaba muy rayada pensando si esto tenía algún tipo de cohesión. Siempre te sientes más segura cuando consigues un disco homogéneo, conceptual en lo que al sonido se refiere. Pero en este caso, aunque se hicieron varios detalles de producción en ese sentido, no tenía claro si se iba a apreciar ese hilo conductor entre las canciones. Canciones que, por otro lado, habían aparecido en distintos momentos, que se fueron grabando cada una en un orden, pero que al final logramos unificar. Gracias, sobre todo a David, que no tuvo miedo de eliminar lo que hiciera falta. Si, por ejemplo, en un tema que estabas llevando a capón por un cierto sonido que a priori era el que creías que iba a encajar y sin embargo no terminaba de resultar ¿por qué no vas a poder meter, me lo invento, un bajo electrónico, un sinte, si funciona mejor que uno acústico como se había grabado inicialmente?

Desde fuera, una vez que se escucha el producto final acabado uno piensa que canciones por ejemplo como «Miedo” tienen que ser precisamente así, denotando ese aire de misterio desde el principio o que no hay otra opción posible para “La ciudad del frío” que la electrónica urbana y casi impersonal que le habéis dado. Lo que no tengo claro es si todo eso lo tenían ya desde el inicio o ha sido el resultado de ese trabajo conjunto con David.

Lo que suelo hacer es preparar una demo primordial con guitarra, voz, teclados y un bajo medio chapurreado en la que voy dirigiendo el tema hacia un sonido, donde hay un germen que luego se puede organizar y ver qué es lo que tiene sentido y qué no. Si es es que sí simplemente dejamos que discurra efectivamente por ahí.

¿Y hay alguno de estos temas que haya terminado en un lugar en el que nunca hubieras imaginado de principio?

Pues mira, la del coche era inicialmente una balada lenta construida con un piano a la mitad de p.p.m. creo recordar, porque en mi cabeza era mucho más tranquila y melosa. Cuando la toqué, David me animó a probar con la guitarra de otra forma y nos gustó. Con “El nudo” pasó algo parecido y, de hecho, yo tengo la idea de recuperarla más adelante en acústico de forma cercana a cómo era inicialmente.

¿”El tiempo que te vas” se compuso desde el principio con ese aire etéreo y psicodélico que tiene en el disco?

Sí, porque buscaba crear una sensación extraña que se refiriera al paso del tiempo, algo surrealista construido con sonido minimalista a base de detalles. En mi cabeza evoco una habitación silenciosa en la que puedes escuchar la manecilla del reloj. Puede sonar extraño decirlo así, pero en el proceso de composición te conviertes en un misterio para ti mismo. Hay un momento en el que surge una idea que crees que te gusta y no sabes por qué, y cuando empiezas a desarrollarla terminas entendiendo posteriormente frases que a lo mejor escribiste de forma premonitoria y sólo adquieren sentido pleno mucho después.

¿Qué hay de los que te rodean, de las personas que tienes cerca en tus letras?

Al final en las letras sí que hay mezcla de historias, a veces historias que no son tuyas, pero de personas cercanas a ti. Cualquier cosa que te conmueva puede ser el origen de una canción, y si se trata de algo próximo a ti puedes analizarla más. No me sale hacer una letra muy explícita, pero no por cuidar mi intimidad o la de alguien cercano a íi, sino porque me gusta que las letras estén en ese lugar indeterminado, no muy literales y descriptivas. También en el trabajo estoy en una posición de escuchar hablar a mucha gente y a veces encuentras frases muy buenas, sobre las que luego construir cosas.

¿Escribes siempre algo pensando que lo vas a cantar?

Hay veces que lo que escribo me sirve de excusa para cantar. He descubierto, quizás como vocación tardía, que me gusta mucho cantar. Me paso el día tarareando. Además, no escribo poemas o relatos independientes sino que me gusta que lo que escribo sean frases que pueda dramatizar luego con el canto.

¿Eres quisquillosa tratando de encontrar las palabras o las frases justas en las letras?

A veces sí. Buscas una palabra que no sea muy manida, no forzosamente que rime de forma consonante, sin caer en los mismos tópicos. Leo letras que he escrito hace tiempo y veo que repito cosas. Por eso sí que me gusta darle una vuelta a lo que escribo, no quedarme necesariamente con lo primero que se me ocurre. Tienes que regular un poco eso, ser permisiva y escribir automáticamente pero revisarlo luego todo.

¿Notas el haber dado un paso adelante con este disco?

Sí, no eres el primero que comenta que habiendo disfrutado también con Madrugada, es con este nuevo disco con el que te enganchas y quedas con ganas de más escuchas. Ilusiona comprobar que ha gustado genuinamente. El saber que he podido provocar algo parecido al recuerdo que tengo al escuchar yo discos y reconocer en una canción un sentimiento que yo también había tenido por mi parte, es un auténtico chute de dopamina.

Con toda la experimentación que has hecho ya con este trabajo ¿qué es lo que queda para los que vengan ahora? ¿Sabes por dónde vas a tirar?

La verdad es que no. De momento no es que esté grabando demos o canciones pero sí pruebo acordes y letras, dejándome llevar y recopilando cuestiones. Se necesita tiempo antes de empezar a pensar en otro disco y ahora con todos los ensayos para la presentación y la grabación de nuevo material con Patronato todavía no lo he encontrado. A veces está muy bien parar, salir un poco de ti, leer libros ver películas y luego sí, meterle caña para ver si de todo ello sale una canción. Pero sin prisa.

¿Qué planes tienes respecto a la presentación?

El jueves 19 de junio tocamos junto a Atención Tsunami en la sala Plan B de Madrid. Estamos ahora montando la banda que me acompañará en el directo. Preparando todo. Me muestro prudente con todo lo que llegue a partir de ahora. Respecto a entrar en un ciclo de conciertos te diría que cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente

Texto: Tomás González Lezana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda