
El rock también se bebe —o al menos se colecciona—. Ballantine’s vuelve a cruzar música y cultura popular con una nueva entrega de su serie True Music Icons, dedicada en esta ocasión a dos nombres que han moldeado el imaginario sonoro global: KISS y Gorillaz.
La edición inspirada en KISS captura toda su pirotecnia estética y actitud desbordante. La botella reinterpreta la mítica portada de Destroyer, trasladando su iconografía a un diseño que destila espectáculo incluso antes de descorcharse. Un guiño directo a una banda que convirtió el exceso en lenguaje universal.

En paralelo, Gorillaz aporta su ADN mutante a la colección con una pieza ilustrada por Jamie Hewlett, cofundador del proyecto. Los personajes 2D, Murdoc, Noodle y Russel Hobbs protagonizan una botella que resume la esencia del grupo: hibridación, narrativa visual y desprecio por las fronteras estilísticas.
Ambas ediciones refuerzan la idea central de True Music Icons: celebrar a artistas. Y en ese concepto cabe desde el glam incendiario de KISS hasta el laboratorio sonoro de Gorillaz, de manera que la colección funciona como un pequeño museo portátil del inconformismo.
Disponible ya en España, esta nueva entrega no solo apela al fan musical, sino también al fetichista del objeto bien diseñado. Porque aquí no se trata solo de whisky: se trata de actitud embotellada.
Texto: Carlos López






