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La importancia de llamarse Ricardo Darín

 

 

La canción suena al inicio del primer episodio de El Eternauta (2025). Mientras Juan Salvo (Ricardo Darín) está en el tránsito, de camino a la partida de truco, él y los dos acompañantes cantan, a capella, «No pibe» de Manal.

Sin embargo, no es la primera vez que el actor explota su veta musical. Oculto en los archivos del pasado y rescatado poca veces, lo hizo Infobae en los últimos años. A finales de la década de 1970, el entonces galancito, grabó De a dos, un álbum que pasó sin más y que hoy, seguramente, sea una sorpresa para sus admiradores y que carga, a partes iguales, con el recuerdo y la nostalgia y, al mismo tiempo, con un poco de vergüenza. El Darín de aquellos años enlazaba títulos de galán bajo la producción de la disquera Microfón. Los empresarios de esta, siempre dispuestos a invertir en el arte, vieron, dado el furor que despertaba, un filón que no podía desaprovecharse. Así el LP daba continuidad a Los éxitos del amor (1979) o La discoteca del amor (1980).

El proyecto se armó y desde la discográfica le ofrecieron, ante la falta de técnica vocal y capacidad para ser cantor, un profesor, pero el actor las rechazó tajantemente. No hubo opción. Sin embargo, no pudo zafarse del proyecto. La solución: si no canta, que recite. Los discos de este género, poema declamados sobre fondo musical, eran un género común y popular. Así, el bonaerense, comenzó a escribir entre la confesión y el amor hacia su entonces novia. Aquel delirio fue tomando forma, convirtiéndose en un capricho personal cargado de buenas intenciones.

Concebido como diez cortes, resultan más una decena de pequeñas historias de micro teatro o cortes de una película, en los que se intuyen escenas en blanco y negro, el humo de un cigarrillo y un vaso de whisky. Si bien, su acercamiento a la poesía se puede establecer con el libro publicado por su padre, Nuestras lágrimas: poesías (Ricardo Andrés Darín), directa o indirectamente. No era una idea tan disparatada. Como ocurriese con Julio Iglesias o The Beatles, el trasvase de músicos al celuloide y viceversa, sin entrar en una explotación como la de Elvis, suponía un modelo de negocio y una constante común e indiscutible. El disco, finalmente, quedó, después de la carrera actoral, en una anécdota más allá de la frontera que el propio Darín puede o quiere recordar.Todo ello pese al ritmo disco de piezas como «Soy un buen tipo».

El Eternauta cierra su primera temporada con el mismo Juan Salvo retomando a Manal, cantando «Jugo de tomate», como arenga y plegaria para aquellos que se dirigen a la boca del infierno porque: “Jugo de tomate frío / En las venas / En las venas deberás tener”. Quizás el personaje consiga acercar a uno de los grupos capitales del rock argento.

 

Texto: David Vázquez

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