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Tinariwen – Art & Music / Guggenheim (Bilbao)

 

Dentro del Ciclo Art&Music que se celebra en un escenario tan privilegiado como es el Museo Guggenheim de Bilbao suelen dominar las propuestas de música eléctrica. Hicieron una (destacada) excepción con los tuaregs del desierto Tinariwen. Nómadas del sur del Sahara que surgieron en los 80 escapándose de la guerra. Se dieron a conocer en los primeros años del nuevo milenio con la sabia producción de Justin Adams (guitarrista de Robert Plant) y fueron bautizados como los Rolling Stones del desierto.

Admirados por el mismísimo Carlos Santana. Aparecieron puntuales con sus coloristas atuendos del desierto (predominando los brillantes colores azules) con su rica formación de septeto y uno de los guitarristas eléctricos tocando descalzo. Tocaron 3 guitarras eléctricas y otras tantas acústicas sobre un impresionante bajista que llevaba el pulso de su “desert blues” acompañado por un percusionista cuyo sonido es el que más remite a su origen africano y que también tuvo cumplido protagonismo. Los 7 cantando y entonando mantras en su lengua tamasheq llevándonos a un trance hipnótico (sin necesidad de drogas) que fue creciendo a lo largo de la actuación de 16 temas y cercana a la hora y media que se hizo muy corta. Por sus atuendos y la música que nos entregaron fueron como unos Reyes Magos que nos hicieron un mágico y espectacular regalo musical. Arrancaron con ‘Alkhar Dessouf’ (de su destacado disco “Amassakoul”) y ya pensamos en Ali Farta Touré, Ry Cooder o Nusrat Fateh Ali Khan. Esto fue creciendo con un público entregado desde el principio y repleto de paisanos suyos norteafricanos que corearon todas y cada una de sus canciones con sentimiento y bailaron sin parar envueltos en banderas de su tierra y ropajes similares a los de la banda en bastantes casos.

No importó la ausencia a los pocos temas de su líder y principal cantante solista y guitarrista,  Ibrahim Ag Alhabib, -uno de los dos fundadores de este grupo de nómadas-, pues otros dos de ellos tomaron el relevo en otros temas y nos llevaron de viaje por su hipnótico blues del desierto creando momentos repletos de emoción. Tocando todos ellos las guitarras con sus dedos al estilo fingerpickin’ y haciéndonos pensar hasta en el mismísimo Hendrix por momentos, así como a esos The Master Musicians of Joujouka que nos dio a conocer en su día Brian Jones. Uno de sus cantantes estuvo bailando, básicamente con sus brazos y manos, y animando al público a hacerlo durante todo el concierto y nos brindó algunos de los momentos más brillantes de su excelente actuación. Varios temas después regresó su veterano líder y volvieron a hacernos viajar y hasta sorprendieron con un tema con toques hip-hop. Luego todos pusieron un mágico colofón que estalló con el bis ‘Ténéré Tàqqàl’. La comunión e inmersión del público fue total y fue una gozada para los que les veíamos por primera vez. Los que habían disfrutado anteriormente con ellos constataron que esta había sido su mejor actuación y la gente se fue con unas amplias sonrisas y con una especial satisfacción de escuchar una estupenda música a la que estamos mucho menos acostumbrados. ¡Gran masaje sonoro de blues rock del Sahara y qué ganancia al cambiar sus rifles por guitarras!

Texto: Txema Mañeru

Fotos: Dena Flows

 

 

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