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Rodney Crowell – Blues & Ritmes (Badalona)

 

Agotados los adjetivos calificativos elogiosos dedicados año tras año a la imprescindible cita con un festival que sigue acumulando méritos sin rebajar la excelencia de su programación, llega el momento de seguir buscando expresiones elogiosas, en este caso para describir lo vivido en la jornada de clausura del ciclo de este año. Sabido es, la magia surge o no, las expectativas ante el encuentro con músicos de solvencia contrastada pueden verse cumplidas o no, pero lo de la noche del sábado en el acogedor Teatre Zorrilla merece figurar en una de las posiciones de honor de la larga trayectoria de Blues & Ritmes. Siempre certeros con la elección de los artistas escogidos, sus rectores gustan de correr riesgos. Crowell es una auténtica leyenda en su país, cuenta con un cancionero imbatible y sus temas, sea en voz propia o prestados a otros músicos, forman parte del imaginario colectivo relacionado con el country, el rock de raíces y la tradición singer songwriter, pero faltaba comprobar su tirón en nuestro país, donde nunca había actuado como solista. Lleno completo, público conocedor de lo que iba a ver y escuchar, expectación y satisfacción final completa.

El mismo Rodney parecía sorprendido ante los ensordecedores aplausos que cosechaban, una tras otra, sus canciones. Acompañado por dos impecables instrumentistas, Eamon McLouhlin alternando violín y mandolina, y la teclista Catherine Marx, Crowell logró hacer planear sobre las butacas una voz sincera, capaz de transmitir honestidad y de agarrar a la audiencia y no soltarla ni un instante. Sus aparentes limitaciones no lo son, contando como cuenta con un timbre especial que provoca cercanía. Si a ello le sumamos una impecable labor como creadores de melodías de sus compañeros de escenario, nada podía fallar. Acostumbrado a ejercer de guardaespaldas de lujo, de falso secundario, destiló humildad, dejó espacio al lucimiento ajeno sin pretender acaparar miradas.

Relajado, encadenando riffs y arpegios con su guitarra acústica, compartiendo capítulos de su vida junto a grandes como la inevitable Emmylou Harris, Guy Clark o Townes Van Zandt, arrancó recalando en “Glasgow girl” de su álbum The Outsider y la estupenda “Earthbound” de Fate’s Right Hand, para hilvanar un repaso a su larga trayectoria. Más cómodo en esos medios tiempos que pocos escriben como él, léase “Till I gain control again” o la preciosa “Open season on my heart”, perteneciente al disco conjunto con Emmylou «Old Yellow Moon», que cuando quiso acelerar el ritmo y encontró a faltar una mayor compañía instrumental, se guardó ases demoledores para el tramo final, que coronó con un recuerdo a Townes con la clásica “Pancho & Lefty”, razonablemente bien entonada por gran parte de los presentes. Adiós al blues & Ritmes 2026, a empezar a cruzar apuestas sobre qué estarán tramando sus ideólogos para la cita del próximo año…

 

Texto: Alfred Crespo

Fotos: Marina Tomás Roch

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