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Ebroclub – Fábrica de Tornillos (Miranda de Ebro)

 

 

The Sha La Las

Viernes 24 de abril

Miranda de Ebro, eran las ocho y cuarenta cinco de la noche y a escasos metros de mí estaba la entrada principal de la Fábrica de Tornillos (una antigua nave industrial que fue rehabilitada en 2006 y convertida en una sala cultural). Una moto scooter en la puerta simbolizaba lo que este fin de semana estaba por suceder, nada más y nada menos que la 16ª edición del Ebroclub – Sixties Weekend, uno de los festivales musicales más singulares de la península, centrado en la cultura sixties y el universo mod, impulsado por la Asociación Cultural Amigos de Rafael Izquierdo, el mismo colectivo que organiza Ebrovisión. Una vez dentro, la música de los DJs amenizaban el ambiente de la Fábrica mientras el público iba llegando para bailar, ver las actuaciones y reencontrarse con viejos amigos. Saludos, abrazos, besos, caras conocidas y un ambiente inmejorable como es costumbre en este festival.

Comenzó el primer concierto con delicadeza y psicodelia de la mano de Telecom. Estos cinco jóvenes británicos con estética vintage desplegaron un sonido que evocaba claramente a la era de los sesenta gracias a sus armonías vocales y su psych pop contemporáneo. Ofrecieron un espectáculo sutil y fue creciendo en intensidad hasta desembocar en un rock and roll más clásico, dejando al público con una sensación excelente. Sorprende que, con solo dos canciones publicadas, ya muestran una propuesta tan definida. Una delicia para los nostálgicos.

Telecom

A continuación y por primera vez en nuestro país, el cuarteto británico The Sha La La ‘s ofrecieron  una dosis de mod – soul de principio a fin con influencias de grupos como Wilson Pickett, JC Brooks and The Uptown Sound, entre otros. Se echó en falta una sección de vientos que habría enriquecido aún más el conjunto, aunque el bajo, la batería y el teclado cumplieron muy bien su función de sostén. Su concierto fue lineal, muy bailable y el público respondió de primera con temas como “When Love Comes” o (Baby You’re A) Scene Freak”,  entre otros. Fue el concierto con mayor afluencia de la noche. Divertido y superó las expectativas.

Para finalizar, la banda procedente de Vitoria The Allnighters demostraron que no hace falta mirar afuera para disfrutar de un rhythm & blues de gran calidad. Con una formación completísima, supieron mantener el pulso del directo en todo momento, combinando solvencia técnica con una buena conexión con el público. Pusieron el broche final a los conciertos de la primera jornada aunque la fiesta continuó.

 

Sábado 25 abril

La segunda jornada empezó bien temprano con la tradicional salida de Scooter-Run desde el Café Suizo. Se extendieron por toda la ciudad  actividades paralelas durante todo el día  con rutas de pintxos, exposiciones, mercadillos y pinchadas con los mejores DJ ‘s como F. Ankor, Josetxo Da Bal, entre otros muchos.  Además, hubo un concierto gratuito de los eléctricos Pelazo en pleno centro de la ciudad.

New Street Adventure

A las nueve de la noche, la banda de Soul Británica New Street Adventure abrió el telón de la Fábrica de Tornillos. El líder, Nick Corbin y su guitarra salieron sobre las tablas acompañados por dos coristas, teclado, bajo y batería en una puesta en escena muy cuidada. Ofrecieron un concierto relajado y musicalmente sólido. No faltaron sus temas más conocidos como “Let Me Loose” “On Our Front Doorstep” o la animada “ The Big Ac” para finalizar. Hubo un fallo técnico en la guitarra que se solventó rápidamente, y aprovecharon para hacer el momento de presentación. Una actuación elegante aunque con falta de revoluciones.

Tito Ramírez

 

El momento más esperado y con el mayor aforo, llegó de la mano de Tito Ramírez y su impresionante banda. Ritmos latinos, Boogaloo, R&B, Mambo… Su “Sonido Conquistador» (título de su último álbum), sus divertidas interpretaciones y la sólida voz del Frontman pusieron a bailar, sonreír  y a corear a un público entregado con composiciones como “Chachito De Cachopo” o “Mentiras”. En lo personal, ese tipo de ritmos no terminan de encajar del todo con mis preferencias musicales aunque sería injusto no reconocer que fue auténtico conciertazo y de gran calidad musical.

Para finalizar, regresaban por tercera vez al festival los ya más que conocidos Los Retrovisores. Los catalanes dieron un repaso a su discografía, desplegando su característico sonido de soul y rocksteady con una banda perfectamente aplicada para poner fin a esta edición. Cabe destacar que todas las formaciones han contado con unas condiciones excelentes tanto de acústica como de tiempos y la programación ha estado muy bien hilvanada durante todo el fin de semana.

Salgo de la Fábrica de Tornillos con la sensación de haber vivido un fin de semana inmejorable donde las caras conocidas se habían convertido en amigos y con el sabor agridulce de que ha llegado el fin de esta edición. Entre despedidas y miradas cómplices, se confirma que el festival funciona tanto por la música como por su buen ambiente. Un gran abrazo de despedida y ponemos la cuenta atrás para volvernos a ver.

 

 

 

Texto y fotos: Ignacio G. Elcano

 

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