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Blues & Ritmes – Teatre Margarida Xirgu (Badalona)

 

Itzo FitzRoy

Seguramente la presencia del legendario Rodney Crowell (visitando, por primera vez en solitario, el estado español) era la actuación más sugerente y esperada de la edición número 37 del festival Blues & Ritmes de Badalona; motivo suficiente para volver a asistir a este tan singular como imprescindible evento.

No obstante, las tres primeras citas programadas tuvieron una calidad artística tan alta que, incluso, sin la presencia del ilustre texano, la parroquia hubiera quedado del todo satisfecha. Tres maravillas que volvieron a demostrar que ningún género se pelea con otro si la calidad impera. Blues & Ritmes o el eclecticismo bien formulado.

Itzo FitzRoy – 17 abril

El Blues & Ritmes 2026 lanzó su primer dardo al centro de la diana con la actuación de la londinense Izo FitzRoy. En la jornada de precios populares asistimos a una exhibición de una artista completísima, de aquellas que dejan marca, una de las mejores cantantes que hemos podido escuchar en los últimos años. Maneja los tempos primorosamente, posee clase y elegancia, no grita, frasea milagrosamente y emociona; perfección absoluta. No dejó a nadie indiferente, ni a los que prefieren géneros más abruptos.

Su excelsa combinación de soul, blues, funk y gotas de góspel erizó el vello de las almas sensibles, aquellas que valoran la música por su calidad prescindiendo de fórmulas marcadas. FitzRoy moduló un show perfecto, magníficamente estructurado, virando estilos sin inmutarse o hermanando baladas solemnes (“Love And Affection”) con música energética, manifestando una sabiduría nada frecuente. Para esta gran exhibición contó con una banda de lujo: Karl Penney (batería), Matthew Waer (bajo), el extraordinario guitarrista Marcus Bonfanti y unos preciosos coros compuestos por Silla Mosley, Nile Bailey y Alex Wiseman. Asombrosa en la apertura con “Ain’t Here For Your Pleasure”, trascendente en el cover, a lo Lee Dorsey, “Yes We Can” (Allen Toussaint) o tremenda marcándose un colosal cierre funky con “Pushing Buttons” y “Want Magic”, su aportación sólo debe clasificarse de un modo: escandalosa. Esto es glamour, lo demás mentiras podridas.

 

Orchestra Baobab

 

Orchestra Baobab – 18 abril

Desde su creación en 1970, la agrupación senegalesa Orchestra Baobab ha tenido numerosos cambios en su formación. Pese a ello, su nivel sigue siendo elevadísimo y ese cruce entre son cubano y rumba africana (también juguetean con el olvidado ritmo de la soca), continúa vigente y moderno a rabiar. Para esta nueva presentación en Badalona contaron con algún miembro de la vieja guardia como el saxofonista Thierno Koité y su hermano Taga Koité (batería y timbales), padre del vocalista Papino Koité quien compartió faena y bellas coreografías con Korka Dieng, la primera cantante femenina de la carrera del grupo.

En total nueve elementos que funcionaron como un rodillo, sin necesidad de acometer solos insulsos, únicamente se dedicaron a tocar de forma primorosa; auténtica sabiduría formal en la que sobresalió (sin querer desmerecer a nadie) la magia del guitarrista Rene Sowatche (diez años con la agrupación). Imposible dejar de moverse con piezas tipo “Utru Horas” (al ritmo del “Chan Chan” de Compay Segundo), “Cabral”, “Sutukoum” (excelso Sowatche) o en el Medley de despedida dónde incluyeron su hit “On Verra Ça”. Después de excesivo tiempo sin grabar, anuncian la aparición de Made In Senegal”. Contemplando sus actuales prestaciones, puede ser otra bomba. Los inmortales.

Ye Vagabonds

Ye Vagabonds – 19 abril

Pasadas dos jornadas bailongas, se agradecieron las sillas en el concierto de los dublineses Ye Vagabonds, por el cansancio acumulado y porqué la exquisitez mejor saborearla sentados. Fue su único concierto en nuestro país y el postrero de la pequeña gira emprendida.  Los hermanos Mac Gloinn (Brian y Diarmuid) son de aquellas especies sonoras que no deberían extinguirse jamás, por mucho que su discurso parezca (equivocadamente) trasnochado. Y decimos erróneamente, porqué este par de talentos han modernizado el folk de su tierra natal pero añadiéndole una pizca de un mal llamado rejuvenecimiento. Sus armonías vocales y el uso de arcaicos instrumentos nos invitan a mirar hacia atrás, aunque también llevan a caminar hacia un futuro prometedor; su último disco “All Tied Together” (2026), acompaña por ese sendero.

Su actuación fue una oda a la belleza suprema, el elogio al trabajo concienzudo y una auténtica demostración de buen gusto sin obstáculos de géneros. La principal dupla estuvo escudada por tres sublimes músicos que acariciaron instrumentos como la harmónica, sintetizador, mandolina, violín o concertina, delicioso quinteto que elevó los asientos del Margarida Xirgu en pos abrazar nubes inalcanzables. Brian es un ejemplo de empatía y curiosidad por la cultura. Se empeñó en aprender catalán y sus prácticas fueron intachables y de agradecer. Actúa como voz principal aunque también se intercala con Diarmuid, juntos logran que el cielo caiga en nuestras manos. De su último trabajo nos encantaron “Mayfly”, “Young Again”, “Danny”, “Four Walls” (canto de esperanza a pesar de los pésimos políticos que nos gobiernan), “Danny” y ese memorable final (coros susurrantes del público) con “Long Grass”. Brian cantó en gaélico un par de canciones tradicionales y los cinco juntos transformaron el recinto en una taberna irlandesa con la instrumental “The Humors Of Glin”. Divinos.

Concluida la primera fase del festival tan solo queda esperar la llegada del señor Crowell. No dudamos que el espectáculo será histórico, pero el triunvirato precedente le ha puesto el listón muy alto. ¿Lo superará?

Texto: Barracuda

Fotos: Marina Tomás Roch

 

 

 

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