
De la combustión instantánea de singles como «Lonely man» y «Last train», a su LP debut The kink of mambo (2019), cóctel incendiario de R&B, soul, boogaloo y chachachá que reanimaba hasta a los muertos. Siguió su estela el hechizo mágico de El Príncipe (2023), una cuidada producción con extra de percusiones, metales y hasta un cuarteto de cuerda.
Y ahora, salvaguardando todas las esencias sonoras rocanroleras, reaparece Tito Ramírez con tercera entrega en llamas, Sonido Conquistador (2026). Nueve pistas rebosantes de sabrosura infernal cargada de ritmos de ida y vuelta que harán arder más que nunca las pistas de baile de allí donde suenen.
Háblanos, por favor, de esta cara más tropical y rompecaderas que ahora intensificas en este nuevo trabajo, para mí el más adictivo de los que grabaste hasta la fecha.
El sonido conquistador es la locura tropical más trepidante que jamás grabé. Un regalo para mis fans que me reclamaban ya desde hacía tiempo que publicara un nuevo trabajo, pues aquí está ya, se acabó la espera. Es un disco para “raspar la chancla” y sacarle shine a la pista, e incluso para bailar mejilla con mejilla, que ya sabemos que esas son las más peligrosas… Recojo, literal, el sonido de la calle, rescato a “los olvidados”, hay locuciones de mi buen amigo Ese Lacho Tarzanon, el pachuco de moda en Ciudad de México… Un par de Diablitas en portada, Mystery representando a las Culisueltas, una mambo gang de chicas originarias de CDMX y que se extiende por todo el mundo.
¿Cómo ha sido la grabación de este flamante álbum, con Los Verdaderos Reales acompañándote en el estudio? Esa es otra característica que, a mi parecer, le da un plus de autenticidad a los nuevos temas, grabar en directo y todos juntos interpretando a una.
Efectivamente, grabamos todos los músicos a la vez en la misma sala, sin peceras ni separaciones, el sonido entraba en los micrófonos de todos, para sentir todos en el mismo instante la misma emoción y latido. Esa tensión del momento y las pequeñas imperfecciones, le dan a la grabación carácter y humanidad. En un momento donde la música a veces suena demasiado producida y demasiado perfecta, el sentir que hay un humano tocando en la grabación se está volviendo un bien preciado.

Sonido conquistador, ¿qué es lo que pretende conquistar Tito Ramírez con este sonido que da título, forma y fondo a este tercer largo?
La pretensión es conquistar más almas y corazones a lo largo del mundo. Ya tengo una pequeña, pero fiel audiencia en México, donde he estado tocando en dos ocasiones, o en Colombia, donde «Mambo nº 666» está sonando en clubs de baile de Bogotá. O en EE.UU., donde mi segundo disco fue reeditado por el sello Un Tone. Queremos llevar el Sonido Conquistador “all around the world”.
¿Y cómo ha sido el proceso creativo de este disco? ¿Cuál es el modus operandi del enmascarado psicodélico a la hora de componer? ¿Has variado o sumado alguna mecánica nueva en este trabajo?
La forma de hacer canciones va variando, a veces la canción sale fácil y de corrido, te llueve en la cabeza no se sabe de dónde… Y otras es como un trozo de mármol al que hay que sacarle la escultura, poco a poco y a cincel. Hay canciones que en unas horas están hechas, y algunas te tiras puliéndolas más de un año. En este disco hay de las dos. Luego esa idea la has de presentar a la banda y trabajarlas bien para ir al estudio con las cosas claras. Aunque siempre surge la magia en el estudio, con nuevas ideas o una “última pincelada” que cierra la canción.
¿Cuáles dirías que han sido los discos o artistas de cabecera que has tenido presentes durante el proceso creativo de Sonido Conquistador?
Digamos que bebo de todo el “legado” que dejaron millares de diferentes artistas en miles de grabaciones, de R&B, Soul, Boogaloo, Mambo, Chachachá, psicodelia, etc, etc. Todo ese trabajo en equipo está reflejado en discos de artistas que solo grabaron una canción, pero que aportaron todos ellos un grandioso capital sonoro. Pero por decir algunos nombres propios: Dámaso Pérez Prado, James Brown, King Coleman, Los Calvos, Sandro, Alfredito Linares, Cab Calloway…
Centrándonos en las canciones, dentro de ese cóctel ecléctico y en llamas que tan bien manejas, se intensifican y concentran en este nuevo lote los sonidos tropicales e hispanos, ¿cómo ha sido la selección de géneros sonoros para estos nuevos temas?
Como Emperador de todos los ritmos unificados, mi coctelera sonora siempre ha sido bastante variada en mi discografía. Pero me apetecía acotar y centrarme en un sonido más tropical e hispano para este disco, y he buscado la conexión de las músicas de ida y vuelta. No en vano me llaman “emperador de todos los ritmos unificados”, por lo variado de mi paleta sonora y por pendular entre distintos estilos, ritmos, etc. Pero para este trabajo, me apetecía explorar a fondo ritmos más latinos y tropicales, buscando la conexión con la herencia musical más hispana. Esas músicas de ida y vuelta que viajan de orilla a orilla. Por ejemplo, la rumba catalana es una derivación del son cubano, y los ecos de la copla o el flamenco están presentes en grabaciones cubanas también.
Y de esa encrucijada sónica, tres grandes figuras que siempre acompañan y emergen bajo la capa y el antifaz al “príncipe de las tinieblas”: en medio James Brown, a un lado Pérez Prado y al otro Tito Puente. ¿Qué supone este tridente para ti y tu música? ¿Qué recuerdos se te vienen a la cabeza de aquel primer contacto con sus músicas?
Fue quizás Pérez Prado el que me introdujo en sonidos como el Mambo o el Chachachá, empecé a escucharlo como con 20 años, comprando sus discos en tiendas de segunda mano. Aparecía con frecuencia en las cubetas. Siendo una estrella mundial, sus discos se vendían por todo el mundo, y aquí en España, junto a Xavier Cugat, estaba presente en la música popular. Desde la primera escucha, su música me resultaba familiar y cercana. Cuando escuchas «Patricia» de Pérez Prado, tienes la impresión de que ha estado en tu vida siempre.
James Brown es otra de las figuras que me inspiran, su forma de trabajar los shows, sus agresivos arreglos. Son dos artistas con infinidad de cosas en común. Entre ellas la utilización de músicos y orquestas excelentes, y que siempre buscaban el “baile” .
Y Tito Puente es otro grande, uno de los originarios del sonido mambo, más tarde boogaloo o latin jazz. Junto a Machito, fue uno de los precursores en definir ese sonido.
La temática del amor con espinas, que viene y va y que no podemos vivir sin él, serpentea por los surcos de Sonido Conquistador: De «Príncipe de la tiniebla» a ritmo de cumbia de azufre, a la no menos malévola e irresistible copla orquestal de «Mi devilidad», pasando por esa desternillante genialidad en la que nos quitamos la venda de los ojos por un «Cachito de cachopo».
A todos nos han roto el corazón, es por eso que es uno de los temas principales de los que la música trata. Pero también te digo, las canciones de amor no siempre hablan estrictamente de amor, o no necesariamente es el tema principal, puede ser la traición, la pasión, la esclavitud, el control, la generosidad, y muchos otros conceptos, que a través de esa canción, reflejas modos de vida… Nunca hay que subestimar a una buena canción de amor, pues cualquier día te puedes ver llorando como un chiquillo al que le robaron su juguete escuchando esa canción que antes despreciabas.

No seré yo el que subestime una buena canción de amor, todas son pocas. Y en este mundo tan feo que nos está quedando (menos mal que tenemos la música, entre otras cosas, como bálsamo), con ese “mientes más que hablas” central, ¿a quiénes se te ocurre que le podemos dedicar ese otro bailazo diabólico de «Mentiras»?
Es mucha la mentira que tenemos que soportar a día de hoy. Ahora encima tenemos que distinguir si el audio o la imagen que vemos es real o está hecha por la IA. Parece que la verdad no importa, importa el relato. Tenemos a auténticos mendrugos con cara de mendrugos, psicópatas con cara de psicópatas, matando y formando gestapos en sus países, y mintiendo sobre hechos demostrados. Desde luego, si te crees a esos tipos, te lo digo primo, te falta calle. Te estafa el más tonto del bloque, asúmelo.
Amén. Y para terminar, por si hubiera alguna despistada o despistado en la sala que no conociera los hechizantes e incendiarios directos de Tito Ramírez y Los Verdaderos Reales, ¿qué le espera al que se acerque a veros? ¿Cómo va a ser la puesta en escena de Sonido Conquistador?
Para esta gira hemos creado un nuevo show de dos horas, donde combinamos las canciones más clásicas de mi repertorio y, por supuesto, los temas del nuevo trabajo. Y todo aderezado con una orquesta de siete músicos y, por supuesto, el cantante enmascarado con la voz más sexy a este y al otro lado del océano. ¿Alguien da más?
Texto: David Pérez Marín






