
El debut homónimo de Nuevos Mundos se coronó en mi lista de lo mejor del año por ser un búnker de distorsión y redención; un espacio donde resguardarse cuando el exterior se vuelve demasiado nítido y hostil. He habitado sus viajes cósmicos, sumergido en un éter lisérgico y nubloso donde las letras parecen borrarse, embadurnadas de sentimientos puros, mientras viajan a la velocidad de la luz por un espacio que huele a asfalto e infinito.
Aquí no hay limpieza digital; hay Soft Focus, vapores eléctricos de Slowdive y el pulso analógico de los Estudios Brazil. Bajo la vigía de Óscar «Ojo» Moreno, la banda levanta una catedral donde el hierro de Neil Young convive con la densidad de Naked Lunch. En el epicentro, la voz de John Galilea canaliza la «insoportable levedad» de Kundera para narrar historias de ciudades caníbales y corazones que, como la hierba brava, rompen el cemento. Un mapa sentimental donde el ruido no es caos, sino el único refugio posible. Hablamos con John sobre el vértigo y esa geometría pop que evita que sus canciones se pierdan en la inmensidad del cosmos.
¿Cuál es tu memoria genética musical? Me interesa saber qué hilos tiran de tus raíces: desde el pop que sonaba en los viajes familiares hasta esos primeros descubrimientos con amigos o compañeros de clase que te cambiaron el chip.
Pues la verdad que no vengo de una familia muy melómana, es algo que a veces me han preguntado y no he sabido muy bien cómo responderlo porque no es algo que traiga de casa. Mi madre sí que tiene algo de interés por la música y de pequeño en viajes familiares había casetes con pop español del tipo de Mecano, Los Secretos, Nacha Pop y La Oreja de Van Gogh, pero nada relevante.
Sin embargo, sí que tengo presente la sensación de cómo la música empezó a empaparme en mis 12-13 años de edad hasta convertirse en un algo obsesivo de cada día hasta la fecha. No hay día que no escuche música o piense en música y eso es así. Siempre voy con unos cascos minijack a todos los lados.
Volviendo a esos años, sí que puedo recordar amigos de mi adolescencia con los que empecé a compartir e interesarme en distinta música de guitarras, desde Héroes del Silencio a Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath y algo de rock urbano estatal, aunque también el grunge de Soundgarden, Pearl Jam y Nirvana o grupos de stoner como Kyuss y QOTSA.
Tras ese periodo, me embadurné con la psicodelia, el folk y la música británica y americana independiente en general hasta el día de hoy, desde mi etapa con The Cove hasta ahora con Nuevos Mundos. También es cierto que no empecé a consumir música en castellano hasta hace relativamente pocos años y ahí he descubierto un montón de cosas interesantes que, por desconocimiento, no sabía ni que existían.
Por supuesto, en todo este tiempo, he compartido un montón de música con amigos y músicos, abriendo mi sonoridad a un entorno musical muy ecléctico.
Los nombres de las bandas suelen ser premonitorios. ¿Cómo fue ese ‘big bang’ inicial que os unió a todos?
Nuevos Mundos emerge de la pandemia. Yo había sacado un EP con The Cove en marzo del 2020 y justo viene el covid y se cancelan todas las fechas de presentación.
En ese momento, veo que llevaba un montón de tiempo tocando sin reparar en lo importante que es para mí, es decir, sin ser verdaderamente consciente de lo que disfrutaba estar en una banda. Y un poco, como una terapia muy natural, empecé a escribir nueva música y dado que no había nadie más junto a mí, me puse a cantarlas con una confianza muy baja dada mi clara ronquera y mi voz peculiar. No había cantado nunca hasta ese momento, ni en la ducha.
Cuando se fueron abriendo las restricciones y se va despertando la sociedad, veo que tengo varios temas y pienso que merece la pena crear un nuevo proyecto en castellano. Algo que se encuentre más presente. Ahí empiezo a juntarme con distintas personas para ir dando forma a una banda más o menos estable.
La primera formación estable ya es con Luis de Oleza (Corayako), Jaeson (dominicano asentado en Madrid que venía de Neu Matter y no estaba en ninguna banda) y Miguel (maño que había sido último batería de The Cove y ex Celica XX) y grabamos con Ojo el primer EP titulado “Mis Plantas”.
Tras la grabación, Luis deja la banda y nos vemos sin guitarrista. Por aquellas coincidencias de esta vida, Diego visita a Ojo cuando está mezclando los temas en el estudio y le dice que le encanta la música, Ojo le comenta que buscamos guitarrista y, aunque él no lo tenía muy pensado hacia dónde iba a llegar, se sube al barco. Y hasta la fecha. Diego viene de Perú y también había tocado durante muchos años en diferentes proyectos de la escena independiente de Lima como Los Zapping y Juan Gris, y también colabora con bandas argentinas como 107 Faunos y Santiago Motorizado.
Es por ello que decimos que somos una banda asentada en Madrid formada por integrantes de distintas latitudes (Perú, República Dominicana, Zaragoza y Logroño -un servidor-).
Hay un aroma a ‘derrota elegante’ y a calle en estas canciones que se siente muy vuestro. ¿Qué influencias están ahí de forma evidente y cuáles son esas otras, quizá menos tangibles, que han acabado de pervertir el sonido de Nuevos Mundos?
Sin duda Spiritualized. Fue una obsesión y sigue siendo, a nivel de producción con micros y demás con Ojo, a nivel musical y a todo. Bastante de Galaxie 500, The Jesus and Mary Chain, Spacemen 3, Acetone, un grupo de culto casi olvidado pero muy enfrikado.
¿Y respecto a esas influencias menos tangibles?
Escuché bastante el “Factores que afectan al equilibrio” de PAL y el disco shoegaze de los The Brian Jonestown Masacre, que es de los primeros. El Methodrone. BJM ha sido mi grupo referencia durante mucho tiempo y ahí encontré referencias con las que podía compartir ideas a Ojo. PAL me lo presentó él de forma más cercana en todas las sesiones que andábamos grabando las maquetas y fue un punto de ida y vuelta en recursos y esquemas.

Cuéntame cómo llega Ojo a Nuevos Mundos y cómo fue trabajar con él en el estudio.
Ojo grabó el trabajo que grabaron Solesnegros y que nunca vio la luz. Mi amigo Robin (ex The Cove), me habló de él y que era un fanático de Jason Pierce y, sin duda, cayó el romanticismo por su propio peso y encontramos mil afinidades estilísticas y sonoras comunes. Ha sido muy importante para el germen de la banda, además gracias a él conocimos a Diego, nuestro actual guitarrista. Solesnegros era el grupo en el que ha terminado Sonidos Caros: Edu Pandoras, Marco de Parquesur y Robin.
Grabamos el primer EP con él en directo y luego yo, cuando tuve las canciones para el disco, iba a su casa/estudio y empezamos a grabar todas las maquetas. Luego vino a ensayos, armamos los temas en conjunto ya cerrados y fuimos a grabarlo en directo en Estudio Brazil. Eligió todo el set up de micros con la fiel compañía y sabiduría de Javier Ortiz.
Y luego las voces, overdubs y sintes las grabé con él en su casa/estudio unos meses después y también la mezcla de todos los temas en largas sesiones de escucha y conversaciones. Maquetas en su casa/estudio + overdubs, voces y mezclas.
Grabación en directo de todos los temas (instrumental) en Estudio Brazil en dos días alargando muchísimo las jornadas. Grabamos 11 temas y quedaron 10 para el disco y otro sale ahora en el nuevo EP de junio. De hecho, el sábado fue empleado en elegir todo el set up y montar todos los micros. Y grabamos las 11 canciones el domingo, terminamos de grabar como a las 2am. Volviendo al tema de influencias, sé que para Diego, el guitarrista, sus riffs parten de influencias distintas a las mías, pero creo que luego encajan con la paleta total. Artistas como Graham Coxon y Stephen Malkmus, quizás también Doug Martsch de Built to Spill.
Es decir, el sábado se quedó todo listo, hubo debate a nivel técnico de micros etc. y se empleó mucho tiempo en ello, probamos a última hora todo y ya arrancamos el domingo con las grabaciones.
Ese disco está empapado en el Soft Focus de la Yamaha FX500. Es un efecto muy de principios de los 90, muy de culto. ¿Buscabais ese muro de sonido de forma consciente o fue el propio preset el que acabó dictando el tono de las canciones?
Eso es por nuestro fanatismo por Slowdive y que Ojo tenía uno en su estudio. Utilizamos mucho Soft Focus en el disco y seguiremos utilizándolo en lo que viene. Es muy molona. Y justo él tenía uno. Pasamos la guitarra por el Soft Focus, sintes… De hecho alguna voz escondida también se pasó. Fue una exploración muy inmediata. ¡El primer ruido que salió ya nos puso la piel de gallina!
Cuéntame, ¿qué significa para ti la canción «La Levedad»?
Para mí «La Levedad» es la carta de intenciones de nuestro primer disco. De hecho, Ojo durante la grabación nos animó a que fuera la canción que abriese el disco por esa frase del inicio que dice “tú te crees mejor que yo”.
El germen de la canción viene un poco de “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera y había una frase del libro que decía algo así como “aquel que quiere permanentemente llegar más alto tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo”. No me la sabía ahora de memoria como tal, pero he cogido el libro ahora por casa porque la tenía subrayada.
Así que surgió un poco sobre esa idea, de tratar de cumplir las expectativas y un poco todas aquellas personas que acaban siendo puros disfraces, de ahí “tú te crees mejor que yo”, “consejos vendes un montón”.
La canción “Dame un poco” tiene un montón de esa densidad. Elevan las canciones a un éter cósmico, lisérgico, nubloso, como si las letras se borrasen o se embadurnasen de todo tipo de sentimientos, o viajasen a la velocidad de la luz por el espacio.
Justo ese efecto queríamos buscar, que las palabras sonasen como otro instrumento y se deslizasen en la propia canción. ¡Lo has pillado a la perfección! Quería hacer un tema súper etéreo como su disco “Highs, Lows and Heavenly Blows”. Y jugar con una letra simple, de alguien necesitado que necesita ayuda. Y añadiendo un buen feedback en la canción, recordando al bueno de Alan Vega. De hecho, en una versión anterior el tema tenía batería buscando ese punch, pero al final lo dejamos en una nebulosa ruidosa.
Podemos decir que la esencia del disco es como un baile entre esa nebulosa ruidosa expansiva y el pop planetero, como si quisieras que la nube no se comiera la canción y le pusieras fuertes estructuras, buenas bases para que el tema no vaya perdiendo su forma en el cosmos.
Creo que sí podría decirse de esa forma, todo ese ruido pero tratando de buscar una canción, algo más pop. Y ahí surge el adjetivo de planetero como referencia cercana. Aunque creo que el nuevo EP que viene es algo más directo, suena más vivo. Una buena cama rítmica a la cama de reverb y guitarras. Miguel es muy buen batería y él lo ata todo.
¿Hay alguna referencia concreta dentro de esas estructuras más poperas? Yo he nombrado a Los Planetas, pero sé que es una referencia que a veces duele.
En España sí, pero Luna tiene temas muy pop, y nos gusta mucho a todos. Nuestros amigos de Exnovios también podrían ser influencia. Y cómo sacan temas pop al añadir melodías redondas a los Beach Boys. The Field Mice, Television Personalities… Son bandas que tienen canciones muy poperas con estructuras redondas. Grandaddy, Teenage Fanclub. La verdad que me cuesta pensar en influencias con la etiqueta pop como tal, pero creo que las bandas que te indico sí que podrían tener estructuras más poperas como tal. Seguramente para Diego, mi guitarrista, te diría Pavement, jaja. Creo que él es más “popero” que yo.
Off the record, me hablabas de Nacho Vegas a la hora de escribir. Se nota que hay algo ahí, en la arquitectura de las letras, que evoca ese imaginario. ¿Qué otras referencias en castellano te han servido de brújula para construir los textos de este disco?»
Si tuviera que decir influencias de la música pop en español, seguramente serían Los Planetas, sí. Pero también Él Mató a un Policía Motorizado, o puede que Los Piratas por sus estructuras tan marcianas.
Vale, ahí quería llegar yo: quiero ir al proceso creativo de las canciones y a cómo a veces parece que rompieras estructuras con estrofas que van de atrás hacia adelante. Juegas con la narrativa dentro de las canciones.
Pues eso tiene truco y te voy a decir de dónde viene. Soy un obsesionado de Neil Young, a pesar de todas las referencias que hemos hablado. Yo siempre bebo del folk y si tuviera que buscar una cabeza visible sería él. Y acabo cayendo en una narrativa no lineal que va más por la emoción que por la estructura. No tengo una metodología de sentarme y plasmar los temas. Me vienen versos, los paro, los dejo y vuelvo sobre ellos, y siempre me tira más la emoción que su estructura. Al fin y al cabo creo que pasa cuando compones solo con acústica (que es como lo hago yo) y vas recitando y volviendo. Es dibujar un paisaje dando vueltas, rodeando, no en línea recta. En esa forma de escribir soy muy fan de Jason Molina y un ejemplo es la canción “Blue Chicago Moon” de Songs: Ohia.
«Al escribir, me tira más la emoción que la estructura; es dibujar un paisaje dando vueltas»
Me dices que al escribir te tira más la emoción. En directo, ¿te conectas también más a la emoción? Parecen canciones con las que en los conciertos pudieras entrar en trance o canalizar, a través del ruido, sensaciones más allá de la propia historia. ¿Te dejas llevar en directo?
En directo me tiro mucho por el sonido de la música. No tanto la letra o yo mismo cantando. Sino por los feedbacks, reverbs, distorsiones… Me dejo llevar mucho por la canción arropada entre toda la banda al unísono.
¿Cómo están siendo los conciertos de presentación? Coméntame algunos y cómo habéis sentido la recepción del disco.
Pues dadas nuestras difíciles agendas cruzadas, vidas personales y trabajos, estamos muy satisfechos con la gira de presentación que ha tenido nuestro primer disco. Además siendo una banda totalmente underground, en origen, en medios y en actitud, nos sorprende el gran respaldo que ha tenido en la gente. Y en prensa y medios especializados, no solo nacionales sino también extranjeros como The Quietus y la Shindig! Y eso que cantamos en español, eso ha sido un verdadero orgullo para nosotros. Y también nos ha hecho especial ilusión en todos los listados que ha sido recopilado como disco del año (Hipersónica, Everlong, El Independiente, Revista La Dosis, Yo también soy indie…).
Para terminar, cuéntame sobre el nuevo EP: la evolución sonora, las letras, hacia dónde os lleva este nuevo trabajo.
El nuevo EP que estrenamos se llama “Este Invierno”, se trata de un bloque de 4 nuevas canciones y en una colabora nuestro amigo de La Plata (Argentina) Gato de 107 Faunos. Los temas fueron grabados en Estudio Brazil en el verano del 2024 (salvo “Ya está bien”, que es el tema que te dije que no entró en nuestro primer LP) y lo dejamos aparcado para lo que viniera después del disco. Tanto los dejamos esperando, que tuvo que venir alguien de otra parte del mundo, Argentina otra vez, para mezclarlos y dejarlos listos para su salida. Nuestro querido Pipe (Go Neko!, Super 1 Mundial, 107 Faunos, Santiago Motorizado) se encargó de encarar la mezcla en el estudio bonaerense Resto del Mundo.
Son tres temas con un sonido más directo y cercano, aunque igual de ruidosos. La estilística sigue en lo cotidiano: problemas de la gente para escuchas del presente.La conexión con Sudamérica es algo muy latente en nuestra banda (Jaeson es de República Dominicana y Diego de Perú) y mola que en esta ocasión también se hayan incorporado nuevos matices en la receta.
Además, lo bonito es que en la edición en físico se acompaña de nuestro primer EP en su remix original, manteniendo todas sus impurezas pero añadiendo un máster competente para la ocasión.
Creo que este EP es un camino entre nuestro primer LP y el segundo que grabaremos ya en enero del 2027, y que sorprendentemente tenemos bastante aterrizado. Es una toma de oxígeno que seguirá su propio rumbo y que presentaremos en distintas fechas comenzando ya en junio. La ocasión lo merece. Sale en junio, el 12. Aunque adelantaremos un par de singles antes.
Texto: Sendoa Bilbao






