Encuentros

Luke Wisnlow King, disco nuevo y gira, canciones que respiran, raíces que perduran

Hay discos que no se fuerzan, que brotan de manera natural. El último álbum de Luke Winslow King, Coast of Light, pertenece a esa categoría: un trabajo que nace de la madurez del artista, dejando que las composiciones encuentren su espacio, sus texturas y los necesarios silencios. Con el poso del blues como lenguaje fundamental, pero sin miedo a ensanchar el encuadre, el disco traza un mapa emocional que bebe del amplio caudal de la música de raíces estadounidense. Acompañado por su inseparable Roberto Luti, un guitarrista sensacional, firma un trabajo que suena libre, honesto y sin urgencias.

Hablamos con él sobre el proceso creativo que hay detrás, la importancia de dejar respirar las canciones, el peso de la tradición, el valor de contar historias y comunicarse con los oyentes, y la búsqueda de mantenerse en constante movimiento. En breve volverá a visitarnos para presentarlo en directo junto a su banda: entre el 18 y el 26 de septiembre ofrecerá varios conciertos, pero antes tiene una primera cita el próximo 24 de abril en Madrid, en el Canopy Castellana. En una velada especial en formato dúo, con Luke y Roberto Luti en su versión más primigenia y desnuda. La verdad del blues.

Centrémonos en el presente: tienes un nuevo álbum, Coast of Light. Has comentado que el disco tiene un sonido más oscuro y atmosférico. ¿A qué te refieres con eso?

Creo que el álbum tiene un sonido más oscuro y atmosférico porque hicimos menos en el estudio para encorsetar las canciones. Dejamos que se desarrollaran de forma natural y que flotaran un poco, en lugar de anclarlas con nuestras ideas preconcebidas. Es un nuevo experimento que estamos llevando a cabo con la banda: un enfoque en el que permitimos que las canciones tengan su propia vida y respiren en sus propias direcciones.

He leído algunas reseñas que dicen que es el mejor álbum de tu carrera. No sé si estás de acuerdo. Lo que sí creo es que es una grabación que muestra tu amplia paleta de colores musicales…

Me alegra oír a alguien decir que es nuestro mejor disco. Ponemos mucho amor, sinceridad y compromiso en todas nuestras grabaciones y simplemente tratamos de estar preparados cuando cae el rayo. Nunca sabes cuál va a ser tu mejor trabajo, así que tienes que seguir concentrado, trabajando duro y tratando de servir a la música. Seguimos a estas canciones a lo largo de toda esa amplia paleta de colores que mencionas, y puedo decir honestamente que estoy satisfecho con cómo ha quedado el álbum. Eso es todo lo que un artista puede esperar.

Si tuvieras que describir Coast of Light con una sola imagen, ¿cuál sería?

Describiría el álbum casi como una pintura impresionista, donde hay conjuntos de diferentes elementos, objetos y recuerdos que no parecen tener relación entre sí, pero que al reunirlos en un lienzo remiten a un lugar común. Es una visión recopilada de recuerdos que recogí a lo largo de la costa de la luz en Andalucía. Después de hacer un viaje allí durante Semana Santa, estaba deshaciendo la maleta y, al mismo tiempo, deshaciendo también las canciones.

Hay mucho blues, como siempre, pero también otros sonidos. Tus canciones siempre han sido muy abiertas… ¿Disfrutas explorando nuevos horizontes?

Por supuesto. Siento que es la sal de la vida, y siempre estoy persiguiendo mis intereses y evitando el estancamiento. Mi sonido siempre va a estar arraigado en mi crianza en el Medio Oeste, impregnado de blues y folk rock. En este proyecto intentamos apaciguar el miedo a alienar a nuestro público y nos permitimos caer en lo desconocido.

Vives en España desde hace algún tiempo… ¿Ha influido esto en tu forma de componer? ¿Hay algo del entorno natural o de la música española que haya dejado huella en ti?

Indudablemente. Creo que se puede percibir claramente, no tanto en el sonido de la música, sino en el contenido de las letras. El paisaje y el ritmo de vida en España han sido los elementos más profundamente inspiradores, y me siento muy afortunado de haber descubierto una nueva vida como artista aquí, en vuestro país.

La guitarra de Roberto Luti es inseparable de tu trabajo. Os entendéis perfectamente y hay una gran química entre vosotros, muy evidente en directo. ¿Cómo es vuestra dinámica en el estudio?

Roberto y yo llevamos más de 20 años recorriendo caminos juntos, y lo considero un gran amigo y mi mano derecha tanto en el escenario como en el estudio. Nos damos mucho espacio y confiamos el uno en el otro como socios. A veces lanzamos una canción al aire y vemos dónde caen las piezas, sin saber cuál será el resultado. «Don’t Worry Your Mind», por ejemplo, empezó como un vals de cuna y terminó convirtiéndose en un blues shuffle inspirado en Elmore James cuando Roberto aportó sus ideas.

Luti también ha ejercido como coproductor. Y grabasteis el álbum en Italia. ¿Qué os llevó a hacerlo allí?

Llevamos haciendo cosas en su ciudad natal, Livorno, desde 2008. Tengo allí grandes amigos y socios musicales de confianza; lo considero mi segundo hogar. Este es el segundo álbum que grabamos en Jambona Lab, en Livorno, y creo que encontrar un estudio donde te sientas cómodo aporta una sensación de facilidad a la música. Hay una seguridad que nos permitió explorar y asumir riesgos que de otro modo no habríamos tomado.

«Dangerous Blues» se basa en una grabación de campo de Alan Lomax. A partir de un fragmento, tú y Roberto creasteis una nueva canción. ¿Cómo surgió esa idea?

Siempre me inspiró las grabaciones de campo que Lomax hizo en Mississippi, con Joe Savage cantando a capela bajo un puente de carretera. El sufrimiento en su voz se me quedó grabado, y encontré que la letra era relevante y poderosa cuando se reinterpretaba desde una nueva perspectiva. Roberto aportó uno de sus característicos riffs del norte de Mississippi, y el resto encajó casi por sí solo. Me alegra mucho ver que esta canción sigue viva para otra generación, con una nueva forma.

Tu enfoque musical es ecléctico. Se te podría considerar un artista de blues, pero hay mucho más: soul, toques de jazz, folk, rhythm and blues… ¿Esta mezcla de sonidos surge de forma natural en ti?

Sí, es toda música que me rodeó durante mi infancia en Michigan y en mis viajes a Nueva Orleans desde joven. No creo música en estilos en los que no me sienta completamente cómodo, y me siento muy afortunado, al mirar atrás, de haber estado expuesto a la gran riqueza de la música de raíces estadounidenses. El blues y el jazz son realmente un lenguaje, y como cualquier idioma, es mucho más fácil aprenderlo cuando eres joven.

Ya tienes una larga carrera a tus espaldas. ¿Qué sientes que has dejado atrás y qué has ganado como artista y como persona?

Creo que con el tiempo aprendes a soltar la necesidad de controlarlo todo y de demostrar algo con cada nota. Al principio había más urgencia, incluso algo de miedo, impulsando el trabajo. Lo que he ganado es paciencia y confianza, tanto en la música como en mí mismo. Como persona, he aprendido a valorar más la conexión que la perfección, y la presencia por encima del resultado. Empiezas a darte cuenta de que el trabajo nunca está realmente terminado: es parte de una conversación más larga contigo mismo y con el mundo. Si acaso, ahora me siento más abierto, más dispuesto a escuchar y más comprometido con servir a la canción en lugar de forzarla a ser algo que no quiere ser.

Tus letras contienen historias muy humanas… ¿Qué papel juega la narrativa en tu música?

Para mí, el propósito de las historias es transmitir una emoción o una lección; llevar algo de mano en mano, de boca a oído; compartir algo duradero e importante que pueda influir en el rumbo de una vida. Creo que la gente se siente atraída por la música porque busca algo genuino, auténtico y con cierta profundidad en las letras. Buscan algo profundo que pueda conmoverles más allá de las palabras, algo que toque el alma. De eso tratan las historias verdaderas: algo en lo que puedas verte reflejado y de lo que puedas crecer. En ese sentido, las historias son realmente la fuente y el propósito de la música; el sonido, la armonía y el ritmo solo sirven para llevar a la gente a la mesa.

Para terminar… Tus conciertos son intensos, más crudos y cercanos al espíritu original del blues. ¿Qué buscas transmitir en directo que no esté en los discos? ¿Qué diferencias podemos esperar respecto a giras anteriores? ¿Qué músicos te acompañarán en esta gira?

La diferencia es que en directo el público forma parte de la canción, y las canciones cambian según el ánimo y la energía de la sala. Una de las cosas más importantes en las que nos centramos es en ser receptivos y cuidar al público, incluirlo siempre y llevarlo con nosotros en el viaje. Las canciones pueden cambiar cada noche dependiendo de la energía que aporte la audiencia. El espectáculo está en constante evolución e incluirá casi un 50% de material nuevo en esta próxima gira. También seguimos rescatando canciones antiguas e intentando renovarlas y darles nueva vida. Tengo la suerte de contar con Roberto Luti a la guitarra, Simone Luti al bajo y Nicola Venturini a la batería —Nicola también toca el órgano en el álbum—. Estos músicos ya han girado conmigo por España, y siempre es uno de los países más gratificantes y agradables para tocar. Estamos muy agradecidos de tener público aquí y deseando llevar Coast of Light cerca de vosotros.

Manel Celeiro

Foto 1: Jason Kruppa

Foto 2: Carlos Larrondo

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