Encuentros

La Renga, se desata la furia de la bestia rock

 

Gustavo “Chizzo” Nápoli (guitarra y voz), Gabriel “Tete” Iglesias y Jorge “Tanque” Iglesias (batería) son veteranos del hard-rock argentino. Más de tres décadas sobre las tablas y una decena de elepés les han convertido en toda una leyenda que, en su última gira por Chile, Uruguay y su país congregó a un millón de fans.

Durante dicha gira de presentación del álbum Alejado de la Red, La Renga sorprendieron a su publico con el estreno de la película Totalmente poseídos, proyectada en cines de todas las provincias argentinas, así como en Chile, Perú y Uruguay.

Con motivo de su próxima vista —17 y 31 de mayo, Poble Espanyol, Barcelona; y 27, Xanadú, Tenerife— contactamos con Gustavo para profundizar en su carrera y en el rock argentino en general.

Vuestro nombre surge de una sensación de estar incompletos, pero seguís funcionando como trío. ¿Qué virtudes tienen esas formaciones clásicas en el rock (Hendrix Experience, Cream, ZZ Top, Rush, etc.).

¿El trío qué virtud tiene? Bueno, a mí me encanta el trío. Creo que a los tres nos encanta. No sé, tiene como una potencia especial; no es lo mismo si hay otra guitarra, eso ya cambia, es otra forma de rock. El trío tiene como ese aire que hay entre medio de los instrumentos que a nosotros nos gusta mucho. A mí que soy guitarrista, me encanta porque se puede poner muy podrida la guitarra [Risas].

El rock argentino tiene un enorme peso y una larga historia no del todo conocida aquí, de Espinetta a Calamaro, de Pescado Rabioso a Charly García. ¿Qué lugar ocupáis en ese legado?

Nosotros somos una banda que, en realidad, empieza a tener su ascenso digamos en los noventa. Somos una banda de rock de los noventa, un estilo que, acá en Argentina, fue cuando se masificó el rock. Si bien en los ochenta había algunas bandas que llegaban, no sé, si llenabas con cinco mil personas era como lo máximo. Pero en los noventa todo se sobredimensionó.

Con más de tres décadas de experiencia y diez álbumes de estudio, ¿cómo habéis visto evolucionar al público argentino del rock?

Han cambiado las épocas, ¿no? En los noventa se registraba cierto salvajismo, a mi modo de ver en el público y en las bandas también. No solo en Argentina, sino a nivel mundial, yo lo noté. El rock creo que tocó ahí un punto cúspide de salvajismo, después como que comprendió ciertas cosas y se

acomodó un poco más. En aquella época era más cerrado todo, te gustaba tal estilo, uno era punk, otro heavy, el otro era… Ahora la juventud escucha más mezclada la música, te puede escuchar una cumbia y un heavy-metal al mismo tiempo. No sé si es en general o el público del rock. Yo recuerdo que en aquellas épocas los roqueros eran más una cosa como de culto. Con decirte que para nosotros escuchar una banda que no la había escuchado nadie era lo máximo. Ahora si no tienes dos mil millones de seguidores no te escucha nadie. No sé, han cambiado los tiempos, pero, bueno, aquí estamos sosteniendo el rock.

Siempre habéis autogestionado vuestras grabaciones y giras. ¿Qué ventajas y desventajas tiene esa independencia?

La independencia lo que tiene, no sé si de desventaja, es que hay que hacerse cargo de todo. La responsabilidad recae totalmente toda sobre vos, sobre tu organización: si ganas ganas, y si perdés perdés, qué sé yo. Uno paga todo, paga todo la banda, digamos, y de lo que ganes vendiendo entradas te ganas la vida. No hay nadie que venga a decir: “Bueno yo te pongo los medios”. La grabación la pagas vos, la fabricación de los discos, aunque ahora ya no se fabrican tantos. La banda independiente no tiene una compañía atrás que la respalde, o un sponsor. Por suerte a La Renga le va bien, gracias a toda la convocatoria que tiene, y puede bancar todo esto. Hay una canción nuestra que se llama «La Furia de la Bestia Rock» y empieza: “Ya se juntan en el canto y se empiezan a encender / Se vienen de todas partes, hoy vienen todos a ver / Como desde la chispeante luz interior / Se desata la furia de la bestia rock”.

Foto: Makierem

Vuestro último disco Alejado de la Red tiende al sonido stoner. ¿Cuáles son los grupos del género que os inspiran?

El stoner me gusta, pero no podría decirte nombres. No sé, hay alguna banda por ahí, como Mamut, que me gusta. Me gusta mucho lo que es el sonido de la guitarra de Neil Young con Crazy Horse. Y, bueno, la psicodelia pesada es un género también que a mí me gustó también siempre. Me gusta escuchar esas bandas de los sesenta que son muy podridas y desprolijas, como podrían ser los Blue Cheer del principio. Sonidos que todavía no están tan acomodados, digamos. Son muy salvajes. Y de ahí viene ese sonido.

¿Tiene el título del álbum relación con este presente donde vivimos secuestrados por lo digital?

Un poco puede ser que toque esa temática, pero la red también se puede referir a todo lo que te tiene atrapado y de lo que uno a lo mejor tendría que soltarse. No solo lo digital y las redes de Internet, digamos, pueden ser las redes de cierto tipo de esclavitud social. Uno cuando nace está a merced de un montón de cosas que lo quieren, todo el mundo te quiere, y todos te quieren cuando llegas a la fama y quedas atrapado en esa red. Uno tendría, digo yo, que aprender a salirse de esa red o por lo menos salirse un momento. Es medio complicado porque la letra del tema «Alejado de la Red» que da título al álbum, dice: “Hoy yo te invito a nadar alejado de la red / Sentir que puedo flotar donde no vienen por mi / Vas a poder contemplar, hoy desde tu desnudez /
Que para naufragar no hay que perder la fe”. Es como una contradicción eso de “para naufragar no hay que perder la fe”.

Contadnos cómo fue rodar la película documental Totalmente Poseídos. ¿Os sentisteis bien retratados?

En realidad, bien retratado, sí. Es como un documental, fue una gira que surgió después de la pandemia como siempre decimos y fue como toda una necesidad de salir con todo, bueno, y surgió esto de la película y de hacer esos cuatro mil y pico de kilómetros rodando en moto, de verdad, no es que fuimos en helicóptero y nos subimos a las motos para filmar: hicimos los conciertos y todo el camino en moto. Y, además, de visitar lugares fantásticos que tiene acá nuestro país, pues filmamos en el cañón de Talampaya y otros tantos lugares, eran días libres sin conciertos que usamos para hacer el filme. Fue una experiencia muy buena, muy cansadora también, y se llevó gran parte de la salud pero, bueno, la recuperamos gracias a Dios. ¡Estuvo buenísimo!

La nueva gira os trae en mayo a España y Alemania, ¿qué experiencia tenéis de los públicos europeos tras vuestra anterior visita?

El público español, bueno, España es maravillosa, porque la verdad es que ya hemos ido varias veces y, bueno, cada vez fue creciendo más, los lugares donde vamos a tocar albergan más cantidad de gente, y tanto así que pese a que la mayoría eran argentinos o latinos, el público español también se sumó. Y haber compartido con bandas de ahí también… este… nos ha conectado con otros roqueros de allá. Pero a Alemania es la primera vez que vamos a ir y tenemos muchas expectativas,

las entradas se están vendiendo bien, así que, bueno, falta conectarse cara a cara ahí con el público de Berlín, a ver cómo va a ser. Va a ser una experiencia nueva yo creo que va a estar bueno y la esperamos con muchas ansias.

 

Texto: Dr. Rawk

Foto: Santi García Díaz

 

 

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