Encuentros

Ken Druker (Verve Records), «lo mejor de mi trabajo es revisar los test pressings»

El sello de jazz, que en los sesenta se abrió al folk y el rock, celebra setenta años y lo celebra con doce meses de atractivos lanzamientos. La ocasión perfecta para charlar sobre esta histórica discográfica que nos dio a Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, entre muchos otros.

Nacido en Montreal, Canadá, Ken Druker se aficionó al jazz en la adolescencia. Cursando un doctorado en filosofía, decide que su destino está en la música. Pronto forma una sociedad de jazz con unos amigos —organizan conciertos y publican un boletín informativo— y acaba enseñando historia del jazz en la universidad, hasta obtener un empleo en la filial canadiense de Verve Records. Cinco años después, en 2000, se muda a Nueva York para dirigir el catálogo de Verve.

En 2006 deja su cargo y entra a trabajar en un sello independiente de jazz en Harlem, Mota Music. En 2018 vuelve a Verve, marca con la que lleva asociado treinta años: “Un trabajo de ensueño”, como reconoce. “Asisto a reuniones y superviso el marketing, pero lo mejor es cuando llego por la mañana temprano y tengo que revisar los test pressings. No hay nadie en las oficinas y puedo subir el volumen. Esa es la mejor parte del día”.

Verve Records fue fundada en 1956 por Norman Granz, quien no solo fue un avispado productor que dio credibilidad al género en sus conciertos Jazz at the Philarmonic, también un pionero de los derechos civiles que luchó porque los artistas afroamericanos fuesen tratados equitativamente.

Sí, fue un hombre fundamental en la historia del jazz y marcó la pauta que seguiría el sello en el futuro. Fundó Verve en 1956 y lo vendió a MGM en 1960. Solo dirigió el sello durante cuatro años, pero muchos de los artistas con los que trabajó se quedaron y, lo que es más importante, se mantuvo su filosofía sobre el jazz y sobre lo que podía hacer por el mundo. El valor que le daba a los músicos se mantiene hasta hoy en Verve. Hoy tenemos a una artista como Samara Joy y, cuando la escuchas, se manifiesta el trabajo que Norman hizo con Ella Fitzgerald. Somos los guardianes de ese linaje. Es nuestro trabajo preservarlo tanto en reediciones como con los artistas actuales.

Noman Granz

Impresionante el elenco que reunió: Charlie Parker, Nina Simone, Billie Holiday, Louis Armstrong, Lester Young. ¿Son los nuevos fichajes conscientes de ese legado?

Bueno, actualmente Verve acoge una gama más amplia de estilos. Pero los nuevos artistas de jazz son muy conscientes de ello. He citado a Samara Joy, que es alguien que se toma muy en serio la historia del sello. Ella es increíblemente inteligente y muy agradable. Cuando estaba en TikTok, la gente se sentía atraída porque decía cosas y era claramente ella misma. No llegué a conocer a Norman Granz, pero leí la biografía que firmó Tad Hershorn [The Man Who Used Jazz for Justice, 2011] y conozco gente que lo trató. Todo comenzó con la música. No le importaban el marketing ni los resultados comerciales. Si la música era buena, la grababa. Y así seguimos haciéndolo. Más tarde podemos plantearnos cómo venderla, pero lo primero es que la música nos conmueva. Y lo ves claramente al escuchar los discos que produjo y los artistas con los que trabajó. Era música que tenía que grabarse.

¿Por qué vendió Verve tan pronto? Cuando entra Creed Taylor se tiende a un sonido más convencional y el sello se beneficia del fenómeno de la música brasileña.

En realidad, no sé por qué Granz vendió el sello. Siempre tuvo una relación comercial muy estrecha con MGM y quizás se cansó de tener que negociar. Amaba la música y cuando fundó un nuevo sello, Pablo Records, lo hizo desde la independencia. Creed Taylor le sustituyó en Verve y el sello tuvo mucho éxito con la moda de la bossanova, en efecto, con discos como Getz/Gilberto. Más tarde, Tom Wilson expandió la marca hacia el rock con Frank Zappa y The Velvet Underground, pero siempre valorando la música como lo principal. En 1967, Creed Taylor dejó Verve y fundó CTI, donde triunfarían artistas como George Benson.

En la época veíamos los discos de CTI como puro muzak, pero escuchados hoy resultan increíbles.

Sí, lo son. Creed Taylor también fundó Impulse! Records, que hoy forma parte del grupo Verve, y lo dejó poco después de fundarlo para irse a Verve. Él fichó a John Coltrane para Impulse! en 1960. Y dejó Bethleem Records para ir a A&M Records con Herb Alpert, y ahí fue donde fundó CTI. Luego dejó A&M y se fue a Columbia. Así que hay mucha historia de Creed con otros sellos.

Verve fue conservadora en una época, los sesenta, con sonidos más radicales. ¿Por qué crees que fue así?

Sí, Verve era una marca tradicional, pero se publicaron discos de Bill Evans y con el tiempo cosas un poco más atrevidas. Al principio no, es cierto. Una gran compañía era menos propensa a grabar ese tipo de música, ya sabes, no te arriesgas cuando dependes de las ventas. Y el free jazz surgió más tarde, a principios de los sesenta.

A mediados de esa década se contrata a los Mothers y los Velvet, aberrante freak-rock…

Porque esto era lo que estaba sucediendo en ese momento y en MGM querían ganar dinero con ese fenómeno desconocido. Debe tenerse en cuenta que, al aparecer los Beatles, disminuyeron las oportunidades para los músicos de jazz. Se vieron muchos intentos de los artistas por mantenerse relevantes. Ella Fitzgerald grabó canciones de los Beatles, una manera de seguir en la onda. Todos luchaban por seguir adelante cuando el mercado del jazz se derrumbó. Todo se desvaneció muy rápido debido a la Invasión Británica, el rock’n’roll y todo eso. Así que era natural que se buscase otras salidas como discográfica.

Kurt Vile (Foto: Eleanor Petry)

Quizás Kurt Vile es hoy vuestra mayor apuesta por el rock.

No solo rock, tocamos otros estilos, tenemos música maravillosa. Usamos el sello Verve Forecast para eso. No trabajo con Kurt, pero por lo que he oído, la razón por la que quiso fichar con nosotros es por Velvet Underground, lo cual tiene sentido. En él tenemos a un guitarrista maravilloso. Y a cantantes como la californiana Madison Cunningham o la británica-brasileña Liana Flores. Y a Jon Batiste, quien musicalmente lo absorbe todo. Así que nuestro legado rock es importante para atraer artistas al sello.

La campaña por el setenta aniversario, ¿se dirige al viejo aficionado al jazz o también al público joven que podría descubrir estas músicas?

Ambas cosas. El vinilo, como sabes, está otra vez muy de moda. Yo pensaba que era la gente de mi edad la que seguía entusiasmada con el vinilo, porque les recuerda su juventud, pero son los jóvenes quienes lo compran. Editamos mucho vinilo, con masters de cintas analógicas originales para que suenen lo mejor posible. También habrá una especie de introducción, tal vez una caja sobre la historia de Verve y, obviamente, estamos creando videos para las redes sociales. Para los fieles pero también para atraer a quien no conozca a Oscar Peterson o Louis Armstrong.

Todo esto ha cambiado desde que empecé. Entonces, tenías que creer en un artista y llevarlo a la radio, a la televisión. Ahora la gente llega con su propia audiencia en redes, y podemos construir sobre eso y ver qué funciona. El jazz representa solo el dos o tres por ciento del mercado musical. Si lo miras de manera optimista, eso significa que hay muchísimas personas que no lo conocen, y ese es nuestro trabajo. La música que vendemos es muy atractiva y la gente simplemente no ha tenido la oportunidad de escucharla. Si logramos que la escuche, será un éxito para nosotros y mantendremos viva la audiencia del jazz.

Se agradece que la campaña empiece con una grabación en vivo inédita de Oscar Peterson. ¿Vais a combinar lo inédito con los clásicos?

Sí, lo hacemos mucho. En Impulse! publicamos el inédito Both Directions at Once de John Coltrane. Y este Oscar Peterson es muy interesante, estaba extraviado en nuestros archivos. Soy canadiense de Montreal, como Peterson, siempre ha sido culturalmente muy importante para mí. El año pasado fue su centenario y quise encontrar algo inédito, pero en los archivos no estaban las cintas de un concierto que aparecía en los registros. En una segunda búsqueda dieron con las cintas de otro concierto, que no estaba en los registros. ¡Un lío…! La cuestión es que no era una grabación amateur, resultó ser una sesión para un álbum en vivo. Todos los temas son nuevos. Nadie ha escuchado nunca esta música. No tocó ningún tema dos veces, estaba claro que querían obtener todo el material posible. Y al final de la noche, Oscar se disculpó con el público. Dijo que estaban grabando un álbum, pero al final este nunca salió. Tuvimos suerte de encontrar algo de esta calidad.

+INFO

Durante 2026, Verve incrementa su actividad tras setenta años que hicieron historia. El 17 de abril llega un inédito de Oscar Peterson, Live at Baker’s Keyboard Lounge, y el 22 de mayo, Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Songbook. Habrá nuevos títulos en la serie insignia de reediciones en vinilo Verve Acoustic Sound Series; y también en Verve Vault, prensajes para audiófilos de álbumes icónicos y joyas olvidadas. Por último, los suscriptores del Verve Record Club recibirán cada mes un nuevo título destacado. Entre otros, Jazz Recital de Dizzy Gillespie, Close to You de Sarah Vaughan, Gerry Mulligan ’63 de Gerry Mulligan Concert Jazz Band, Incomparable! de Anita O’Day o Groove Drops de Jimmy Smith.

Texto: Ignacio Julià

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