
El próximo 10 de abril sale a la venta el nuevo álbum de Drivin N Cryin, onceavo trabajo de estudio si descontamos directos, discos de demos (Mystery Road Demos de 2013) y rarezas (Archives Vol 1 88-90 de 2016), pero añadimos aquel fastuoso Best Of Songs que agrupaba lo mejor de los 4 ep’s editados entre 2012 y 2013. Como sea, no hay mejor noticia que ver como una de tus bandas de cabecera publica nuevo material; eso, de por sí, ya es excitante. Pero la cosa se magnifica cuando, después de múltiples escuchas, certificas que la banda ha publicado su mejor material en décadas.
Y en el caso de Drivin N Cryin esto era harto complicado, pues tanto Live The Love Beautiful (2019) como Whatever Happened To The Great American Bubble Factory (2009) venían a ser discos estupendos de “regreso” discográfico. Crushing Flowers son diez canciones impecables y eclécticas, que se reparten en menos de 35 minutos de música. Compite por calidad y adicción musical con los viejos Smoke, Fly Me Courageous, Mystery Road… Es osada una afirmación del estilo, pero hagan la comparación una vez asimilada la obra. Aquí llevamos semanas oyendo Crushing Flowers, así que podemos afirmar que el álbum mira de tú a tú a aquellos legendarios discos.
Kevn Kinney, cantante, guitarrista y cara visible de la banda junto a Tim Nielsen, atendió a nuestra llamada de videoconferencia en vísperas a la salida de Crushing Flowers. Como siempre, fue un placer charlar con uno de los tipos más cercanos y humildes que haya dado este oficio. Por cierto, se cumplen 40 años del álbum debut de la banda, el magistral Scarred But Smarter. Que la novedad no nos impida ver el pasado y vuelvan a pincharlo una vez más; sigue sonando de fábula.

Kevn, qué alegría verte de nuevo, aunque sea a través de la conexión Zoom.
Hey, lo mismo digo. ¿La última vez que nos vimos fue en Barcelona?
Sí, poco antes de la pandemia.
¿Esa fue la vez que subiste a cantar conmigo?
No, esa fue en 2007, si no recuerdo mal.
Y cantaste «Build A Fire», ¿verdad?
Oh, sí. No me sabía la letra y tuve que inventarla sobre la marcha (ambos reímos). ¿Os veremos por Europa este año?
Todavía no hay planes, tan siquiera para tocar en Los Ángeles o New York. Hay que esperar a que salga el disco, entonces veremos.
La última vez que te entrevisté vivías en New York, ahora has vuelto a Atlanta.
La historia es que me divorcié y tuve que abandonar mi apartamento en New York. Ahora me he vuelto a casar. Además, tengo cinco nietas aquí, en Atlanta. Estando aquí puedo ayudar a mis chic@s con ciertas tareas. Desde New York era todo muy complicado. Allí yo era solo otro tipo viejo intentando rockear. Esa es una ciudad para gente joven.
Y millonaria.
No, billonaria. No eres nadie si no eres millonario, y no todo el mundo tiene un millón en el banco. Por cierto, me gusta mucho la camiseta de Alice Cooper que llevas.
Sí, una vez me dijiste que eras fan de su primer material. Cuéntame cómo surgió lo de tu último disco solista, Think About It (2022). Es un disco con texturas jazz, muy tranquilo, taciturno en el enfoque. En realidad, siendo tú el escritor de las canciones tanto en tus discos solistas como en Drivin’ N’ Cryin’, sorprende que ambas carreras sean diferentes, aún trazadas en paralelo.
Bueno, cuando compongo una canción sé si puede funcionar en un lugar u otro. Este tiene ese filo jazz, como de spoken word en algunos tramos. Es un disco muy de New York, así que funciona como mi despedida a esa ciudad. ¿Sabes? Después de algunos recitales en New York, me encontraba en mi sala de estar, o en la cocina, y tenía que hablar muy bajito, porque estás rodeado de vecinos. Y me venía una canción a la cabeza y tenía que grabar la idea con la voz baja, para no molestar. Así que el disco acabó siendo así, en el que susurro algunas melodías.

Es otra forma de escuchar tu voz, una nueva tesitura de esa voz tan especial que tienes.
En realidad, no sé cuál es mi verdadera voz desde que empecé a cantar en 1980. Antes, en los clubs, tenía que gritar mucho, porque los monitores eran horribles, y gritaba para oírme en aquellos bares de punk rock. Podía haber cantado como Morrissey, pero no hubiera oído mi voz y saber si afinaba o no. La cosa mejoró con el tiempo y domestiqué mi voz, que de todos modos es muy diferente cuando canto en casa. En cualquier caso, Think About It empezó con un trío de jazz con el que tocaba en New York. Uno de los chicos está ahora en Gov’t Mule, Kevin Scott. Luego se unió Darren Stanley, y a ambos los conocí a través del Coronel Bruce Hampton. Él me dijo que debía tocar con esos chicos. Así que la mitad del disco está grabado con ellos, que se hizo antes de que estallara la pandemia. La otra mitad la hice con David Barbe de Sugar; él toca el bajo en el resto de temas. Para esos temas tuvimos un par de baterías, Brad Morgan de Drive-By Truckers y Bill Berry de REM. Como el disco se retrasó por la pandemia, eso dio pie a que Peter Buck pudiera venir y hacer algunas cosas en él. Laur Joamets grabó algunas guitarras en Nashville, desde su sótano.
Te diré una cosa; no tengo este disco en casa, solo lo he oído en streaming. Los gastos de envío se han vuelto infernalmente caros si quieres comprar a Estados Unidos.
Es una cosa de locos. Sólo vendemos discos en Europa cuando vamos a tocar, por esto que comentas. La gente prefiere esperar.
Antes de hablar del nuevo álbum de la banda, quiero preguntarte por Live In Hollywood 1992, directo que apareció en vuestro propio sello discográfico en 2021. ¿Por qué publicasteis entonces ese disco? ¿Fue una actuación importante en la historia de la banda? Si no me equivoco, esta performance se produjo antes de publicar Smoke…
Sí, en efecto, es poco antes de la salida de Smoke. Lo que sucedió es que hicimos este recital para el King Biscuit Flower Hour, un show de radio, y la verdad, yo tan siquiera sabía si existía esa cinta. Lo que sucedió es que Dave Pirner de Soul Asylum quería publicar su directo procedente del mismo programa de radio, y Westwood, que fue quien grabó el programa entonces, les envió una caja y en lugar del show de Soul Asylum estaba el nuestro. Así que Dave nos hizo llegar la cinta, de dos pistas, y tuvimos que trasladar todo ese material a digital. Lo escuchamos y nos encantó, creo que estamos en lo más alto que el grupo estuvo nunca. Entonces hacíamos seis conciertos a la semana y la banda estaba apretada como un puño. Es un documento muy chulo, y mira, es el Troubadour, un sitio mítico. No pudimos utilizar el nombre del bar, por licencias, pero rescatamos una sesión de fotos de entonces y pudimos formar un producto chulo.
En los primeros años del grupo nunca publicasteis un directo. Tuvimos que esperar hasta 1999 para el brutal The Essential Live.
Sí, sí, es cierto.
¿Quién os acompaña actualmente a Tim y a ti en la banda?
Dave Johnson es el batería y nuestro guitarrista es Laur Joamets, que nació en Estonia y anda a caballo entre nuestra banda y la de Sturgill Simpson. Laur estuvo con nosotros cuatro años, mientras Sturgill hacía una parada, pero luego Sturgill volvió y Laur se fue a tocar a arenas con él. Es por eso que no está en el disco nuevo. Quien lo grabó fue Sadler Vaden, que toca en la banda de Jason Isbell. Para cuando salgamos de gira no sé quién estará disponible.
¿Sigues en contacto con Jeff Sullivan (batería clásico de la banda)?
Sí, hablé con él la semana pasada. Es un tipo genial. Vive en California desde hace tiempo. Durante un tiempo tuvo que vivir en un hotel por los incendios, pero le va bien, todavía dedicándose a la animación por computadora. Trabaja para DreamWorks. Él estuvo en Shrek. Había empezado a diseñar en el 92. Debe ser uno de los pocos en esa empresa que no ha pasado por la universidad. Jeff es autodidacta. Somos grandes amigos. ¿Sabes una cosa? Esta banda es como un club de motoristas: queremos a todos y todos son bienvenidos. Si mantienes tus habilidades y te apetece unirte y tocar con nosotros, siempre serás bienvenido, ya sabes.
Es genial.
Recientemente nos indujeron en el Georgia Music Hall Of Fame e invitamos a todos los que habían pasado por la banda.
Te iba a preguntar por eso, precisamente. Por cierto, ¿qué hacéis también en el hall of fame de Wisconsin?
Porque yo nací y crecí en Milwaukee, que pertenece a Wisconsin. Brian Ritchie de los Violent Femmes también es de Milwaukee. Ambos éramos mejores amigos en la escuela secundaria y yo iba sus locales de ensayo porque podía practicar mientras le veía tocar con otras bandas. Entonces él tocaba con una banda que hacía cosas de sicodelia mezclado con Roxy Music. Fue, también, parte de esta banda, Plastic Land, que fue famosa en Milwaukee. Yo fui su roadie. Y al cabo de un tiempo, yo y otro roadie montamos nuestra propia banda de punk: The Prosecutors. Abrimos para X, Bush Tetras, Gun Club… Nunca tocamos para más de 40 personas por nuestra cuenta y al cabo de un tiempo me mudé al sur. Una de las bandas grandes procedentes de Milwaukee fue Die Kreuzen. ¿Los conoces?

Sí, pero nunca he oído una canción suya conscientemente.
Eran una banda de hardcore punk, eran geniales. Cuando venían por aquí, yo saltaba a tocar en sus conciertos y luego se quedaban en mi casa y dormían en el suelo. En esa época es cuando Tim Nielsen me vio tocar y me dijo que debíamos montar una banda. Eso fue en 1984 y entonces nació Drivin N’ Cryin.
Sería genial que escribieses un libro con todas estas historias y la tuya propia.
Prefiero leer otras historias. Ahora estoy con este sobre Cheap Trick (This Band Has No Past)
En breve salís de gira junto a Cracker. Los vi recientemente y estuvieron fabulosos.
Somos buenos amigos y son una banda genial. Su bajista, Bryan J. Howard, formó parte de mi banda, Sun Tangled Angel Revival.
Bueno, es hora de hablar de Crushing Flowers, el nuevo álbum de Drivin N Cryin. No sé cómo lo hacéis, pero esta vez os habéis lucido aún más. Es mi disco favorito del grupo desde Smoke.
Oh, gracias.
Algunas canciones me emocionaron ya a la primera escucha. Era esa sensación de volver a casa, pero volver para bien. Kevn, tú eres el escritor de la banda, ¿cómo lo haces así de bien todo el tiempo?
Es un proceso sencillo. A veces surge una idea mientras estoy sentado en una silla, o cuando salgo a pasear con los perros. Toco mucho la guitarra y guardo riffs todo el tiempo en mis audios de voz del teléfono. (En estos momentos aparece Ramona, un@ de l@s cuatro perr@s que viven con Kevn y su familia; me la presenta por pantalla). A veces compongo cosas con ellos, cuando salimos a pasear. La verdad es que me dije, voy a hacer otro buen disco de Drivin N Cryin, para los fans, para que puedan conducir y escuchar estas canciones, ¿sabes? Al principio pensé en llamar al álbum Looks Like We’re Back Again, pero se quedó solo en el nombre de una canción. «The Death Of Me Yet» pertenece a los días de Mystery Road, pero nunca acabó en uno de nuestros discos de entonces. Tiene esa onda del grupo entonces. Creo que estas dos canciones fueron el punto de partida.
Luego seguí escribiendo canciones y me di cuenta de que era un poco como Mystery Road, un disco ecléctico. Es un disco para los fans, porque ellos no esperan que estemos rockeando todo el tiempo, tampoco que las canciones sean bellas siempre. Quieren ese compendio, como si mezclaras Smoke con Wrapped In Sky. Y luego tenía el tema, «Cruishing Flowers», que surgió después de escuchar el último disco de The Cure, que me encanta. Tiene esa onda de lo que hacíamos en los ochenta, el college rock. Quería homenajear aquella sicodelia inglesa de los ochenta, con los Cure y Echo & The Bunnymen. Otra de las influencias de este álbum fue el último de X (Smoke & Fiction), cuya duración es perfecta: 30 minutos. El nuestro dura un poco más, no mucho más. Luego las canciones cobrarán otra vida en directo, con más solos de guitarra y esas cosas, pero creo que el disco ha quedado bien con esta duración.
Te gusta seguir haciendo discos, sea con la banda o en solitario, lo cual es un placer para el fan. Mira a tus colegas de Cracker, no tienen interés alguno en publicar nuevo material y me entristece.
Creo que el motivo del porqué estamos aquí es ese: publicar discos. Yo me siento bien creando nuevas canciones, grabándolas, publicándolas… De aquí a cincuenta años habrá un chaval que dirá, mira estos tíos de Drivin N Cryin, hicieron 20 discos y están bien. Antes no había más alternativa que ir a una tienda de discos o pedir prestado a tus colegas los discos de tus grupos favoritos o los nuevos descubrimientos, pero hoy día es todo más sencillo. Ya no tengo la presión de tener que vender un número determinado de discos, así que eso es genial. La otra cosa guay, y esto lo digo todo el tiempo, es que en los noventa no te dejaban vender discos estando de gira. Tenías que decirles a los fans en qué tiendas podían comprar los discos, porque las compañías discográficas no te permitían vender discos en los conciertos.
Nunca entendí esa posición de la industria. Además, es contraproducente; cuando alguien sale emocionado del concierto es posible que acabe comprando el disco del artista que le ha emocionado. Sin embargo, ese calentón puede pasar al cabo de dos o tres días y se desperdicia una compra.
Recuerdo cuando nos permitieron vender discos en los conciertos, nos vendían los discos a precios elevadísimos. Era en plan, tíos, os cuesta 2 dólares este cd y me lo vendéis a 10, ¿cuánto debo cobrarle al fan para tener una ganancia lógica? Bueno, respecto a lo de escribir canciones nuevas, a mí me da la vida. Anoche escribí otra canción que creo que funcionará y será para el siguiente proyecto. Me encanta sentirme creativo y este disco ha quedado muy bien. En el futuro publicaremos singles y cuando tengamos diez, los reuniremos en un disco.
De todos modos, os tomáis un buen tiempo entre disco y disco. Ahí es donde se nota la nula presión de la industria.
Ya no necesitamos grabar un disco para ofrecer unos conciertos. Así que realmente grabamos un disco cuando el material reunido nos convence de veras. Por cierto, ¿has oído el nuevo disco de los Black Crowes? Son viejos colegas y Chris (Robinson) estuvo a punto de cantar un par de frases en nuestro disco.
Lo he oído, no me gusta nada.
Vaya, a mi sí me ha gustado.
No suena a banda, son los dos hermanos con quien sea.
En eso sí estamos de acuerdo.
Hace cuarenta años grabaste Scarred But Smarter, el primer disco de la banda. Desde entonces estás ahí con Tim, haciendo felices a unos cuantos. ¿Imaginabas esto entonces?
No, claro. Recuerdo que nos sentíamos felices de poder viajar a Nashville y tocar nuestra música. Luego tocamos en el CBGB y era en plan, esto es genial. Y eso que solo aparecieron 9 personas. Por cierto, ese concierto está en alguna cinta. En fin, que no, no lo imaginé jamás.
Texto: Sergio Martos






