Hay bandas que viven instaladas en una nostalgia cómoda y otras que utilizan el pasado como combustible. Muck & The Mires pertenecen claramente a la segunda categoría. Su nuevo EP vuelve a demostrar que su fórmula sigue siendo tan directa como efectiva, una descarga de garage rock que conecta la urgencia del punk con el eco luminoso de la invasión británica. Desde su arranque, el EP deja claro que aquí no hay espacio para florituras. Canciones cortas, guitarras afiladas y estribillos diseñados para quedarse pegados a la primera escucha. La sombra de The Beatles en su etapa más primitiva planea sobre las melodías, mientras que la velocidad y la actitud remiten inevitablemente a Ramones. No es casualidad, esa mezcla ya fue señalada en su día por Kim Fowley, que supo ver en ellos algo más que un revival.
El corte que da título al EP tiene algo casi espiritual en su planteamiento, un homenaje nervioso a Roky Erickson que esquiva la reverencia solemne para lanzarse a una carrera de guitarras urgentes. La melodía engancha, pero lo que realmente manda es ese pulso acelerado que la empuja hacia delante. En «Hey Sunshine» el grupo cambia de mirada. Aquí asoma su vena más cercana a los Beatles, con un estribillo pensado para corearse en salas pequeñas y sudorosas. Es puro impacto, sin distracciones. En «Dead To Me» asoma el garage para ir a degüello, dejando para el final «It’s Gonna Be Alright», rock and roll sin condimentos ¿Y todavía les extraña que Steve VAn Zandt los considere una referencia del garage contemporáneo?
Eduardo Izquierdo






