Hay algo profundamente reconfortante en un disco como Uncommon Side Effects de Marc Valentine. No porque sea complaciente, sino porque entiende perfectamente de dónde viene y hacia dónde quiere ir. Cosa que no tantos pueden decir. En apenas media hora, Valentine se reafirma como un artesano de la melodía, alguien que no necesita reinventar el lenguaje del rock para seguir haciéndolo vibrar.
Desde el arranque con «NY UAP» y «High In The Underground», el disco deja claras sus cartas. Power pop de guitarras brillantes y estribillos inmediatos, con un pie en la new wave y otro en el pulso del punk. Lo mejor está en su aparente sencillez. Canciones directas, pero medidas al milímetro, donde cada giro melódico cuenta. «The Other Side» o «You Are The Jet» aportan ligereza, mientras «Tiger On Glass» añade algo más de nervio. Al final, Uncommon Side Effects funciona porque confía en la canción por encima de todo. Sin artificios, sin exceso, solo oficio y un instinto melódico que rara vez falla. Por no decir nunca.
Eduardo Izquierdo






