
La apisonadora punk de Upchuck hará parada en Madrid este verano, el 27 de agosto, y promete convertir a la mítica Gruta 77 en un pequeño campo de batalla emocional donde sudor, rabia y catarsis colectiva irán de la mano. El quinteto de Atlanta se ha consolidado como una de las propuestas más incendiarias del nuevo punk internacional, combinando la urgencia del hardcore clásico con una mirada contemporánea afilada y sin concesiones.
Formados por KT (voz), Mikey Durham y Hoff (guitarras), Ausar Ward (bajo) y Chris Salado (batería y voz), Upchuck beben de la tradición de nombres como Minor Threat o Black Flag, pero la reformulan con una energía que conecta con el presente. No es revival, es combustión espontánea. Su sonido es directo, crudo y sin maquillaje, pero también sorprendentemente versátil en matices y discurso.
Uno de sus grandes distintivos es el diálogo vocal entre KT y Salado, quien introduce fragmentos en castellano —como en “Plastic”—, aportando una conexión inmediata con el público hispanohablante. A esto se suma una carga lírica que aborda cuestiones sociales desde perspectivas a menudo invisibilizadas: mujeres afroamericanas, comunidades migrantes y la América contemporánea vista desde dentro.
Su reciente fichaje por Domino Recording Company y la publicación de I’m Nice Now (2025) refuerzan su estatus ascendente. Un disco que no baja pulsaciones y confirma que lo suyo no es pose, sino necesidad expresiva. Tras pasar por festivales como Coachella o Pitchfork London, Upchuck llega a Madrid para demostrar que, en distancias cortas, su propuesta alcanza cotas de intensidad difícilmente igualables.
Texto: J.F. León







