
En tiempos de macrofestivales y cifras mareantes, hay quien sigue apostando por la trinchera donde todo empieza: las salas. SON Estrella Galicia presenta su nueva temporada reafirmando una filosofía que lleva defendiendo desde 2009: el talento nace cerca, crece despacio y necesita escenarios con alma.
La edición de 2026 se traduce en cerca de cien conciertos repartidos en más de cuarenta salas y cinco países, con un cartel que combina músculo internacional y radar fino para lo emergente. Ahí conviven nombres como Black Country, New Road, Ela Minus, Alizzz o Puma Blue, junto a propuestas que crecen sin pedir permiso. Una programación que recorrerá ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao o A Coruña, consolidando un circuito que ya ha acompañado en sus primeros pasos a artistas hoy incontestables.
Pero si algo distingue al proyecto es su vocación de romper el formato. Iniciativas como Soundhood —que lleva conciertos a floristerías o lavanderías— o el inmersivo Café Berlín 360º replantean la experiencia del directo, acercando artista y público hasta casi eliminar la distancia. Y, en el horizonte, la décima edición de SON Estrella Galicia Posidonia, ese “festival para quienes huyen de los festivales”.

La llamada “emigración sonora” sigue siendo otro de sus pilares: una red que conecta escenas locales con enclaves internacionales, de Londres a Berlín o Nueva York, generando un diálogo constante entre culturas.
Al final, todo responde a una misma idea: que la música —como la cerveza que da nombre al proyecto— se disfruta mejor cuando es honesta, cercana y compartida. Y ahí, en la penumbra de una sala, sigue ocurriendo la magia.
Texto: Carlos López






