Vivos

The Unknowns – Sala Upload (Barcelona)

Hay domingos que se defienden solos y domingos que merecen ser traicionados. El boca-oreja tras su paso por la última edición del festival Funtastic Drácula Carnival empujaba a lo segundo. Salir del letargo, cruzar la ciudad, entrar en Upload con esa mezcla de curiosidad y pereza que solo se disipa cuando una banda te devuelve al cuerpo. Desde Brisbane, Australia, The Unknowns llegaban con fama de directo in your face y con un tipo de canciones que no necesitan mucho rodeo para funcionar: estribillos al grano, ritmo alto y una manera de tocar que busca el impacto antes que el adorno.

La noche, sin embargo, venía con un matiz importante. El segundo guitarrista Eamon Sandwith –que, como el cantante / guitarrista Josh Hardy, milita también en The Chats– no se había podido unir a la gira europea debido a una lesión de espalda, con lo que la banda se presentaba en formato trío. En un estilo que se alimenta de empuje y presencia, esa ausencia se nota; no tanto por lo musical, que puede resolverse con oficio, sino por lo escénico. Falta una figura más para repartir miradas, para dar esa sensación de banda grande que llena el escenario, para que haya más choque visual cuando el tema pide acelerón. A cambio, el dibujo queda más claro, más directo. El trío obliga a no esconderse y, si la cosa funciona, se percibe una honestidad inmediata.

Upload favorece ese tipo de verdad. Es una sala cercana, con el sonido a pocos metros de la cara si uno se ubica como es debido y ahí no hay margen para la dispersión. Si una banda se deshilacha, se nota enseguida; si va a una, también. The Unknowns apostaron por lo segundo y se encomendaron a ese savoir faire que parece que ya está impreso en el ADN de las bandas australianas. No inventan nada nuevo, ni falta que les hace. Lo suyo es una mezcla reconocible de punk, garage y power-pop, con el rock’n’roll como pegamento. Canciones compactas, riffs que entran rápido, coros que aparecen cuando toca y se van antes de que el tema se haga pesado.

Por debajo asoma un árbol genealógico bastante claro: el golpe seco y la concisión miran a los Ramones, pero también hay un guiño a esa tradición australiana de bandas duras y eficientes que siempre han sonado como si tocaran en un bar lleno aunque estén en un escenario: Hoodoo Gurus cuando se ponen vibrantes, The Saints cuando se ponen urgentes, The Meanies cuando aprietan el acelerador. Y, en el lado más melódico, ese brillo de power-pop que te hace pensar en Cheap Trick o sus compatriotas The Prize sin necesidad de subrayarlo.

En apenas una hora de concierto, fueron picoteando con la voracidad de un pájaro carpintero por su tríada de elepés, con especial atención a su más reciente Looking From the Outside (2025). Un material incandescente que, tocado la noche de un domingo que no fue cualquiera, sonó especialmente agradecido, quizá porque tiene esa doble virtud de pegar y enganchar: entra por la energía y se queda por las melodías.

Texto: Roger Estrada
Fotos: Marina Tomàs Roch

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda