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The Southern River Band – Razzmatazz 2 (Barcelona)

 

 

Un resurgimiento cíclico se produce cuando un fenómeno vuelve a ganar relevancia o despierta de nuevo el interés. Nunca desaparece por completo: simplemente queda en segundo plano y oculto hasta que, siguiendo un patrón casi predecible, resurge desde ese lugar donde permanecía oculto.

En el caso que nos ocupa —un estilo musical como el hard rock— se disfruta muchas veces en la intimidad y, en ocasiones, hasta da cierta vergüenza admitirlo en público. Sin embargo, cuando vuelve a salir a la luz, lo hace con fuerza, y sus seguidores que normalmente doblan la edad de la banda, se lo toman como una última oportunidad.

¿Serán The Southern River Band los elegidos para encabezar este resurgimiento? Existen varios indicadores que apuntan a que podrían serlo —shows agotados, apertura para AC/DC en Australia, entre otros—, pero aún es pronto para afirmarlo. Aunque se han consolidado como una de las bandas con mayor proyección dentro del género en Europa y Australia, su presencia en el mercado USA sigue siendo prácticamente inexistente.

Lo que sí podemos asegurar, con conocimiento de causa, es que su líder, Cal Kramer, viaja ligero de camisetas en su equipaje. Y si antes en los riders de gira aparecían los contactos de los principales dealers de cada ciudad, ahora figuran los gimnasios de referencia: los cuerpos delgados han cedido protagonismo a las abdominales. Una vez valorada su propuesta en directo, quedó claro que la pauta la marcó el cantante, imponiendo el ritmo según la necesidad y ejerciendo de líder absoluto en presencia. Eso sí, Pat Smith aportó desde el bajo el groove necesario, y no sería extraño que compartiera con él alguna sesión de pesas. Por su parte, Dan Carroll y Tyler Michie cumplieron a la perfección su papel, mostrando con claridad la calidad que atesoran y su conocimiento de cómo hacer sonar sus influencias.

Si bien “Easier Said Than Done (2025)” generó cierta duda por su enfoque más soft, quedó patente que encajaba con naturalidad en el resto de la discografía, recurriendo a él hasta en siete ocasiones: desde el arranque con “Don’t Take It To Heart” hasta el pequeño hit que supuso “Something’s Gotta Give”, pasando por el estribillo más tosco situado ya en los bises con “Fuck You, Pay Me”. Uno de los puntos fuertes del set fue, sin duda, la dupla formada por “Vice City III” y “Vice City II”, ubicadas la primera como cierre de la parte principal y la segunda como fin de fiesta. Quedó claro que, si su último disco mira a Cheap Trick, el anterior observaba de cerca a Rose Tattoo.

 

En cuanto a la actitud, se percibió un esfuerzo por adaptarse al rol del hard rock, pero los tímidos sorbos a una botella de whisky no sustituyeron la falta de sudor, de mayor interacción entre los miembros ni de un poco más de movimiento. Sin duda, ese sería actualmente su único punto débil o área de mejora, especialmente cuando el resto del conjunto funciona de manera tan sólida y satisfactoria.

 

Texto: Oscar Fernández Sánchez

Fotos: Fernando Ramírez

Un comentario

  1. Y también deberían estructurar más la actuación, para evitar tanto parón entre tema y tema. Mantener una cierta continuidad estilística tampoco les haría mal. Era como un concierto de subidas y bajadas continuas, cuando cogías el ritmo, volvían hacia el AOR el hard ochentero más descafeinado.
    Aún les falta un hervor.

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