Vivos

Suede – Cruilla Hivern / Razzmatazz (Barcelona)

Es verdaderamente curioso el hecho de que una banda del tamaño de Suede decida meterse en una sala como Razzmatazz en pleno contexto de macroconciertos, Sant Jordis y recintos cada vez más despersonalizados. Sí, hablamos de unas 2.500 personas, lo que tampoco es precisamente un aforo reducido (aunque, por cómo han cambiado las cosas, lo pueda parecer), pero la sensación sigue siendo otra: cercanía, sudor y proximidad. En este terreno, Suede siguen siendo imbatibles.

Lo primero que llama la atención es el estado de forma de toda la banda que, por cierto, suena engrasadísima y sin fisuras. Una maquinaria perfectamente calibrada, vaya. Y en el centro, claro, Brett Anderson, con su clásica camisa blanca, pitillos negros, una voz cada vez más bowiana, derroche de carisma y una actitud de animal escénico por la que no parecen pasar los años.

El arranque con “Turn Off Your Brain and Yell” y “Antidepressants” muestra a unos Suede que no quieren vivir de las rentas. Por algo sus discos de esta segunda etapa pueden considerarse uno de los regresos más sólidos de su generación (con permiso de Dinosaur Jr.). Hay músculo en el material reciente, con ese giro más crudo y post-punk que ya venían explorando en sus últimos trabajos. Suenan compactos, incluso agresivos por momentos. Aunque el público todavía reciba estos temas con algo más de distancia, no desentonan en absoluto dentro del conjunto.

Y es que en cuanto suena “Trash”, aquello se convierte en un karaoke colectivo. Anderson baja del escenario, se mezcla con las primeras filas, se deja tocar, empuja, provoca. A partir de ahí, el bloque con “Animal Nitrate” y “The Drowners” termina de encender a una audiencia que ya no se bajaría en toda la noche.

El concierto avanza alternando presente y pasado con bastante equilibrio. Temas como “Personality Disorder”, “Trance State” o “She Still Leads Me On” confirman que el repertorio reciente tiene entidad propia. Aquí se percibe especialmente el buen hacer de la banda como conjunto: los arreglos están cuidados, las transiciones funcionan y no hay sensación de relleno. Aun así, hay momentos en los que se nota una menor implicación del público en comparación con los clásicos, algo casi inevitable.

Pero basta con que caigan los primeros acordes de “Filmstar” o “Can’t Get Enough” para que el personal vuelva a activarse. Uno de los momentos más medidos (y efectivos) llega con “The Wild Ones”. Aquí la banda demuestra también su capacidad para bajar la intensidad sin perder la atención, algo que no todos consiguen en salas de este tamaño.

Este era, además, el último concierto de su gira española dentro del tour europeo. Parece ser que la noche anterior, en Valencia, Anderson acabó con la voz tocada, pero no hubo rastro de ello en Barcelona. Tampoco hubo signos de desgaste en la banda, que sigue comportándose como si cada noche fuese la primera.

Suede a Razzmatazz
25-3-2026
FOTO: MARINA TOMAS ROCH
Suede a Razzmatazz
25-3-2026
FOTO: MARINA TOMAS ROCH

Y ya en el tramo final, no hay concesiones y todo va hacia arriba: “Everything Will Flow”, “So Young”, “Metal Mickey”, “Beautiful Ones” y “Saturday Night” convierten Razzmatazz en una celebración generacional. La respuesta es inmediata y unánime. Su repertorio está conformado por himnos de una época en la que la batalla del britpop puso el foco en otros nombres, pero el paso del tiempo ha terminado por colocar a Suede en el lugar de los ganadores.

Porque, al final, lo suyo tiene mucho más que ver con la vigencia de su cancionero que con la nostalgia. Y esto es clave para comprender su importancia como banda tantos años después.

Texto: Álvaro Rebollar

Fotos: Marina Tomás Roch

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda