
Dos noches con sold out para la presentación de su último trabajo (Catalan Graffiti), la obra escrita en el lenguaje vehicular de Marc Ros y que el gran montante de sus seguidores ha recibido sin ampollas. Cierto es, que en estas dos veladas se jugaba de local, con un ambiente que respiraba ganas de reivindicar las nuevas canciones de este nuevo y notable álbum, mucho menos inmediato que sus predecesores, el cual se recomienda varias escuchas a fuego lento para que se pueda paladear en su correcta medida.
Sidonie subían al escenario con una retaguardia formada con la portada de su última obra: tipografía vinculada al clásico de comedia musical American Graffiti junto a esa berenjena que homenajea simultáneamente a The Velvet Underground y a la Trempera Matinera de la Trinca.
La recién llegada al repertorio «Sé», fue la elegida para que el show diese sus primeros pasos, que enlazaron con «Cedé» y «Me llamo Abba» buscando que desde primer minuto la sala entrara en ebullición y que explotara con la monolítica caustica de «El Incendio». Acompañados por la siempre punzante guitarra de Jordi Bastida y los teclados de Edu Martinez, los directos del trio barcelonés, ya hace tiempo que caminan solos, sin faltarle esa pequeña dosis de espontaneidad que les hace mantener el pulso. El triunvirato de Marc, Axel y Jess siguen siendo unos grandes catalizadores de sus influencias psicodélicas, servidas en ágiles burbujas para que no se haga bola, en momentos como «Portlligat», «Feelin Down» o el hipnotismo de «El Bosque».

«Et Puc Odiar Molt Més» con su aura a The Cure, fue directamente puenteada al «Just Like Heaven» de la banda de Robert Smith sorprendentemente atesorando la respuesta más discreta de la noche, para «No sé Dibujar un Perro» Marc hizo subir a un miembro del staff para que fuese pasando cartulinas con texto de la canción, homenajeando el «Subterranean Homesick Blues» de Dylan y el propio vocalista recorría la sala a hombros al ritmo de «Un Día de Mierda» en el clímax de la interacción con el público.
Para casi cerrar el tercer cuarto, Jess se vestía de “Sitar Hero” para encandilar con una reinvención y expansión del «Sidonie Goes to Varanasi», apoyado por un extra de percusión y la banda desbocada. Otro de los momentos más inspiracionales ocurría con «El Peor Grupo del Mundo» cantado por Ros solamente acompañado por su guitarra, en el centro de la Apolo con toda la banda sentados alrededor como unos espectadores más. La actuación terminaba con el público desgatillado culpa de «Carreteras Infinitas», «Fascinado», «Estáis Aqui» y «No Salgo», un repóquer al que pocos grupos pueden igualar.
Carece de rigor afirmar que Sidonie está en el mejor momento de su carrera, pero si que se encuentra en su periodo más disfrutón. Puede que otros compañeros de generación hayan conseguido mayor poder de convocatoria, pero ellos no han necesitado abrazar el funcionariado musical, han aumentado audiencia a pequeños pasos, han conseguido una comunión total con su público y que narices, es un gusto ver a una banda que se sigue rigiendo por su amistad y amor a la música.
Texto: Vicente Merino
Fotos: Marina Tomás Roch

27-2-2026
FOTO: MARINA TOMAS ROCH






