
El proyecto compartido de Raül Refree y Niño de Elche siempre ha sido una alianza cuanto menos curiosa. Son dos autores con lenguaje propio que no se juntan únicamente para sumarse el uno al otro (que también), sino para crear algo que surge de la fricción y trasciende lo puramente artístico. Cru+es, su nuevo disco y espectáculo colaborativo, se instala justo ahí, entre la espiritualidad y la carnalidad, vida y muerte, dolor y alegría, ruido y silencio. Lo que proponen, en el fondo, es una ceremonia.
En el Auditori, esa idea se entendió desde el primer momento, pues aquello no era tanto un concierto, sino una liturgia contemporánea. Esa lógica explica tanto el carácter ambient y expansivo de su origen, pues han pasado cuatro años presentando por el mundo el espectáculo, como el giro del estudio, donde, al llevar materiales a grabación, aparecieron piezas “más accesibles”. Eso sí, por supuesto, no existe ninguna narrativa de hits, y es que sus piezas parecen invocaciones, y la sala acentúa esa sensación de ceremonia. También por eso la música de este proyecto convoca influencias como el ambient histórico de Brian Eno, la electrónica pianística de Sakamoto, el filo experimental de Low, o la sensibilidad de Arthur Russell.

En este marco, Refree, con su bagaje transversal, actúa como arquitecto, organizando capas de sonido y texturas con una voluntad de movimiento, levantando atmósferas que crecen y disminuyen. La otra mitad del hechizo es la voz de Niño de Elche, que opera como elemento absolutamente central. Su manera de habitar el micrófono convierte el escenario en un lugar casi físico. Por ello tiene sentido que tantas referencias del disco vengan de la órbita de lo espiritual o lo sacro, pues aquí lo religioso no se utiliza como ornamento, sino como imaginario para hablar de lo humano y sus miserias.
Y esto es especialmente evidente cuando el proyecto mira hacia su lado más oscuro. La referencia a textos y autorías, como Ernesto Cardenal, Rilke, Péter Nádas o Yannis Ritsos, refuerza la idea de que lo que se busca es afectar, inquietar y provocar algo en los oyentes.

El directo, austero, dominado por el negro y el azul, con un minimalismo coherente con la portada del álbum, no hizo más que confirmar esa naturaleza de rito. No por lo espectacular, sino por el clima de sobriedad. Y es que el espectáculo en sí no se recordará tanto por su listado de temas, sino por el estado cuasi místico en el que instala al oyente.
En última instancia, Cru+es es la prueba de que ciertas alianzas no se dan para sumar nombres, sino para abrir territorios. Refree y Niño de Elche no se limitan a dignificar una tradición, pues en el cruce que proponen, ofrecen una experiencia única muy difícil de encontrar en tantos otros proyectos.
Texto: Álvaro Rebollar
Foto: May Circus






