
Acompañado solo de el organista Leonardo Corradi y el baterista Tony Match, el trombonista Fred Wesley tira de encanto y carisma para levantar un recital que provoca pocos aspavientos adrenalínicos y sí muchas sonrisas. Son 81 años los de Fred, y van para sesenta los que hace que debutó con la banda de James Brown. Así que tampoco pidamos lo imposible. Hora y tres minutos de recital, con buenas vibraciones y buen oficio. Puedes esperar otras cosas para un viernes por la noche, pero el plan no estuvo nada mal.
La historia de esta formación es sencilla: los tres se juntaron para rendir homenaje al pianista Jimmy Smith, famoso por haber llevado su instrumento, el Hammond B-3, al sonido del jazz, creando una fusión con el soul única y genuina. Estoy seguro de que Booker T. Jones escuchó los discos de Jimmy hasta desfallecer. En cualquier caso, el repertorio estuvo plagado de canciones de Jimmy: «House Party», «Back At The Chicken Shack», su versión del clásico «Got My Mojo Working»… Luego metieron el «Caravan» de Duke, algo de Wes Montgomery, una propia de Fred y para casa.

Seamos sinceros, el trombón no es el mejor instrumento entre los vientos de metal para ser el elemento principal; creo que Fred debió haberse acompañado de un saxo o una trompeta para crear unos pasajes un poco más emocionantes, sobre todo en los compases en los que la música derivaba hacia el funk. Pero quizás es por ello que el teclista Leonardo llevó el peso sónico del concierto, soleando e incluso acarreando los bajos con su hammond. La gente parecía salir contenta, así que todos contentos.
Texto: Sergio Martos
Fotos: Marina Tomás Roch






