
Lo hará con banda y acompañado por la australiana Tessa Fleur. Referente de la escena folk alternativa californiana, formando parte de Mapache o en solitario desde la publicación del álbum Off my Stars hace tres años, presenta actualmente su nuevo trabajo Physical Dream. Organiza la gira Hop Hop Hurrah, y las fechas son: sábado 28 de marzo Barcelona (Casa Hydra), Domingo 29 de marzo Valencia (Loco Club) y lunes 30 de marzo Madrid (Fun House). Entradas disponibles en mutick.com. Al habla Sam…
¿Podrías hablarnos de tus comienzos como artista en solitario? ¿Cómo tus letras se volvieron más personales y cómo surgió ese alejamiento del folk californiano hacia un sonido más ecléctico y cercano al soul?
Sam Blasucci: En los años previos a publicar mi primer disco en solitario se produjo una especie de tormenta perfecta que lo cambió todo creativamente. Fue una etapa de crecimiento intenso (un retorno de Saturno, enfermedades serias, la pandemia, mudanzas a lo largo del país, sacudidas internas), todo comprimido en muy poco tiempo, y eso redefinió por completo lo que quería hacer con mi música. Mi vida se volvió mucho más personal e impredecible, y mis letras y mi exploración musical siguieron ese mismo camino de forma casi inevitable. Empecé a crear cosas muy distintas a lo que hacía con mis grupos anteriores. Me sentí muy inspirado por artistas y referentes como Prince, Ingmar Bergman, Björk, Ariana Reines, Brian Doyle, Leonard Cohen o el tarot italiano antiguo. Todo apuntaba en una dirección completamente nueva, así que sentí que necesitaba crear un espacio propio para canalizarlo. El inicio fue, a la vez, muy intencionado y totalmente accidental.
Tu trabajo en Mapache con Clay Finch se basaba mucho en el diálogo musical y la amistad. ¿Echas de menos esa dinámica colaborativa al escribir en solitario o la libertad de trabajar solo te ha abierto nuevas puertas creativas?
SB: Sí echo de menos ciertas cosas de esa forma de colaborar. Me encantaba la energía de crear con un amigo tan cercano, ese intercambio constante, el ida y vuelta musical entre nosotros. Creo que encajaba perfectamente con el momento vital en el que estaba durante esos ocho años. Ahora siento una necesidad muy clara de explorar territorios internos que son difíciles de alcanzar si no me comprometo a hacerlo en soledad. Hay caminos que están hechos para recorrerse solos, y en el mío he encontrado una fuente muy profunda de creatividad, inspiración y sanación. Siento que no tengo más remedio que seguirlo por mi cuenta.

En muy poco tiempo has construido un catálogo amplio como artista en solitario. ¿Qué te impulsa a mantener ese ritmo creativo constante?
SB: Me encanta experimentar y no le tengo miedo a lo que pueda surgir. Hacer música es para mí una forma de romper barreras internas. Estoy en un momento en el que me permito divagar, perderme un poco, conectar con mis sombras, y eso está siendo muy fructífero.
Formas parte de una escena muy interesante en California, con una comunidad de músicos que comparte referencias comunes. ¿Qué papel juega ese entorno en tu identidad artística?
SB: Es curioso pensar en mí como artista en solitario cuando me doy cuenta de lo importante que ha sido siempre mi comunidad. Mi nombre está en los discos, pero debajo está toda la gente que conozco y quiero. Personas que me han inspirado, que me han apoyado, que me quieren. Siempre voy a recordar más a la gente que me ha marcado que cualquier otra cosa. Muchos amigos y familiares cercanos tocan en algunos de los discos, pero incluso los que no están grabados siguen estando ahí, grabados en el vinilo de alguna forma. En “USE”, de Physical Dream, hay un coro con varias docenas de amigos cantando coros, y es probablemente lo más cerca que he estado de tener a toda mi comunidad en una cinta.
Tus letras tienen una sensibilidad muy particular. ¿Qué papel juega lo literario en tu proceso creativo?
SB: Tengo una relación casi obsesiva con mis libros y no quiero deshacerme de ellos nunca. Los dejo en la estantería para siempre, para que me sobrevivan. Me cuesta incluso prestárselos a mis amigos, porque me resulta muy difícil soltar algo que tuve entre las manos y que me cambió. Los libros son una parte esencial de mi música. Los tengo cerca en mi habitación como recuerdos físicos, como espejos de lo que me ha ido transformando.
En tus canciones aparecen cada vez más referencias al español y a la cultura latina. ¿Cómo han influido tus experiencias en México y tu relación con el mundo hispanohablante en tu forma de escribir y entender la música?
SB: Para alguien que ama tanto las palabras, es curioso lo a menudo que se me escapan. Usar distintos idiomas para expresar amor ha sido la herramienta más poderosa de mi vida, algo necesario para llegar a partes de mí que no caben en un solo idioma. Vivir en Coahuila fue clave a nivel personal y también musical. Aprendí muchísimo y recibí mucho amor e información de los amigos y la familia que encontré allí. Me alegra mucho haber tenido esa experiencia, porque me sentiría atrapado si el inglés fuera mi única forma de comunicarme. Necesito varias lenguas para hablar, incluido el lenguaje de la música.
Physical Dream será un doble álbum, algo bastante inusual hoy en día. ¿Cómo influyó ese formato en la concepción del disco y en lo que querías expresar con él?
SB: Había escrito algo así como setenta canciones y hecho demos de todas ellas. Eran muy distintas entre sí, algunas completamente opuestas, pero no me gustaba la idea de separarlas en discos más pequeños ni de agruparlas por estilo o atmósfera. Soy así de disperso por naturaleza, y tratar de editar el álbum para que sonara menos disperso habría hecho que sonara menos a mí. Así que pensé: a la mierda, saquémoslo todo tal como es, un montón de canciones distintas que conviven juntas en un mismo disco.
Tu nuevo disco incluye referencias a la protesta política. ¿Cómo estás viviendo este momento tan reaccionario y qué papel crees que puede jugar la creación artística como forma de resistencia?
SB: Vivir en un clima político tan convulso y en derrumbe me paraliza a veces. Reflejarlo a través del arte es como creo flujo y me descongelo. Aunque no creo que los artistas posicionarse políticamente tenga un efecto directo sobre los políticos, sí creo que el artista tiene que ser fiel a sí mismo, y eso incluye la verdad de lo que estamos viviendo y lo que veo. Es solo una faceta más de todo lo que escribo. La política forma parte de la vida, pero no es la vida entera. Me gusta incluir esos temas en mi música porque tengo una comunidad implicada en todo eso, y quiero estar con ellos en ese nivel. Cantarlo y crearlo dentro de un marco musical refuerza esas ideas dentro de mí. Es simplemente usar mis ojos, mi cabeza y mi música para procesar la experiencia de vivir dentro de este sistema político. Siempre voy a expresar lo que creo que es justo y lo que me apasiona.
Los vídeos que has lanzado como adelanto comparten una estética muy consistente y parecen formar parte del universo del álbum. ¿Qué papel juega lo audiovisual en Physical Dream y cómo trabajaste esa parte visual?
SB: Nicole Hawkins es la cineasta principal con la que he colaborado, aunque también he trabajado con otros artistas de vídeo que me encantan. Con Nicole hay una química y una fluidez alrededor de nuestras visiones creativas que hace que el proceso juntos sea eléctrico, aunque ella es claramente la mente maestra en lo que respecta a los vídeos. Me gusta usar los vídeos como un instrumento más de la canción. Una capa extra de color para darle vida a la pieza.
Será la primera vez que actuéis en España. ¿Qué puede esperar el público de estos conciertos?
SB: Que vamos a estar muy emocionados, muy felices y … llenos de vino.
Texto: Alfred Crespo






