Encuentros

 Isma Romero, tira más que afloja

Se reinventa el valenciano, tras un parón demasiado largo, quizás por la pandemia, y tras superar recientemente la treintena. Comenzó con fuerza a mediados de la pasada década grabando un par de destacados discos para Warner Music que no tuvieron el éxito al que parecían apuntar con su rock en castellano que bebía de clásicos como Los Rodríguez, Gabinete Caligari, Los Ronaldos o Andrés Calamaro.

Trabajó con prestigiosos músicos y productores como Candy Caramelo, José Nortes, Paco Salazar o José Bruno. En el nuevo disco, «Tira y afloja» (Universal 2026), destaca la colaboración de El Twanguero y en su compañía y en algún tema más, añade sonoridades de aires más latinos aún. Hablamos con él sobre el nuevo disco y los cambios producidos en su vida y sus canciones.

¿Qué ha pasado con tu vida en estos últimos años que has estado un poco desaparecido de los medios?

Más que desaparecer, me permití parar. De cara al exterior fue casi un año y medio sabático; de cara a mi vida real fueron dos años muy conscientes. Venía de más de una década encadenando disco, gira y lanzamiento, y sentí que no había ninguna urgencia por hacer otro disco si no era desde la calma.

Ese paréntesis también me permitió darme un lujo enorme: seguir viviendo de la música sin estar corriendo todo el tiempo. He montado mi propia agencia creativa, El Arte de Hacer Canciones, donde produzco y formo a nuevos talentos, he compuesto para otros artistas, he compuesto mucho, he tocado en proyectos que me apetecía retomar simplemente por el placer de hacer música, sin más presión que la de disfrutarla.

Y, por encima de todo, he levantado el proyecto más importante de mi vida, que es formar mi familia. Ahora volvemos con disco nuevo y gira, y la vida sigue, afortunadamente.

Tenemos que hablar del último tema de adelanto del nuevo disco. Con los aires a bolero y más sonoridades latinas de ‘Justo y Necesario’, ¿era necesaria la aportación de la magnífica guitarra de El Twanguero?

No solo necesaria, era inevitable. El Twanguero estaba en la canción desde el mismo momento en que nació. Somos amigos desde hace muchos años; grabó en mi primer disco y, de hecho, cuando llegué a Madrid viví en su casa mientras él estaba de gira por el mundo… fue incluso mi casero.

Le tengo un cariño enorme, pero también una admiración y un respeto musical absolutos. Para mí es uno de los grandes guitarristas de nuestro tiempo. Llevo siguiendo sus discos instrumentales desde que era un chaval y ahora tengo la fortuna de contar con él en un par de mis discos. Eso, sinceramente, es todo un honor.

Supongo que habrá sido un orgullo para ti su aparición, pero también me ha llamado la atención ese final más salsero que es una gozada. ¿Te gustan también la Fania All Stars o el primer y más latin-rock Santana?

Totalmente. La salsa de la Fania All Stars tiene un magnetismo imposible de ignorar: la energía de Johnny Pacheco, la contundencia de Willie Colón, la voz de Héctor Lavoe… es una universidad emocional y rítmica. Y luego está el primer Santana, donde ese latin-rock se mezclaba con blues, jazz y psicodelia; lo que ellos hacían en los 70 era abrir ventanas hacia mundos que antes parecían separados.

Siempre he tenido una querencia por la música latina en todas sus formas, y creo que eso se nota en mis discos: canciones como El Carnaval, Cerca del Corazón o Mala Idea ya tenían ese tinte, y ahora trato de que se filtre de nuevo con respeto y ganas de que la música respire.

Desde tu debut hace más de una década  con “Antes De Que Esté Prohibido” quedó claro que te gusta cuidar mucho los estribillos de tus temas. Ahora, destacan pronto, por ejemplo, los de ‘Vuelo’, ‘Yo Estaré’ o ‘Defraudado’. ¿Satisfecho con estos y otros diseminados por las 10 nuevas canciones?

Cuando compongo un tema no pienso en los estribillos: pienso en la canción. Esa es la verdadera pregunta que me hago. A veces el estribillo llega solo, otras veces no llega… y no pasa nada. Para mí, lo importante es que la canción funcione, que tenga verdad, y que cada parte cumpla su papel. En este disco, como en todos los que he hecho, los estribillos están ahí porque tenían algo que decir.

Dijiste en su momento que la primera banda que te marcó fueron Los Rodríguez, pero en temas como ese ‘Vuelo’ o ‘Mejor Será Dejarlo Así’, parece que también has seguido con detalle la trayectoria de Andrés Calamaro…

Por supuesto. Andrés Calamaro y Ariel Rot han sido influencias increíbles para mí. También están Gustavo Cerati, Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Coti, León Gieco… Todos ellos me enseñaron diferentes maneras de acercarse a la canción, de combinar texto y música.
Cada uno de estos artistas tiene un universo propio, y de alguna manera todo eso se filtra en mi música, en cómo construyo melodías y cómo cuento mis historias. Al final, las canciones son escombros de otros artistas, y todos vamos reciclando en la historia y en el tiempo.

En ‘Kokagram’, sin embargo, pareces más cercano a los mejores temas de Ariel Rot en solitario. ¿Es otro nombre de referencia para ti?

Muchas gracias por el piropo, para mí es un honor que hayas percibido ese tinte. Y, por supuesto, Ariel Rot es una referencia para mí: su manera de combinar melodía, fraseo y actitud siempre me ha inspirado, tanto en los temas que hace en solitario como en todo lo que ha aportado a la música española y latina.

Luego está esa letra, y algunos otros fragmentos de otras del disco, que parecen enjuiciar ciertas costumbres de la sociedad actual. ¿Tú también estás un poco harto de las redes sociales y de las pantallas?

Entiendo el mundo actual, pero no comparto muchas de las corrientes nuevas porque no se sostienen bien junto a mis valores y mi ritmo de vida. Realmente tengo redes sociales por obligación profesional: vivo de la música, de producirla, de crear… mi trabajo es crear, no vivir pendiente de likes o métricas.
No significa que esté atrapado en la necesidad de aprobación externa ni en la “dictadura” de los números o ciertos estándares sociales. Cuando era más joven, podía estar más enfocado en generar contenido constante, pero hoy mi vida tiene cosas mucho más sabrosas e interesantes que las redes. Por eso comparto solo parte de mi vida, y sobre todo, mi música.

Todos los temas oscilan entre los 2 y los 4 minutos de duración. ¿Te gusta ir al grano con música y con las historias que nos cuentas en las canciones?

No me había fijado mucho en la duración; eso lo ha decidido la canción. Sí es cierto que es un disco que va “al tiro y afloja”, directo y sin rodeos… y con un poquito de humor incluido.

Además de El Twanguero han trabajado contigo en las mezclas y otros apartados del acabado del disco varios técnicos con premios Grammy y muchas nominaciones. ¡Vaya lujo, no! ¿Se nota mucho este trabajo en el sonido final?

Sí, desde 2018 me han estado mezclando y masterizando los discos Felipe Guevara y Carlos Carbonell, auténticos genios en sus campos. La verdad es que estoy muy contento con el sonido final: todo está en su sitio, con claridad, fuerza y calidez, y eso permite que las canciones respiren exactamente como queríamos.

Por supuesto, Juan Guevara, que también es productor de este disco, me ha dado la oportunidad de trabajar codo a codo con él y ser parte de la producción. Ha sido un lujo: hemos currado mucho, he aprendido muchísimo y llevo años trabajando con él. Siempre ha confiado en mí y en mis canciones, tratándome como uno más de la familia. Gracias a él, y a Felipe y Carlos, el disco suena increíble y mis ideas han podido tomar forma tal como las imaginaba.

Me ha encantado una cuasi balada como ‘Mejor Será Dejarlo Así’. No veo en créditos, pero parece que hay por ahí algunos coros femeninos. ¿Es así? Aprovechando el título de este destacado tema, ¿te ha costado dar el disco por finalizado o querías mejorar las cosas una y otra vez y, de ahí, el amplio tiempo transcurrido?

En los coros soy yo mismo haciendo la voz aguda, por eso no aparece en los créditos como coros femeninos: es mi segunda voz elevando la melodía. Hemos trabajado muchísimo: grabando instrumentación, guitarras, arreglos… cuidando cada detalle hasta sentir que estaba listo.

Apreciamos también buenos coros (¿femeninos?) y toques de Bossa nova brasileña en ‘Ni Siquiera Me He Movido’. ¿Parece que tus gustos si se han movido en tu trayectoria musical?

Sí, en este tema hay una corriente un tanto brasileña, con una armonía muy chula y algunos intercambios modales en el estribillo que le dan un color muy guay. La voz femenina de los coros es mi amiga y artista Bely Basarte. Ella se une al disco sin ningún tipo de pretensión de colaboración o featuring: simplemente como amiga aporta su parte musical en la canción, cantando el coro conmigo. Cuando estaba componiendo la canción, la tenía en la cabeza. Además, la canción tiene riffs que me recuerdan a McCartney y una mezcla de texturas muy Beatles, así que ahí confluyen muchas influencias que me encantan. Pero, sobre todo, creo que suena personal y auténtica. Ese aire brasileño, esa cierta querencia latina, aporta un color que me encanta y con el que estoy muy contento.

Parece que también le has dado bastantes vueltas a las letras de las canciones. ¿Qué nos has querido contar con ellas en plan un poco general?

En una sociedad cada vez más automática y alejada de su esencia vital, el álbum hace una crítica a la mala gestión del mundo digital, la vida frenética, la multitarea que desempeña un artista, la competencia social y la evolución del ser humano. Todo ello con un tono optimista, bromista, directo, reflexivo, caótico y realista.

¿Cómo explicas tu trayectoria a través de los sellos con los que has trabajado?

Todo en la vida pasa por una reformación, y en este caso venía de varios años de cambios. Mis primeros discos los edité con Warner; los siguientes ya fueron con un sello independiente, sin anestesia, con la oficina de Rosa Lagarriga, RLM. Este disco he seguido la misma sintonía de forma independiente, porque al final las multinacionales no aportaban lo que yo buscaba a nivel de valores, canciones y tiempo. Quería hacerlo con calma, con tranquilidad.

Afortunadamente, me he podido gestionar todo con un equipo estupendo. He tenido la suerte de que Johnny Walker se sumara como marca a la producción ejecutiva, y yo también soy productor ejecutivo del disco, así que he podido permitirme esa libertad. Me gusta tener el control de mis canciones. Es un disco en el que realmente he crecido como músico, y sobre todo, lo he disfrutado. Y, como todo en la vida, las cosas pueden dar muchas vueltas; quién sabe qué me pueda interesar en el futuro. Pero este disco tiene ese “tira y afloja” que, creo, resume perfectamente todos estos años. Finalmente, Universal ha mostrado interés y lo hahn editado bajo su sello, lo cual me hace muy feliz.

Es sacar el disco y comenzar a presentarlo en directo. ¿Qué esperas de dicha gira, qué formación te acompañará  y qué nos puedes decir para animar a la gente para que acuda a dichos conciertos?

Arrancamos la gira como siempre, recorriendo gran parte de España, tanto en formato acústico como con banda completa. La cita más señalada será el 11 de abril en la Sala Movistar de Madrid, con invitados de lujo, celebrando mis 12 años de carrera: un repaso de mis canciones hasta ahora, junto con la presentación oficial del nuevo disco. Valencia también tendrá su gran cita en la Casa de la Mar. Serán dos fechas de celebración muy especiales, con mucha música, energía y emociones compartidas.

Si vienes, prepárate para disfrutar de canciones nuevas y viejas, momentos acústicos íntimos y la fuerza de la banda en directo: una verdadera celebración de esta década de carretera.

 

Texto: Txema Mañeru

Fotos: Sofía Lecea

 

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