
Volumen alto, ruido y melodías: con este tridente como vértices de su credo, la banda castellonense Falsonueve presenta la reválida del siempre difícil segundo disco tras la buena acogida dispensada a Unión de hecho (Sweet Grooves Records, CGTH Records y Hold Your Ground Records, 20203), una rodaja que conjugaba furia y sensibilidad, zapatilla y calma tensa, himnos para asaltar los cielos y medios tiempos para lamerse las cicatrices.
Si para su prometedor debut, Pablo Beltrán (voz, guitarra), Juan Mañas (bajo, coros) y Saül Herrero se trasladaron a los estudios Ultramarinos Costa Brava de Santi García en Sant Feliu de Guíxols, para Nuevas decepciones (Radix Records) han cantado aquello de ‘hogar, dulce, hogar’ encerrándose con el productor Raúl Artana en los Rockaway Studios de Gabriel “Coky” Ordóñez, toda una institución del punk estatal como miembro de Shock Treatment, Depressing Claim y Los Reactivos.
Ese veloz ADN punk castellonense fluye por las melodías de Falsonueve, un trío que también hace buen uso de influencias de bandas foráneas que aúnan con brío emoción y riffs, como Hüsker Dü, Dinosaur Jr., Jawbreaker, Sugar u otras que nos cita el propio Beltrán en esta charla que sirve como antesala a la presentación del álbum el próximo 28 de marzo en la sala Because de Castellón, acompañados por Cabestro.
Conciso y vibrante, con una pegada sónica de categoría y unas letras que van al grano con la franqueza de un confidente y la precisión de un escalpelo, Nuevas decepciones contiene diez refulgentes melodías y la dosis exacta de ruido para que estos tres amigos quieran seguir tocando alto hasta el próximo disco.
Lo primero que llamó mi atención al recibir el disco fue la decisión de no superar los 30 minutos y rebajar de las doce canciones del debut a diez. ¿Esos sub-30 como horizonte mental fueron una decisión meditada, menos es más? ¿Algún álbum por debajo de los 30 que os flipe en ese sentido?
Queríamos acotar al máximo, que el precio de cada canción por entrar en el disco fuera alto; así que al final se quedaron cinco o seis fuera. También buscábamos que el disco se pudiera escuchar del tirón y pensamos muy bien el orden de las canciones para que fuera una escucha agradable. Siempre hemos tenido especial predilección por los discos de diez canciones, nos parece un número muy bonito. Mirando por el número 10 más que por el minutaje, tendríamos ni más ni menos que Candy Apple Grey de Hüsker Dü, Copper Blue de Sugar, Nebraska de Bruce Springsteen, From the Lion’s Mouth de The Sound, Super 8 de Los Planetas o, más actual, Rat saw God de Wednesday.
En un principio barajasteis dos títulos, Nuevas decepciones y Absolutamente nada. ¿Qué os llevó a decantaros por el primero; quizá su ironía bajonera encaja más con el espíritu del álbum que el fatalismo maximalista?
Creemos que elegimos bien porque, como dices, Nuevas decepciones, con todo el trabajo acabado es un título que le va muy bien al disco. Pero, para ser honesto, la decisión entre estos dos nombres se hizo con el más justo de los sistemas: ¡un sorteo a cara o cruz!

En ese sentido, las letras muestran un paso decidido hacia una mayor sinceridad con vuestras emociones. ¿Mostrar más claramente vuestras inquietudes —ya sean trazos de disconformidad, hartazgo o, también, alegría— como vía para sentir las canciones más vuestras, más reflejo de quienes sois ahora?
Siempre hemos intentado ser sinceros con nuestras emociones, pero hace años era una sinceridad quizá maquillada con metáforas bastante cerradas o directamente despotricando de manera un poco gratuita por momentos. Creo que hemos conseguido ser directos cuando toca de una manera más elegante y ser también poéticos cuando procede, pero sin que suene artificial ni pretencioso. Supongo que la edad influye bastante en ambos enfoques.
Creo que el artwork refleja bien la radiografía biográfica de las canciones, con esos retales de estampas pretéritas de una infancia feliz, inocente, todavía sin decepciones. ¿Cómo fue el proceso de plasmar todo eso en el diseño?
Aquí la auténtica artista es la persona que siempre se encarga de todo el arte de nuestros discos, que es nuestra querida Silvia Rojas del estudio creativo Get Me. Fue quien sacó el concepto creativo del artwork y quien nos pidió fotos de nuestra infancia / adolescencia. Nuestro único mérito en esto fue proporcionarle el material y fiarnos al 100% de su criterio. Nos gustó mucho cuando vimos cómo plasmó eso que comentas: la portada es la inocencia pura y a partir de ahí vas viajando hasta el momento actual con todo lo que conlleva crecer.
Sobre «La gran ciudad» que es Castellón de La Plana podríamos estar horas hablando, pero me gustaría abordarla desde dos vertientes. Primero, a nivel personal, cómo ha evolucionado vuestra relación con la ciudad desde la adolescencia hasta pasados los 40… ¿Realmente maldecís el momento en que no huisteis de ahí?
Lo que intentamos hacer con esta canción, de una manera bastante irónica, es una llamada de atención a la típica manera de pensar de ciudad de provincias de “somos los mejores”, con cero autocrítica. Sin autocrítica es imposible avanzar en nada y en Castellón se tiende a ser un poco ombliguista en este sentido. Es una apreciación social más que un odio a la ciudad en sí.
De hecho, contestando a tu pregunta, ya entrados en los 40 creo que Castellón es un lugar maravilloso para vivir. La playa y la montaña están a 10 minutos en coche y puedes ir andando a todas partes. Y culturalmente ahora tenemos bandas jóvenes muy guays –y otras mayores–, colectivos como Underground Revolution, Ni Idea o Niu de Còlbies programando en el Terra y en el Because. El ciclo SONS programando en el teatro del Raval. El EACC también tiene una programación artística mensual muy ecléctica, con eventos como el festival de autoedición Tragapinyols… ¡Al loro, que no estamos tan mal!
En segundo lugar, me gustaría saber vuestra visión de la escena local: desde los efervescentes años 90 que vivisteis siendo unos chavales, cierto tránsito por el desierto que vivisteis cuando formasteis Balloon Flights y montasteis el BIF Festival y esta nueva efervescencia musical y cultural a nivel underground con bandas jovencísimas que gravitan alrededor del colectivo Curry Cvlt, como Ortopedia Técnica, Perfecto Miserable, Ataúdes Merche…
Esta nueva hornada se podría definir como un soplo de aire fresco, una brisa que de repente entra en la habitación y quita por unas horas el olor a naftalina. Maravillosa. Aquí se vivieron muy buenas épocas en los años 90 y principios de los 2000 con la sala Ricoamor y No Tomorrow Records y, ya entrados los 2000, con la sala Four Seasons.
Nosotros crecimos ahí y estamos muy contentos de haber podido disfrutar de tantos conciertos guays y tantas noches épicas. Sin ir más lejos, recuerdo un aniversario de No Tomorrow Records hace muchos años, un jueves épico en el Four Seasons con The Magnolias, la mítica banda de Minneapolis. Fuimos a currar prácticamente de empalmada al día siguiente… Obviamente, no llegábamos a los 30 todavía. [risas] Esa era nuestra época, ya ha pasado y ahora le toca a la juventud tirar más del carro.
Habéis comentado que las guitarras de esa canción están inspiradas en los icónicos rasgueos y riffs de Bob Mould. ¿Por qué creéis que canciones escritas por él a lo largo de los años, en distintas etapas de su trayectoria ya sea con banda o en solitario, suenan igual de emocionantes e infalibles hoy como hace 20, 30 o 40 años?
Todos en Falsonueve somos muy fans de Bob Mould. A nivel personal, con Hüsker Dü me pasó por primera vez que, aparte de los ganchos melódicos de los estribillos, me estaba fijando en los ganchos melódicos de las guitarras. Me enamoré perdidamente de esa manera de tocar la guitarra. Supongo que el hecho de percibir que el sonido de la guitarra es tan importante como la melodía de voz de un estribillo es lo que hace que no te puedas resistir a escuchar sus canciones sin parar.
“Viviremos, fallaremos / pero al menos, amigo, lo intentaremos”. Esa es la clave, ¿no? En la música, en el curro, con tus amigos, con tu pareja… ¿Sentís que a pesar de las nuevas decepciones que pueden surgir, la estabilidad –juntos como banda, cada uno por su lado a nivel sentimental– ayuda a encararlo todo con otro ánimo?
¡Si! Esa frase resume muy bien el secreto para combatir la frustración. Ahora, en casa del herrero, cuchillo de palo…[risas]. La estabilidad es, sin duda, clave para todo. Para tus relaciones familiares y de amistad, para la relación contigo mismo e incluso para la creatividad. Es absolutamente falso que para hacer buenas canciones o buen arte tengas que estar hecho una mierda y jodido. De hecho, con los años te das cuenta de que es justamente lo contrario. Nos han vendido muchas motos de este tipo en el mundo de la música y del arte en general que son mierda pura porque básicamente son mentira.

No os voy a pedir que me digáis quién teníais en mente al componer «Un mensaje nuevo», pero sí que me digáis cómo os quedó el cuerpo después de grabarla.
Mantengamos la magia de la canción para que cada persona pueda elegir el disparo. [risas] Grabamos las partes instrumentales bastante rápido y obviamente nos dejamos la parte vocal para el final de la grabación. De hecho, fue lo último que hicimos del disco por si perdía por completo la voz. Ese día, tras una semana ya totalmente abstemia, llegamos al estudio sobre las 10 de la mañana con una botella de pacharán, esperamos a que Raúl adelantara trabajo de edición de pistas y cuando consideramos que ya era una hora en la que la garganta empieza a responder, la grabamos. En 10 minutos tuvimos todas las voces. Fue bastante intenso expulsar toda la rabia que llevas dentro en tan poco tiempo. Después rematamos la botella de pacharán mientras escuchábamos el disco y nos fuimos los cuatro a celebrar que habíamos acabado y que había ido muy guay. Así que el cuerpo se nos quedó deluxe.
Hablando de la grabación con Raúl Artana, para este disco habéis vuelto al hogar, a los Rockaway Studios, un estudio que conocéis bien. Más allá de sentiros como en casa, ¿qué diríais que hace especial a los estudios fundados por Coky Ordoñez y cómo fue la sintonía y el extraer lo mejor de las sesiones con Raúl?
Rockaway ha sido nuestra casa desde siempre. Sin Coky y sin su hermano Javi, Balloon Flights probablemente no hubiéramos pasado de nuestra primera demo. No solo por el hecho de grabar o editar un disco, sino por un apoyo sincero y totalmente desinteresado. Les queremos mucho. Unión de Hecho decidimos ir a grabarlo con Santi porque era una espinita que teníamos clavada y nos la queríamos quitar. Además, después de tantos años grabando en Rockaway con Balloon Flights, necesitábamos un cambio de aires.
Este segundo disco lo queríamos grabar tranquilos en casa, con paciencia y qué mejor sitio que Rockaway para hacerlo. Con Raúl ha ido de diez, nos conocemos de toda la vida y tenemos un sentido del humor bastante parecido, así que ha habido un ambiente inmejorable. Si a esto le sumamos que es un auténtico máster de la producción, que tiene paciencia para dar y tomar y un buen ojo psicológico para manejar guay situaciones frustrantes que se puedan crear durante la grabación –es guitarra y voz de los míticos Puk2–, podríamos decir que ha sido la persona perfecta para grabar Nuevas decepciones. Recomendamos encarecidamente pasar por sus manos.
Habéis vuelto a confiar Santi y Víctor García para co-producir y mezclar el disco. ¿Qué tiene esta dupla de hermanos que os hace repetir con ellos? ¿Cuál diríais que es el ‘García touch’?
Tienen mucho talento y una magia especial para plasmar el sonido. El ‘García touch’ podría ser la calidez con la que suenan sus trabajos; es como si te arropara una manta en medio del frío invierno. [risas]

Volviendo a las canciones, Robert Pollard y Artur Estrada esbozarían –¿esbozarán?– una sonrisa al escuchar «Menos es tanto». Ese xilófono encaja con la idea de la letra, ¿no? Apreciar lo sencillo, la belleza de lo pequeño. Apetece verano ya…
Tal cual, esa es la imagen que quiere la letra de la canción: una sobremesa de verano con personas a las que quieres y ser capaz de apreciar ese momento sin importar cómo sea el lugar donde estés. Y, por supuesto, la inspiración sónica bebe de Nueva Vulcano –la cadencia, la letra y el xilófono– y Guided by Voices –las guitarras y el feeling. Si Artur y Robert esbozaran una sonrisa al escucharla, feina feta.
“¿Cree de veras que hay algo en su cabeza que no funciona bien?” Ese insert de Alguien voló sobre el nido del cuco funciona a la perfección en «Misántropo». En línea con esa honestidad emocional que comentaba antes, ¿se agradece que hoy en día pueda hablarse más abiertamente de los padeceres de la salud mental? ¿Cómo anda últimamente vuestra relación con el soniquete de la “puta cabeza”?
Flipamos cuando detectaste el extracto y su procedencia porque nadie nos lo había comentado aún. Que hoy en día se pueda hablar abiertamente de salud mental es muy positivo. En los últimos años, algunos de nosotros hemos tenido achaques relacionados en mayor o menor medida con la ansiedad. Yo, por ejemplo, cuando canté por primera vez en el local esta letra, que es de Juan, me sentí inmediatamente identificado porque justo estaba saliendo de una época mentalmente complicada. Poder hablar de esto sin la estigmatización que conllevaba hace años es muy positivo.
Con una canción titulada «El retorno del Jedi» es inevitable que os pregunte por vuestro ranking de la saga. Y podéis incluir Andor, sí. Y argumentadme el porqué de vuestra favorita…
Como friki oficial de Star Wars en la banda daré el ranking. Obviaré series y spin offs y dejaré fuera las tres últimas. Allá va, de mejor a peor: El Imperio Contraataca, Una Nueva Esperanza, La Venganza de los Sith, El Retorno del Jedi, El Ataque de los Clones y La Amenaza Fantasma. Qué voy a decir de El Imperio Contraataca que no se haya dicho ya. Además de ser la mejor de saga, es una de las mejores películas de aventuras de la historia: el planeta Hoth, el planeta Dagobah, Yoda, el romance de Han y Leia, la revelación de paternidad, Lando Carlrisian, Bobba Fett, la congelación en carbonita de Han Solo… Insuperable.

El próximo 28 de marzo presentáis oficialmente el disco en casa, en la Because. A pesar de los años que lleváis tocando en vuestra ciudad, ¿sigue generando un cosquilleo especial subir a tocar ante tantas caras conocidas?
Siempre que subimos a tocar, sea donde sea, está ese cosquilleo; si no estuviera hace años que hubiéramos abandonado. Aparte, ese día es más que un concierto: es un encuentro y una fiesta con amigos y familia.
El 11 de abril actuáis en la sala A Pousada da Galiza Imaginaria, en Boiro, en el marco del fiestón de 17 aniversario que ha vuestro sello Radix Records y en el que también tocan compañeros como Mentah, Feed The Pet y The Coldest July. ¿Habladme de cómo os agasajan por esas tierras norteñas cuando vais allí a tocar?
Tenemos una relación especial con Galicia desde la época de Balloon Flights. Todo empezó cuando hace 10 años montamos unas fechas conjuntas con Klute –la anterior banda de Juli y Car de Mentah– y nos hicimos muy amigos. A partir de ahí, conocimos a la peña de CGTH Records y a nuestro querido Hermo de Hold your Ground Records. Con Car y Juli hemos vivido muchísimas aventuras, muchísimas fiestas locas. Tienen una manera de ver la música y la vida muy parecida a la nuestra. Les queremos mucho.
Fruto de unas fechas que hicimos con ellos en Coruña y Ferrol hace un par de años conocimos a Manu y Nati de Radix y la conexión también fue instantánea. Aparte del respeto que les tenemos por la labor que hacen con el sello y de su respeto a nuestra música, conectamos por las mismas razones que conectamos con Mentah. Las buenas razones. Siempre es un placer volver a verlos y esta vez tenemos muchísimas ganas porque la juntada va a ser épica. Emoostock.
Y el 25, dos días después de Sant Jordi, nos veremos en Barcelona, en la Sala VOL, compartiendo escenario con vuestros amigos de Serpent. Alineación de lujo, ¿no?
¡11 de gala! [risas] Otra razón para ir a Barcelona es para veros a ti, a Benavides y a los amigos de Serpent. Fran, su guitarrista, es de Castellón, muy amigo nuestro; iba a mi colegio y nos montó el primer concierto a Balloon Flights en 2004. Cómo puedes observar el rock para nosotros no se concibe sin la amistad. Si no es así, por favor, que nos devuelvan el dinero.
¿Algo más que queráis añadir, algún mensaje para el ruterío que esté leyendo estas líneas?
Simplemente daros la enhorabuena por el trabajo que hacéis con la revista y al ruterío analógico por aguantar ahí en estos tiempos donde lo que huye de las pantallas es más importante que nunca. Keep on rockin!
Texto: Roger Estrada
Fotos: Frank Dana (promocionales) y María Manuela Valls Miró (directo)







