Discomático

Los Huéspedes Felices – Espacios Temporales (Clifford Records)

Espacios temporales, de Los Huéspedes FelicesLo mío con Los Huéspedes Felices viene de lejos. De muy lejos. Allá por los noventa, cuando uno hacía sus pinitos como cantante, afortunadamente abandonados para sus oídos, llevamos en el repertorio, puntualmente, una versión de «Cada Día» de los coruñeses. Una canción que me sigue pareciendo hoy, una de esas joyas escondidas del pop nacional. Gracias a ellos, incluso acabé actuando en el Felipop. Desde entonces no he dejado de seguirles, a pesar de que su estilo, poco a poco se ha ido separando de lo que más escucho habitualmente, nunca he dejado de tener un espacio para ellos. Cosa que, dicho sea de paso, me pasa con bastantes bandas. Que uno no solo le da al Americana. Porque, a los escribas, también nos hacen eso que tanto molesta a los músicos: etiquetarnos. Aunque esas son otras guerras. El caso es que, tras casi diez años de espera, estamos ante un nuevo disco de nuestros alegres inquilinos.

En un panorama musical que premia la inmediatez y el impacto fugaz, Los Huéspedes Felices siguen moviéndose a otro ritmo. Desde hace décadas, la banda de Fene ha construido una discografía dispersa pero fascinante, hecha de pequeños tesoros pop que aparecen cuando menos se espera. Y este Espacios temporales llega tras un largo silencio discográfico y confirma que su universo creativo permanece intacto: psicodelia luminosa, melodías delicadas y una imaginación musical que parece funcionar al margen de las modas.

El disco reúne diez canciones y unos cuarenta minutos de música en los que el grupo vuelve a demostrar su capacidad para convertir el pop en un territorio abierto a la fantasía. «El mundo sigue» o «Girando alrededor» condensan su faceta más melódica, mientras que piezas como «El gran ausente» o «Si ayer fuera hoy», que supera los ocho minutos, se abren a desarrollos más atmosféricos y contemplativos ¡A mí, que cada vez me gustan menos los temas largos! Aunque a ellos se lo perdono todo por esa sensación de libertad que envuelve todo el disco. Trabajos como este recuerdan esa condición casi artesanal de algunos géneros que es precisamente parte de su encanto. Así que siempre hay en mi casa una habitación para estos huéspedes, aunque lleguen cuando menos se les esperaba.

 

Eduardo Izquierdo

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda