
Los más simplistas pueden pensar que el éxito de los canadienses se debe a un solo tema; vaya, que son una banda de un solo hit, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que la canción «In Hell I’ll Be in Good Company», que sigue sumando millones de escuchas y visualizaciones del clip, y su tono divertido y desenfadado, acompañado por el bailecito de marras, tiene una gran parte de culpa del estatus que han alcanzado, pero reducir a The Dead South a esos minutos musicales es un error mayúsculo.
Su capacidad para actualizar y teñir con una pátina de contemporaneidad la música de raíces es un hecho que han demostrado desde sus inicios, allá por 2012. Partiendo del folk, el country y el bluegrass, han conseguido un estilo propio que, inspirado por un espíritu casi punk (alguno de sus miembros incluso se ha declarado ferviente fan del heavy metal), ha llevado al siglo XXI la iconografía propia del género: ese imaginario norteamericano de la vida salvaje en la naturaleza, las canciones sobre asesinos y asesinatos o el pecado y la redención. Todo ello, bañado por un sano y necesario sentido del humor, da como resultado unos discos más que disfrutables y unos conciertos de los que sales con una sonrisa de oreja a oreja y las pilas cargadas para unos cuantos días.
Tras su visita en 2022, vuelven para presentar su último álbum, Chains & Stakes, con sendos conciertos en Madrid (26 de marzo, La Riviera), Valencia (28 de marzo, Auditorio Roig Arena) y Barcelona (29 de marzo, Razzmatazz).
Manel Celeiro
Foto: Live Nation






