Vivos

Sharp Pins – Sala Aclam (Barcelona)

Cartel de entradas agotadas en la ACLAM para tres chavales de Chicago que apenas superan los veinte años. El lugar no podía ser más adecuado: esta peculiar sala que es a la vez museo de guitarras y motos resultó el escenario perfecto para Sharp Pins, que llegaron a Barcelona con las maletas cargadas de power pop y una actitud que habría hecho las delicias en cualquier local del Swingin’ London de 1965.

El trío formado por Kai Slater (guitarra y voz), Joe Glass (bajo) y Peter Cimbalo (batería) graba discos lo-fi en dormitorios con equipos vintage, pero en directo se transforman en una apisonadora eléctrica. Una auténtica y humeante máquina de facturar un rock’n’roll genuino y que guarda respeto a la tradición. Su último trabajo «Balloon Balloon Balloon» confirma que tienen canciones de sobra, y Barcelona lo agradeció con una sala a rebosar.

Lo primero que salta a la vista es la puesta en escena. Slater y Glass enfundados en camisas y chaquetas sesenteras impecablement entalladas, como si acabaran de salir de una boutique de Carnaby Street. Pero el verdadero espectáculo visual lo ofreció Peter Cimbalo tras los parches: maquillaje, estética glam y una presencia escénica ambigua que añadió teatralidad al conjunto. El chaval aporreaba la batería con la furia de Keith Moon pero con el glamour de Jerry Nolan.

Sin presentaciones ni dilaciones, arrancaron directo con «Circle All The Dots» y el público ya no paró de mover el esqueleto. El sonido era denso, saturado, con guitarras que parecían salir del Marquee en 1966 y una sección rítmica que golpeaba sin tregua. Las guitarras expuestas en las paredes de la ACLAM parecían vibrar por empatía a lo que estaba sucediendo allí esa noche. «Every Time I Hear» y la potente «I Can’t Stop» confirmaron que el repertorio funciona mejor en vivo que en los discos caseros.

«Fall in Love Again» marcó un punto álgido, mientras que «Is It Better» sonó más cercana a los Who que nunca. Otro de los momentos cumbre había llegado con anterioridad con «You Have a Way», donde los tres se fundieron en coros perfectos que levantaron a toda la sala.

El bis fue certero: «Substitute» de -como no- los Who, tocada con una energía salvaje seguida de la psicodèlica y adictiva “Lorelei” que cerró una noche redonda. Una hora justa, sin relleno, pura efectividad rock.

Al terminar el set, el mítico Flowers —leyenda de la escena barcelonesa— se coló en el escenario para bendecir a la banda. «Esto me recuerda lo que era el rock de verdad», soltó mientras abrazaba a Slater. Las comparaciones con Bolan, Townshend y las grandes figuras mod no tardaron en llegar y entre hiperbólicas sentencias y muecas producto de la sobreexcitación del entrañable Godgrampa de la escena mod barcelonesa cerramos una velada que recordaremos con cariño pasado el tiempo.

Texto: Rubén García Torras

Fotos: Marina Tomás Roch

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda