Encuentros

Herman Düne, el regreso de Odysseús

Hay discos que nacen como bitácoras emocionales. Odysseús, el último trabajo de Herman Düne, es uno de ellos. Firmado por David Ivar – el hombre detrás del personaje-  en un momento de fractura personal y geográfica, el álbum convierte la incertidumbre en canción y el desarraigo en poesía luminosa. Ahora llega a España dentro de una gira en formato íntimo que lo traerá a:

  • Donostia – Teatro Principal: 26 de febrero de 2026
  • Lisboa – Casa do Capitão: 27 de febrero de 2026
  • Madrid – Villanos: 1 de marzo de 2026
  • Barcelona – L’Auditori (Sala Sit Back): 2 de marzo de 2026

Con esa travesía como telón de fondo, hablamos con él.

Odysseús se siente íntimo y luminoso, nacido de un periodo de desplazamiento ¿Cómo influyó el hecho de quedarte “varado” en Montreal durante la pandemia en la visión artística del álbum?

Sentí que estaba varado. La frontera entre Canadá y Estados Unidos estaba cerrada, yo atrapado en Canadá, y mi mujer estaba enferma en Los Ángeles y no podía volver para ayudarla en un momento muy duro. Me sentía como Odiseo en Ogigia, cuando Calipso no le deja marchar. Compré la traducción de la epopeya de Homero de Emily Wilson y eso me devolvió la cordura, porque estaba perdiendo la cabeza. Ahí nació todo el disco. Estaba encerrado en un hotel vacío y visitaba cada día la tumba de Leonard Cohen. Todo era tan intenso que acabó inspirando el álbum entero.

Tras tantos años de evolución, de dúo a proyecto en solitario  ¿de qué forma ha cambiado tu manera de componer y grabar respecto a los primeros discos?

Incluso en los años de banda siempre me sentí un compositor y un intérprete en solitario. En un momento dado sentí que los músicos con los que trabajaba estaban interfiriendo en la calidad de mis canciones. Necesitaba despojarme de todo, volver a la guitarra sencilla, para luego poder regresar a discos más orquestados como Odysseús. Tenía que perder peso para volver a sentir hambre, por así decirlo.

Presentarás el disco en España en un formato más íntimo ¿Cómo adaptarás las canciones al directo y qué atmósfera buscas?

Es un disco muy solitario, muy introspectivo. Me siento cómodo cantándolo solo, porque así estaban pensadas las canciones. Estoy feliz con los músicos y con la producción de David Garza, pero en el fondo, desde Giant hasta Odysseús, mis canciones estaban destinadas a existir solo con mi voz y una guitarra.

El título evoca claramente un viaje ¿Qué significa para ti la idea de volver “a casa”?

Lo escribí en un periodo muy difícil. Mi madre estaba muy enferma en Europa y mi pareja en Estados Unidos. Sentía que no podía dividirme para estar en ambos lugares. No sabía cómo sería mi vida. El largo viaje de regreso me llevó de nuevo al Amor. Nos casamos y vivimos con nuestros tres gatos en una pequeña casa de madera en San Pedro, California. La Odisea es ese viaje de regreso, físico y mental.

¿Hay una canción que represente mejor este capítulo?

“Odysseús” es el inicio y “369 (The Sun Gon’Shine)” el final. Del duelo y la tristeza a mi canción de boda. Esas dos piezas contienen todo el trayecto.

Has vivido en distintas ciudades y países ¿Cómo influye ahora tu vida cotidiana en tu música?

Siempre ha sido así. Reconozco el sonido de Nueva York en Mas Cambios y Giant, el de girar sin parar en Not On Top, vivir en París en Next Year in Zion. Desde 2010 mis discos han nacido en California, y siento el océano, las autopistas, los bungalows y el desierto en ellos.

¿Qué lecturas o colaboraciones fueron clave?

Obviamente, La Odisea. Leerla dio vida al disco. Y conocer a David Garza fue una bendición. Nos encontramos en nuestra cafetería colombiana del barrio. Sin él el álbum sería distinto. Decidió grabarlo todo en directo con músicos fantásticos y dio vida a mis canciones.

Siempre has tenido una conexión especial con el público español ¿Qué significa volver?

¡Estoy nervioso! Temo que la gente me haya olvidado. Viví momentos maravillosos tocando en Primavera, Benicàssim, Madrid, Barcelona… Echo de menos al público español y espero que estén ahí para mí, pero no lo sé.

¿Qué te gustaría que sintiera alguien que te descubre por primera vez con este disco?

Este álbum son mis preocupaciones y mi dolor transformados en palabras y poesía, convertidos en alegría gracias a la grabación con músicos maravillosos. Es un círculo completo de emociones y espero que la gente lo sienta.

Tus conciertos suelen describirse como cálidos y cercanos. ¿Qué importancia tiene esa intimidad?

Cada noche en el escenario siento que me han dado el mayor regalo del mundo. Estoy agradecido noche tras noche por esta vida mágica. Ninguna noche es igual y todas son maravillosas. Solo puedo estar agradecido a Dios, al público y a mis instrumentos.

Eduardo Izquierdo

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