Encuentros

Edu Errea, “cerrando el círculo”

Un placer escuchar de nuevo la entrañable voz y las personales (más que nunca) canciones del navarro Edu Errea. Con Who Am I?, completa una tetralogía especialmente autobiográfica con su entrañable sonido dominado por las músicas de raíces americanas, con más o menos acercamiento al country al folk, según los temas.

Lo tenía compuesto hace más de un año, pero debido a unos complicados problemas de salud quería esperar a publicarlo cuando pudiera defenderlo en directo. Ahora que ha visto que será muy difícil que esto pueda suceder, ha decidido sacarlo y estamos agradecido porque es una auténtica preciosidad repleta de emotividad y ha redondeado una magna obra en solitario que quizás (esperamos equivocarnos) no pueda tener continuidad. Edu siempre ha sido muy querido en el Ruta y por eso hemos vuelto a charlar con él.

Lo primero es casi obligado. Ahora que comienza el nuevo año y todo el mundo desea salud -sobre todo si no has sido agraciado en la lotería- queríamos saber cómo te encuentras en este sentido y cómo estás llevando la situación.

Supongo que como hice público hace un tiempo que tenía unos problemas de salud, es inevitable hablar un poco sobre ello, aunque mi propósito para este año es intentar evitarlo. La verdad es que lo llevo como puedo, me estoy teniendo que adaptar. Me limita las cosas que puedo hacer, ha condicionado la forma de sacar el disco, y el hecho de que no vaya a haber una presentación en forma de gira. Como mucho haré algún concierto suelto si aparece alguna oportunidad bonita.

Creo que barajaste la posibilidad de que este cuarto disco en solitario apareciera, exclusivamente, en formato acústico, con tu guitarra y tu voz. ¿Tenía esto que ver con el hecho de que estemos ante tu disco más directamente autobiográfico?

En realidad, por momentos barajé la posibilidad de hacer un disco doble, en el que hubiera dos partes, una de ellas, como comentas, en forma de instrumentación mínima, a guitarra acústica y voy; la otra, con la banda. Tenía material para ello, quiero decir, suficientes ideas de canciones como para hacer un doble álbum. Mis problemas de salud hicieron que tuviera que ser menos ambicioso. Elegí las canciones que más me gustaban, las terminé de escribir, y, finalmente, las llevé a mis compañeros de banda para que cada uno aportara sus ideas. El carácter autobiográfico de las letras que escribo impregna toda mi música desde Travelling, así que no creo que sea ese el motivo por el cual rondaba mi cabeza la opción de grabar a guitarra y voz. En realidad, creo que los motivos son varios. Debo decir que en todos mis discos he pensado en un momento u otro grabar de esa manera, aunque por varios motivos, nunca he terminado de hacerlo. La música tan personal suele nacer de manera muy individual, y en mi caso así es: cojo la guitarra o me siento al piano, y empiezo a escribir. Todas mis canciones las grabo en primer lugar de esa forma, y no paro hasta acabar convencido de que la canción funciona. De hecho, si no lo hace, si no funciona a guitarra y voz, casi siempre la descarto.

Por otro lado, están mis propios gustos. Pocas cosas me parecen más difíciles que escribir canciones que de verdad funcionen sin el apoyo de un riff de guitarra, un buen bajo y una batería, unos colchones de Hammond o pedal steel, unos coros, o cualquier tipo de arreglo. Siempre he considerado que nada tiene más mérito que las canciones que funcionan sin artificios, como las que escribieron Joni Mitchell, Tom Waits, Dylan o Nick Drake. Tu pregunta me ha hecho pensar, y creo que la respuesta más exacta es que de alguna forma, defender mis canciones de manera minimalista viene siendo como un reto, como un objetivo, el de hacer canciones las mejores canciones que sea capaz de hacer. Porque solo si son lo suficientemente buenas se pueden publicar sin añadir nada a una guitarra y una voz.

Who Am I? es, creo mi disco más minimalista, y esto tiene que ver, además de con todo lo ya hablado, con el hecho de que es un disco de reflexión, de búsqueda de respuestas, de examen de conciencia, por decirlo de alguna manera. Ese llegar a la esencia de uno mismo, hace que se traduzca en la forma de expresión musical. De hecho, creo que, si hubiera sido por el productor del disco (Guille Fernández Mutiloa), no solo se habría quedado en guitarra y voz, sino que en algunos casos se habría quedado con la demo que hago siempre en mi pequeña grabadora portátil.

¿Qué motivo, finalmente, el feliz cambio de idea de hacerlo con tu habitual y espectacular banda encabezada por el multi-instrumentista Carlos Colina, con un protagonismo realmente especial en muchos momentos?

Por mucho que valore la música en su formato más sencillo, cuando Carlos, Xabi y Tabero aportan su particular punto de vista, llevan las canciones a otra dimensión. Son tres músicos excelentes. En este disco, la base rítmica está especialmente contenida, a diferencia de los anteriores. Fueron decisiones de producción, en la línea de dejar las canciones lo más sencillas posibles. En ese contexto, la delicadeza con la que Carlos Colina se expresa con su pedal Steel, sus teclados o sus guitarras eléctricas, seguramente se aprecia mejor que nunca. Pero pese a lo que pueda pensarse, grabar sencillo una batería o un bajo puede ser más difícil, especialmente si cada nota o cada golpe de caja se escuchan a la perfección. Así que valoro muchísimo lo que los tres aportaron en el disco. Somos muy amigos, nos conocemos bien, y creo que hemos conseguido un clima de trabajo en el cual todos miramos por mejorar la canción, aunque eso pueda a veces ir un poco en contra del lucimiento personal, tal como suele entenderse. Es fácil quedarse con un solo precioso de Hammond o una línea de bajo potente, pero quizás no funcionarían sin una batería perfectamente grabada.

Es escuchar el disco en bucle y acordarte de nombres clásicos como Bob Dylan, Neil Young, Johnny Cash o Nick Cave. ¿Son estos grandes los que más te han animado a lanzarte con tu obra en solitario o tienes otros referentes tan o más significativos?

Claro, son mis referentes, los que nombras y muchos otros. No sólo cantautores, también decenas de bandas favoritas, desde los Beatles hasta Wilco, pasando por The Jayhawks, Byrds, Big Star…tantas y tantas…

Pero sí, tengo debilidad por los cantautores americanos. Añadiría a la lista a Leonard Cohen, Tom Waits, Tom Petty. Elliot Smith, Nick Drake…y por supuesto Jeff Tweedy, un referente al que siempre nombro, porque seguramente es mi músico favorito de la generación siguiente a los más grandes de la historia.

El emocional y personal disco arranca así desde el adelanto de hace tiempo. Un ‘I’m Afraid’ en el que no tienes miedo de afirmar que tienes miedo. Con esa destacada pedal steel y tu voz es fácil acordarse también de Bill Callaham, Elliott Smith o Will Oldham. ¿Te costó componer un tema así de confesional?

Siempre me cuesta escribir una canción. Ya lo contaba hace muchos años en Writing Songs. Escribir canciones es muchas cosas: es excitante, es reconfortante…y es agotador. Si introducimos en la ecuación el componente tan personal y autobiográfico, el esfuerzo es quizás más grande, al menos yo así lo siento: hurgar tanto en uno mismo es una tarea desgastante.

‘I´m Afraid’ es una canción muy cruda. Hablo de mi miedo a morir, a la enfermedad, a la pérdida del deseo, pero también a otras cosas como la invasión tecnológica que se está produciendo y que presenciamos sin saber reaccionar. Hablo antes que nada en primera persona, pero creo que las tecnologías hacen que cada vez seamos menos humanos. Creo que van a afectar, lo están haciendo ya, a la música, la literatura, el cine, el arte en general. Cada vez nos cuesta más concentrarnos en un libro, un disco, una película. Cualquier persona que está tratando de crear algo, como mínimo ha tenido que escuchar frases como que una canción no puede durar más de tres minutos si quieres que entre en una lista. En las redes sociales triunfan los contenidos de veinte segundos. Honestamente, creo que vamos a enfermar mentalmente de forma generalizada a base de consumir contenidos cada vez más cortos. Las redes sociales hoy se han convertido fundamentalmente en un enorme punto de venta. Ahí estamos todos, intentando que nuestro “producto” sea visible y triunfe.

Escribí ‘I´m Afraid’ en el momento de comenzar mis problemas de salud, unos días muy difíciles por la angustia de no saber qué me pasaba. Por eso “Miedo” es la palabra que tanto se repite en la canción.

El tema titular me recuerda mucho al Neil acústico. Los coros son de tu hermano, creo, pero recuerdan a los de Emmylou Harris u otras mujeres que han cantado junto al canadiense. Buen trabajo de Carlos con pedal steel y teclados. ¿Cómo no ha metido voces en algunos otros temas, aunque Javier Induráin (bajo) también lo ha bordado en el resto del trabajo?

El disco se grabó en Pamplona, y mi hermano vive en Cádiz. Con todo grabado, fui a mezclar a Cádiz con Paco Loco, y teníamos el tiempo justo, tres días para mezclar el disco entero. Los coros los habíamos hecho en Pamplona, Tabero en su mayor parte, alguno Carlos, alguno el mismo Guille (productor del disco) y yo mismo hago varios también. En ‘Who Am I?’ la canción me pedía algo más, y Pablo, mi hermano, no es sólo un gran vocalista sino que tiene una tremenda imaginación. Y una gran habilidad para el falsete (supongo que es lo que te hace pensar en voces femeninas… ). Ojalá hubiera podido dedicar un día entero a grabar coros para otros temas del disco, pero no pudo ser.

El desgarrador arranque de ‘How Sweet You Are’ casi se acerca al sad-core de Codeine o Slint y tiene un punto al mejor Murray Head y una buena armónica. ¿Qué opinas de dichos artistas si los has podido oír?

Me gusta mucho Murray Head, a quien descubrí porque en alguna ocasión alguien me comparó con él. Nunca había oído hablar de sad-core como género musical. Creo que el ser humano es una especie diversa. Por diversos motivos, hay músicos que se expresan esencialmente con canciones enérgicas y positivas. En mi caso, creo que hay de todo en mis cuatro discos, pero es indudable que tengo una tendencia hacia la melancolía, la introspección…y todo eso suele etiquetarse como “triste”. Particularmente, la alegría forzada a la que parece que el mundo obliga, me parece más triste. La alegría va y viene, naturalmente. La alegría permanente ni es posible, ni es deseable. Y ya que hablamos de ‘How Sweet You Are’, te cuento un poco. Es una canción que escribí en algún momento de un período de cuatro meses que mi hija pequeña estaba fuera de casa.

Es una canción que refleja bastante bien mi manera de ser, cómo puedo pasar de la melancolía a la alegría sin mediar mucho tiempo. Por eso la canción, tanto musicalmente como en cuanto a la letra, oscila entre ambas emociones. A diferencia de otras relaciones personales, veo la relación con mis hijas como la más sólida, la más incondicional, la que siento que, pase lo que pase en la vida, está a salvo. Es una de mis canciones favoritas del disco.

Te defines como no poeta en un ‘I’m Not A Poet’ que recuerda a poetas musicales como Tim Hardin o Jeff Buckley, incluso. Otra vez buen colchón de teclados y destacado piano de Carlos. Yo aún me acuerdo de sus discos con Barracus. ¿Qué fue de ellos y en qué aventuras anda ahora ocupado esa mano derecha tuya que ha sido en este disco Carlos Colina?

‘I´m Not A Poet’, sí, eso escribí. Bueno, no deja de ser una gran verdad. No he leído apenas poesía en mi vida, quitando las letras de las canciones que me gustan, así que es imposible que sea un poeta. Trato de escribir sencillo, honesto, y sobre todo me importa que la letra fluya con la melodía, que las palabras se deslicen sin molestar a la canción, no sé explicarlo de otra manera.

Escribí esta canción en uno de esos atascos creativos. Tenía partes de ella que me gustaban, pero no conseguía ensamblarlas. Intentaba varias cosas, pero todas me sonaban a repetido. Tim Hardin, Jeff Buckley…de nuevo das en el clavo, referencias absolutas para mí. Me siento a veces tan pequeño al lado de ellos, en el momento de escribir una canción…Básicamente de ello habla ‘I´m Not A Poet’.

Carlos ha pasado por mil bandas como Barracus (ahora Gussy sigue en solitario, hasta donde yo sé), y hace poco más de un año fue padre. Es un músico muy demandado, no puede ser de otra manera con ese talento, y colabora en muchos proyectos.

 Por cierto, hasta mete trompetas en un tema muy “dylaniano” como es ‘Good Morning Sus’. ¿Quién es Sus?

Sus es Susana, una buena amiga, y pareja de Javier Induráin (Tabero), bajista de la banda. Te cuento un poco. Javier y yo hicimos un viaje de tres semanas por California. Durante el viaje, se llamaban constantemente por teléfono. No sé cuantas veces escuché a Tabero decir “Buenos días Sus”, de ahí el título de la canción.  Un buen día decidí escribir sobre ellos, de modo que esta es, seguramente, una de mis canciones menos autobiográficas. Son dos personas muy importantes en mi vida desde hace muchos años. Admiro muchas cosas de ellos, y quería ponerlo en una canción.

En la final ‘Able To Love’ demuestras, con una solemnidad muy Nick Cave o Tim Buckley, y haces sentir que sí eres capaz de amar. ¿Quién se encarga de esos punteos preciosos?

‘Able To love’ es la canción más larga del LP. Algo deliberado. No siempre acortar una canción juega en su favor. A veces necesitan respirar, necesitan pausas, silencios…En mi opinión, esa solemnidad que comentas, se logra precisamente gracias a la duración de la canción, que permite que haya momentos en los que la canción repose. A veces, en la producción, se tiende a intentar que en cada momento un arreglo coja el testigo de otro. Que en cada momento algo sorprenda, eleve la canción a otro nivel…Me gusta como quedó ‘Able To Love’ porque es una canción que creo que transmite algo muy importante en la música: que no hay prisa. No la hay en que llegue un puente o un estribillo, o que un instrumento haga una aparición estelar para llenar un supuesto vacío. Es la última canción del último disco que he grabado. Si no vuelvo a hacerlo, estaré orgulloso de haber terminado con ‘Able To Love’, porque ojalá hubiera más música sin prisas, más vida sin prisas, más pausa en general. Las guitarras eléctricas del disco son obra de nuevo de Carlos Colina.

En otros discos te producía el gran Paco Loco. Ahora se ha encargado de las mezclas. ¿Te hubiera gustado volver a trabajar con él o en casa con Guillermo Mutiloa has podido trasvasar todas tus ideas previas?

Ojalá tuviera la posibilidad de dedicar al menos diez días al año por el resto de mi vida a meterme en el estudio con Paco Loco. Lo he hecho dos veces, tres si contamos la mezcla de Who Am I? y es una de las mejores experiencias de mi vida. Se aprende mucho de él, y se disfruta cada minuto. Y se exprime, porque allí el tiempo corre a una velocidad distinta. Pero este disco ha sido grabado por Guille Fernández Mutiloa, y su trabajo, en mi opinión, ha sido increíble. No sé cómo habría resultado en el estudio de Paco, la verdad. Nunca lo sabré. En todo caso, estoy muy contento de haber trabajado con los dos, cada uno en su área. Creo que puedo estar muy contento de todas las personas que han intervenido en mis grabaciones, tanto en este como en mis discos anteriores.

Creo que andas barajando la posibilidad de que este pueda ser tu último disco. ¿Si es así, te quedas satisfecho con él y con tu trayectoria? Espero que sí.  

Sí, es muy probable que Who Am I? sea mi última grabación. La salud es el detonante principal, pero no el único. Mis cuatro discos son en el fondo un reflejo de diez años bastante convulsos, llenos de altibajos,  una vida muy intensa. También reflejan una búsqueda. Mis dos últimos años me han permitido, curiosamente, encontrar paz interior; reconciliarme con ciertos aspectos de mi vida, que ha pasado a ser mucho más tranquila y pausada. No es fácil de explicar, pero es como si estuviera agotado de la vida que he llevado, y ese agotamiento se hubiera transmitido también a mis ganas de escribir canciones. A las ganas, y a la inspiración, porque toda esa inestabilidad se traducía en canciones.

¿Me quedo satisfecho con el disco y con mi trayectoria? Estoy orgulloso de mis cuatro discos, sí. A veces me pregunto “¿de dónde ha salido todo esto?”. A la vez, no puedo negar un poco de frustración, me explico. Hacer música tiene una faceta personal, es una forma de expresión, como lo puede ser la literatura, la escultura, etc. En este aspecto estoy satisfecho. He hecho la mejor música que he sido capaz de hacer. Son cuatro discos que yo escucharía si no fueran míos. Es lo que siempre me he exigido. Para que publique una canción, antes que nada, tiene que gustarme a mí.

Pero la música tiene otra faceta, la más compleja. Porque, sí, el músico escribe canciones por una cierta necesidad interior, un impulso. Pero también busca ser escuchado. Y de ahí lo que te comentaba de la frustración. Mi música ha obtenido buenas críticas en revisas y medios, y si soy realista, hace diez años habría firmado muchas de las cosas que me han ocurrido como consecuencia de mis discos. Pero de alguna manera, supongo que también por culpa de la maldita naturaleza humana, uno siempre querría más. Creo que los músicos cometemos el error de compararnos con otros. Envidiamos que tal banda entre en un cartel en el que siempre quisimos estar, y seguramente a ese mismo músico le pase lo mismo con otros. No tengo el ego de Lou Reed (que dice por ejemplo que los Beatles no llegan a la altura del tobillo a la Velvet Underground), pero creo podría haber tenido un poco más de suerte con la industria, o con lo que queda de ella para el tipo de música que yo hago.

Una compañía potente valoró hace unos años trabajar conmigo. Finalmente decidieron no hacerlo. La AR me escribió para decirme que lo tenían que descartar, no por motivos musicales (literalmente me dijo que si pudieran elegir los proyectos que trabajan, estaría sin duda en su catálogo), sino porque en España solo se escucha indie en castellano y músicas urbanas. Fue muy frustrante leer aquello. Pero hay que aceptarlo. La industria invierte en donde ve opciones de rentabilizar. Da un poco de pena, porque creo que hay espacio para músicas menos mayoritarias.

Nunca he ambicionado vivir de la música (ni siquiera tengo claro que lo que se exige hoy a un músico profesional sea algo que yo quisiera para mí), pero sí me hubiera gustado conseguir hacer viable económicamente el proyecto, vender suficientes discos, dar suficientes conciertos bien pagados. Requiere tanto trabajo darse a conocer, buscar conciertos, vender entradas…Honestamente, creo que es tremendamente difícil, y que aspirar a que económicamente la música te devuelva lo que inviertes en ella, no lo consigue casi nadie. Creo que hay un punto de suerte, como en general en la vida. Estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. En fin, ya veremos qué depara el futuro, pero a día de hoy, un cúmulo de circunstancias han hecho que me rinda.

Ya se está planteando la posibilidad de defender el disco en directo en alguna actuación aislada aunque no pueda realizar ninguna gira por sus problemas de salud. Si esas actuaciones se dan, serán momentos realmente entrañables en los que nos gustaría estar presentes. 

Texto: Txema Mañeru

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda