
Lo era, justo lo que buscaban sus componentes cuando crearon el grupo. Tres décadas publicando excelentes discos y realizando impactantes conciertos merecen ser celebradas, y ellos lo hacen lanzando nuevo álbum, Deseo Concedido, publicado por Ghost Highway. Nos lo cuenta Bruno, cantante y guitarrista de la banda madrileña.
Desde luego, los aniversarios están para celebrarse. 30 años de Rojo Omega, ahí es nada. Motivo para dar motivos de que se hable de vosotros…
Haber cumplido 30 años de carrera es casi un pequeño milagro. El tiempo ha pasado en un suspiro y llevar en esto desde 1996 nos resulta increíble…
Efectivamente sois una banda longeva, que acumula un buen número de conciertos a sus espaldas, pero vuestra discografía es relativamente escasa. ¿Qué recordáis de los tiempos en que se publicó vuestro primer disco, un mini compartido con Vice & Vanity? Salió tras siete años de funcionamiento de la banda…
Nuestra producción discográfica no es muy prolífica. Los primeros años de la banda fueron sobre todo de aprendizaje: tocábamos muchísimo, todo lo que podíamos, en bares, fiestas y donde fuese. Además, entre 1996 y 2000 grabar era muchísimo más difícil que ahora. A nivel digital todo se ha abaratado y simplificado, pero en aquella época grabar era complicado y muy caro. En 1998 grabamos nuestra primera maqueta en casete, en un estudio donde trabajaban músicos de reggae, y pagando un dinero que nos costó reunir. Pero todo eso nos dio una escuela enorme, sobre todo para curtimos en directo. Después grabamos varias maquetas más, ya en CD, hasta que conseguimos reunir dinero para grabar nuestro primer trabajo más serio, un EP compartido con Vice & Vanity en los estudios Reactor con Moncho Campa, productor de Aviador Dro. A partir de ahí empezó a definirse lo que hoy se conoce como Rojo Omega. La etapa anterior fue más de demos y de ir probando distintos estilos.

Muchos de nosotros os conocimos gracias a Como un Diablo, con producción del bueno de Fernando Pardo, en 2005. Fue la grabación que os situó en el mapa del rock nacional, sin duda. ¿Cómo surgió esa colaboración y qué resultado tuvo a nivel de visibilidad y repercusión a la hora de conseguir conciertos?
Tras ese EP empezamos a tocar mucho, también fuera de Madrid. Participamos en un concurso en Ciudad Lineal, lo ganamos, y el premio económico lo invertimos íntegramente en grabar Como un Diablo. Lo hicimos en los estudios HeatRoom, con Fernando Pardo (Sex Museum, Los Coronas), que para nosotros fue como entrar en la universidad del rock. Éramos chavales de poco más de veinte años y aquello fue un sueño hecho realidad.
Le siguieron dos lp’s más, tres discos en cuatro años. ¿Muy centrados en tocar y presentarlos? ¿Qué conciertos siguen ahí, conservados como especiales en vuestra memoria?
Después de Como un Diablo llegó una etapa bastante activa en estudio y en carretera. Grabamos Cuidado y Cielo Rojo, y fue la época en la que más tocamos en directo. Más que conciertos concretos, lo que guardamos en la memoria son las bandas con las que pudimos compartir escenario. Eso ha sido uno de los grandes regalos de esta locura de la música. Recuerdo, por ejemplo, tocar con Nuevo Catecismo Católico en Euskadi y luego poder estar de charla con Gonzalo; para mí era increíble. También con Señor No, Discípulos de Dionisos, o los homenajes a La Banda Trapera del Río. Tengo un recuerdo muy especial de Morfi viniendo a ensayar con nosotros a nuestro local en Madrid y diciéndonos que le gustaban canciones nuestras… era como estar hablando con una leyenda. También teloneamos a bandas increíbles gracias a Juancho de Lizard: The Nomads, Los Piratas, Meat Puppets, The Stems… Hemos tocado con Devil Dogs, Imperial State Electric, Supersuckers, Nine Pound Hammer y, hace poco en la sala El Sol, con The Datsuns. Al final me quedo con esos momentos vividos como fan de la música, porque eso es algo que nadie te puede quitar.
Y, tras El Elixir, 2019, un largo silencio. ¿Motivos?
Con El Elixir, que fue el primer disco que grabamos con Dani Alcover, salimos muy satisfechos a nivel canciones y producción. Pero tuvimos la malísima suerte de publicarlo con Maldito Records apenas tres meses antes del confinamiento por la COVID. No solo fue el encierro: después no se podía viajar entre comunidades y las salas tenían aforos muy reducidos. Todos los conciertos previstos se cancelaron. Creo que solo pudimos hacer un concierto de presentación en Madrid. Cuando la situación empezó a normalizarse ya habían pasado casi dos años y el disco se quedó sin recorrido. Ese parón nos afectó mucho y terminó derivando en la salida de dos miembros históricos de la banda, Blote y Ricardo.
De la formación original, os mantenéis en activo Juanma y tú. ¿Qué podéis contarnos de la alineación actual?
Tras la salida de Blote y Ricardo, Juanma y yo conocimos a Álex Giralde y a Klavo. No hubo casting ni nada parecido: quedamos un día, hubo una química brutal desde el primer ensayo y ya está. Son músicos increíbles, han traído una energía nueva al grupo, pero sobre todo son grandes personas. Y al final eso es lo más importante.
Ahora llega vuestro regreso a la palestra, con un disco contundente y directo, visceral y conservando vuestras señas de identidad. ¿Cómo surge este Deseo Concedido, publicado por un sello de solvencia contratada a nivel internacional como Ghost Highway Recordings?
Hubo un momento en el que Juanma y yo nos planteamos qué hacer. Empezamos a tocar juntos y empezaron a salir un montón de canciones nuevas, así que tuvimos claro que había que seguir adelante. De ahí nace Deseo Concedido. Hemos vuelto a trabajar con Dani Alcover, que es un auténtico lujo, ha trabajado con artistas muy conocidos, pero cuando tratas con él es cercano, apasionado de la música, y para mí es «el mago», por lo que hace con las mezclas. Además, estamos felices de haber editado el disco con Ghost Highway. Somos fans del sello desde hace años, tienen un catálogo increíble y Marco es una persona cercana y honesta. A estas alturas valoramos mucho más estar en el sitio adecuado, con gente que cree en lo que hacemos, que cualquier otra cosa.
¿Y qué podéis contar de sus temas? Se aprecian diversas influencias…
A nivel compositivo, creemos que son las canciones más elaboradas que hemos hecho, tanto en letras como en música. Es un disco más cañero y más duro. Aunque nuestras raíces están muy claras en el rock en español -Burning, Tequila, Ilegales, Parálisis Permanente—, durante la composición aparecieron referencias curiosas. Por ejemplo, a “Imparable” en el local la llamábamos “Velvet Sabbath” porque nos sonaba a Velvet Revolver y Black Sabbath. “Ahora que no queda nada” tiene una influencia clarísima de The Hellacopters. Toda la ola escandinava —Turbonegro, The Hellacopters, Lucifer— nos marcó muchísimo a nivel de actitud y gusto musical, y aquí se nota más que nunca. Y la última canción, “Esto duele”, nos recuerda al sonido de White Light, White Heat, White Trash de Social Distortion, uno de nuestros discos de cabecera.
Seguís cuidando mucho el apartado gráfico, en esta ocasión a cargo de Leviathan…
El apartado gráfico para nosotros es fundamental. Como fans, siempre hemos dado mucha importancia a las portadas, y ahora más que nunca creemos que hay que seguir contando con artistas de verdad. Durante años trabajamos con nuestro amigo Palami, pero en este disco hemos tenido la suerte de colaborar con Leviathan, un artista al que sigo desde hace más de dos décadas. A raíz de un encargo editorial, de la editorial en la que soy editor, NeoPerson Sound contacté con él, para hacer la cubierta de un libro de Chuck Berry y empezamos a trabajar juntos y ha sido un encuentro maravilloso. Ha hecho una portada espectacular con Zoltar y también el cartel de la gira.
La presentación en Madrid se anuncia para el próximo 28 de febrero, en Gruta 77. ¿Cómo os planteáis ese concierto, como una fiesta que recorra vuestra historia?
La presentación en Madrid va a ser una auténtica fiesta, porque además vuelven a tocar con nosotros los míticos Motociclón. Nos hace muchísima ilusión. Será la puesta de largo del disco, pero también un repaso a todas las etapas de la banda.
¿Previsión de más fechas en otras ciudades?
Ahora mismo vamos paso a paso, pero ya estamos cerrando fechas en otras ciudades. Esperamos poder presentar este disco en muchos más sitios, al contrario de lo que pasó con El Elixir. Y, para terminar, es un placer estar en Ruta 66, una revista que para nosotros es de cabecera desde hace años. La compramos todos los meses y os agradecemos muchísimo vuestra labor.
Texto: Alfred Crespo






