
Chicago siempre fue una ciudad dada a la experimentación musical, y puede que este sea uno de los motivos por los que el trío, volcado antes en un recomendable country cósmico, añade nuevos ingredientes en este, su segundo largo.

Si previamente remitían a bandas como Rose City Band ahora van más por una onda Natural Child, añadiendo boogie carreteresco, bastante psicodelia, unas gotas de glam e incluso ritmos repetitivos a lo kraut-rock, como en el caso de las supremas «Stone Shadow» o «Hard Ride», dos de las joyas del disco. La extensa «Steppin’ / Tell Me About The Rabbit» nos lleva de excursión por carreteras secundarias, el inicio de «Super Glyde» despista con sus estimulantes cambios de ritmo, mientras que en «Moon Eyes» nos topamos con un precioso medio tiempo, ideal para escuchar en la mecedora del porche. Un disco quizá algo tapado por haberse publicado a finales de año, pero interesante y aperturista como pocos.
Texto: Jon Bilbao






