En We Are Together Again, el incombustible Bonnie “Prince” Billy profundiza en una senda que comenzó en 2019, la de volver a grabar en Louisville, con estudios y músicos de Louisville, reivindicando una escena que lo vio crecer. Tras I Made a Place y Keeping Secrets Will Destroy You, el impulso comunitario cristalizó en The Purple Bird, ,guiado por el productor David Ferguson, y abriendo una puerta estética que aquí permanece entreabierta.
Oldham convoca a un auténtico dream team local, sus actuales compañeros de gira Jacob Duncan (flauta y saxo) y Thomas Deakin (clarinete, whistle, guitarra barítona eléctrica, acordeón, corneta), la arpista Erin Hill, vieja conocida desde los años ochenta, y hasta su primo Ryder McNair, responsable de delicados arreglos de cuarteto de cuerda. Incluso su hermano Ned regresa tras dos décadas para cantar y tocar el bajo. El resultado es , en sus propias palabras,, el disco más cercano al río Ohio desde los días de Palace Brothers, otro de sus proyectos, y There Is No-One What Will Take Care of You.
Musicalmente, el álbum equilibra sobriedad y calidez. «(Everybody’s Got A) Friend Named Joe» y «Vietnam Sunshine» celebran la amistad con ligereza reflexiva, «Davey Dead» se adentra en la penumbra con un tratamiento sonoro singular, mientras que «Hey Little» y «The Children Are Sick» abrazan la ternura como resistencia. Todas canciones sembradas con humildad, destinadas a crecer en comunidad.
Eduardo Izquierdo






