
Hay artistas a las que uno no puede renunciar, aunque a veces nos hagan fruncir el ceño. The Black Keys son, sin duda, unos de ellos. Probablemente una de las bandas más importantes de los últimos veinte años, arquitectos de himnos como “Lonely Boy”, “Howlin’ for You” o “Gold on the Ceiling”, y responsables de que el garage-blues volviera a sonar en estadios sin perder del todo la mugre del sótano, aunque añadiéndole tremendos estribillos.
Por eso mismo, cuando anuncian nuevo disco y gira, el corazón va por delante… aunque la cabeza pida prudencia.

El próximo 13 de septiembre de 2026, Dan Auerbach y Patrick Carney actuarán en el Movistar Arena de Madrid, en la que será su única fecha en España. Catorce años después de su último concierto en sala en la capital, el dúo de Ohio vuelve para presentar Peaches!, su decimocuarto álbum de estudio, además de repasar sus clásicos. ¡Claro! Las entradas se pondrán a la venta el 13 de febrero a las 10h (65€ + gastos) en Live Nation, Ticketmaster y El Corte Inglés, con preventas desde el día 12.
Y aquí viene lo interesante. El primer adelanto de Peaches! suena crudo, sucio, directo, grabado “en vivo en uno, sin separación”, según la banda. “Fue una pesadilla mezclarlo, pero logramos que sonara crudo y sucio”, reconoce Carney. Auerbach remata: “Lo imperfecto es bonito”. Música para nuestras orejas.
Porque seamos honestos: tras el regreso con Let’s Rock —inspirado, aunque con aroma a casi disco solista de Auerbach— y el reivindicable Delta Kream, los últimos trabajos, sin ser malos, han dejado cierta sensación de precipitación. Discos encadenados con rapidez, nóminas interminables de coautores (hasta siete en algún corte) y una inspiración algo dispersa. Aunque, al final, siempre hubiera unas cuantas grandes canciones, sí. Pero lo principal: ¡En directo siguen siendo demoledores!
Quizá Peaches! sea el golpe en la mesa que esperamos: diez canciones que nacen de su arqueología de vinilos de 45 rpm, ilustradas por William Eggleston y con el arte de Michael Carney, como en los viejos tiempos. Quizá vuelvan a sonar como cuando admiraban a Howlin’ Wolf y Robert Johnson antes de que el mundo les alabara cinco veces con un Grammy.
Queremos creer. Queremos sudar esas canciones en Madrid. Y, si somos sinceros, ojalá esa “única fecha” acabe convirtiéndose en dos o tres.
Larga vida a The Black Keys.
Texto: J.F. León






